Una regla matemática ambigua que vale la pena conocer

La expresión aritmética 12 ÷ 3 × 21 parece, a simple vista, un ejercicio trivial, de esos que se proponen en los primeros años de escolaridad. [Nota: Recomendamos que pare su lectura del artículo aquí por un momento y trate de resolver esa operación matemática. Después, continúe leyendo el análisis del caso aquí pautado]. Expresiones matemáticas ambiguas usan un lenguaje confuso que afecta el entendimiento, la comprensión y la asimilación de los estudiantes. «¿Es o no es? Ese es el dilema».

Observe que esta simple combinación de números y operaciones esconde una trampa conceptual que ha generado debates acalorados en las aulas, foros en línea e incluso entre profesores de matemáticas [Verne, 2019]. Dependiendo del orden en que se realicen las operaciones, se pueden obtener dos resultados distintos:

  • 12 ÷ 3 × 2 = 8 (si se realiza primero la división: 12 ÷ 3 = 4; 4 × 2 = 8, de izquierda a derecha)
  • 12 ÷ 3 × 2 = 2 (si se prioriza la multiplicación: 3 × 2 = 6; 12 ÷ 6 = 2, de derecha a izquierda).

Esta aparente ambigüedad no es un defecto de los números, sino un reflejo de una característica fundamental del lenguaje matemático: la perfección de las matemáticas se rige generalmente por convenciones y no por verdades absolutas [Cajori, 1928-1929]. La operación de cálculo referenciada arriba pone en duda la consistencia de las matemáticas; esa perfección y dogmatismo que siempre se enseña con rigidez en las escuelas («Es así porque es así y, punto»). Como si las matemáticas fuesen filosofías incuestionables que solamente deben ser obedecidas ciegamente, sin que la persona tenga la oportunidad de razonar y comprender por qué está operando de una forma u otra. Esa dureza e inflexibilidad es uno de los factores que hacen que los estudiantes se estremezcan de miedo cuando les hablan de números y cálculos.

La directriz de que las multiplicaciones y divisiones deben resolverse de izquierda a derecha, cuando poseen la misma jerarquía, no es un descubrimiento natural, sino un acuerdo didáctico-pedagógico que necesitó ser formalizado y difundido, especialmente a través de los libros de texto de finales del siglo XIX y principios del XX.

[Slaught & Lennes, 1907; Wells & Hart, 1912]

El cálculo de 12 ÷ 3 × 2 muestra que el núcleo de la cuestión reside en la regla del orden de las operaciones, una convención establecida a lo largo de los siglos para garantizar que una expresión matemática sea interpretada de forma unívoca por cualquier persona en el mundo.

La persistencia de la confusión en torno a expresiones como 12 ÷ 3 × 2 revela que esta convención, aunque establecida, no es intuitiva para todos, generando frustración y dudas que pueden minar la confianza de los estudiantes en su capacidad para manejar las matemáticas [Hodges, Knouse & Gupton, 2023].

Por ejemplo, ¿cómo puede considerarse que este tipo de operación de cálculo tiene el mismo nivel de importancia o jerarquía si tiene que resolverse de la izquierda a la derecha? ¿Qué impide que la división sea realizada primero que la multiplicación en este caso si tienen el mismo peso e importancia, o sea, de derecha para izquierda? ¿Por qué se convencionó de una forma y no de la otra? ¿Una forma de operar está correcta y la otra está errada si son del mismo grado de importancia? Estas preguntas generan serias dudas sobre las reglas, formas y estilos de resolver las fórmulas matemáticas. Dudas que confunden a los estudiantes en las escuelas y que raramente se enseñan con claridad.

Este fenómeno tiene implicaciones profundas en la enseñanza de la disciplina. La controversia en torno a un problema aparentemente simple puede desviar el foco del aprendizaje significativo hacia la memorización mecánica de reglas, sin que los alumnos comprendan el porqué de la existencia de esas convenciones. Los profesores se ven, a menudo, ante el desafío de explicar no solo el «cómo» se calcula, sino la propia naturaleza convencional del lenguaje matemático, un concepto abstracto que puede ser de difícil comprensión. La falta de una base sólida sobre cómo se establecen y comunican las convenciones puede llevar a prácticas pedagógicas que priorizan la respuesta correcta en detrimento del proceso de entendimiento, empobreciendo la experiencia educativa.

El lenguaje matemático ambiguo y su sintaxis

Es en este punto donde la relación de las matemáticas con la enseñanza del idioma español se vuelve particularmente relevante. Las matemáticas, como cualquier lengua, poseen una sintaxis, una gramática y un vocabulario propios que necesitan ser enseñados y aprendidos. La confusión generada por 12 ÷ 3 × 2 es análoga a las dificultades que un estudiante de español como lengua extranjera enfrenta al intentar comprender, por ejemplo, la diferencia entre el uso de la coma y el punto como separadores decimales en los países hispanohablantes [Real Academia Española, 2010]. En ambos casos, el alumno se topa con una convención arbitraria que necesita ser internalizada para que la comunicación sea eficaz [Hodges, Knouse & Gupton, 2023].

La comprensión de cómo la lingüística aplicada beneficia la enseñanza de idiomas, a través de la exploración de la naturaleza arbitraria y convencional de los signos lingüísticos, puede ofrecer un valioso paralelo para los educadores de matemáticas. Al reconocer que las reglas matemáticas son, en gran medida, herramientas de comunicación acordadas por la comunidad, los profesores pueden adoptar estrategias pedagógicas que contextualicen estas convenciones, explicando su origen histórico y su función en la prevención de ambigüedades. Este enfoque, que conecta las matemáticas con la historia y la lingüística, puede transformar un punto de tensión y confusión en una oportunidad para un aprendizaje más profundo y significativo, humanizando la disciplina y mostrando que, detrás de los números, hay siglos de desarrollo intelectual y acuerdos culturales que han moldeado la forma en que nos comunicamos matemáticamente hasta hoy.

El caso que está siendo aquí analizado como modelo de estudio toca la historia y la naturaleza de las convenciones matemáticas. A diferencia de un teorema que puede demostrarse, la regla del orden de las operaciones (resolver multiplicaciones y divisiones de izquierda a derecha) es una «convención» establecida para que todos podamos interpretar una expresión de la misma manera, evitando ambigüedades (Cajori, 1928-1929). Entonces, la cuestión aquí es evitar las ambigüedades matemáticas y hasta lingüísticas.

Ejemplos de operaciones matemáticas ambiguas

Aquí hay 5 ejemplos de operaciones matemáticas que pueden ser consideradas por las personas como ambiguas, sea por causa de la falta de paréntesis o por la ausencia de convenciones claras, lo que puede llevar a diferentes interpretaciones y resultados. No se está juzgando si el cálculo está errado o no, o si se debe operar de una forma específica o de otra. Simplemente es la forma como los números y cálculos se proyectan en las mentes de los individuos:

8 ÷ 2(2+2)

  • Interpretación 1: Se realiza la división primero, luego la multiplicación implícita: (8 ÷ 2) × (2+2) = 4 × 4 = 16.
  • Interpretación 2: Se prioriza la multiplicación implícita sobre la división: 8 ÷ [2 × (2+2)] = 8 ÷ 8 = 1.

1/2x

  • Interpretación 1: Se lee como (1/2) × x, es decir, la mitad de x.
  • Interpretación 2: Se lee como 1/(2x), es decir, el inverso del doble de x.

2^3^4

  • Interpretación 1: Asociación por la izquierda: (2^3)^4 = 8^4 = 4096.
  • Interpretación 2: Asociación por la derecha (común en matemáticas): 2^(3^4) = 2^81 ≈ 2.42 × 10^24.

a/b/c

  • Interpretación 1: División sucesiva por la izquierda: (a/b)/c = a/(b × c).
  • Interpretación 2: División sucesiva por la derecha: a/(b/c) = (a × c)/b.

32-3^2

  • Interpretación 1: Aplicar el exponente antes que el signo negativo: -(3^2) = -9.
  • Interpretación 2: Considerar el signo como parte de la base: (-3)^2 = 9.

Estos ejemplos ilustran la importancia de usar paréntesis para evitar ambigüedades en las expresiones matemáticas, pero no siempre el paréntesis resuelve el dolor de cabeza del cálculo, lo que puede inducir a errores. Por lo visto, la regla de que debe resolverse de izquierda para derecha también entra en una situación conflictante. Algunos casos dejan en duda la aplicación de la «regla» de la derecha a la izquierda o de que esto debe ser hecho primero que aquello porque es la «regla». Parece que esa cuestión de reglas no sirve siempre para resolver problemas matemáticos.

¿Quién, cómo y cuándo?: la consolidación de una regla desconocida por los estudiantes

Abordemos la siguiente pregunta intrigante: ¿Quién estableció esta regla de la multiplicación y la división, de que los cálculos debían ser hechos de izquierda a derecha para símbolos del mismo nivel operativo? ¿Cuándo, dónde y por qué fue establecida esta regla? Inicialmente, puede decirse que no hay un único «padre» de la regla, ya que se desarrolló a lo largo de siglos. Sin embargo, podemos trazar su formalización a través de varios hitos importantes:

  • Siglo XVI: Los primeros libros sobre álgebra simbólica ya utilizaban un orden implícito para las operaciones, que es la base de nuestra regla actual.
  • Finales del siglo XVIII: Historiadores señalan que fue en este período cuando el orden de las operaciones, tal como lo conocemos hoy, probablemente comenzó a formalizarse.
  • 1907: En el libro High School Algebra, Elementary Course (autores: Slaught y Lennes), ya se recomendaba explícitamente que las multiplicaciones y divisiones se realizaran en el orden en que aparecen, de izquierda a derecha (Slaught & Lennes, 1907).
  • 1912: First Year Algebra (autores: Webster Wells y Walter W. Hart) también recomendaba que todas las multiplicaciones y divisiones se hicieran primero, en el orden de izquierda a derecha, seguidas por las sumas y restas (Wells & Hart, 1912).
  • 1917: The Report of the Committee on the Teaching of Arithmetic in Public Schools (Informe del Comité para la Enseñanza de la Aritmética en Escuelas Públicas), publicado en el Mathematical Gazette (Reino Unido), recomendaba el uso de corchetes para evitar ambigüedades, lo que evidencia la preocupación por la claridad de las expresiones (Committee, 1917).
  • 1928-1929: El renombrado historiador matemático Florian Cajori, en su obra A History of Mathematical Notations (Una historia de las notaciones matemáticas), observó que, en esa época, aún no existía un acuerdo universal sobre la precedencia entre los signos de división (÷) y multiplicación (×) (Cajori, 1928-1929).

La regla se consolidó principalmente a través de los libros de texto, especialmente en Estados Unidos, durante principios del siglo XX (Slaught & Lennes, 1907; Wells & Hart, 1912). La necesidad de una comunicación clara y sin ambigüedades en áreas como la ciencia, la ingeniería y las finanzas hizo que esta estandarización fuera esencial.

Es importante entender que la regla «multiplicación y división de izquierda a derecha» es una convención, una especie de «ley» que los matemáticos acordaron seguir, similar a la convención de que la luz roja en un semáforo significa «detenerse». No es una verdad matemática innata, sino una herramienta para garantizar que, en todo el mundo, lleguemos al mismo resultado al calcular 12 ÷ 2 × 3.

La relación del lenguaje matemático con la lengua española

La relación entre esta regla matemática y el idioma español es fascinante y se manifiesta en al menos tres aspectos clave: la adopción de la regla, las particularidades de la notación decimal y la influencia en el lenguaje pedagógico.

  1. Adopción y enseñanza en el mundo hispanohablante: La convención de izquierda a derecha para operaciones de igual jerarquía no es exclusiva del mundo anglosajón. Los países de habla hispana adoptaron esta misma regla como parte del lenguaje matemático universal. En la actualidad, todos los libros de texto y materiales educativos en español, desde la educación primaria hasta la universidad, enseñan explícitamente este orden. Por ejemplo, recursos educativos como los de la plataforma LibreTexts en español establecen claramente: «Realizar todas las multiplicaciones y divisiones en el orden en que aparezcan en la expresión, moviéndose de izquierda a derecha».
  2. La cuestión del separador decimal:2 Este es un punto de divergencia lingüística. Aquí encontramos una diferencia crucial. Mientras que la regla de «izquierda a derecha» es universal, el símbolo utilizado para separar la parte entera de la decimal en un número varía según la región lingüística. Esta diferencia, aunque no afecta la regla de orden de las operaciones, es una parte fundamental de la escritura matemática en cada idioma que, por cierto, aún no fue resuelta definitivamente, por el hecho de que existen diversos convencionalismos.
    – El mundo anglosajón (y las recomendaciones internacionales para la unificación) utiliza el punto (por ejemplo, 12.5).
    – El mundo hispanohablante tiene una tradición más diversa. La Real Academia Española (RAE), en su Ortografía de la lengua española (2010), recomienda el uso del punto como separador decimal para promover un proceso de unificación internacional. Sin embargo, la propia RAE acepta como válido el uso de la coma, que fue el signo que recomendó durante muchos años y que sigue siendo de uso común en muchos países, como lo recoge el Diccionario panhispánico de dudas (2005).
    – Esta dualidad es un excelente ejemplo de cómo una convención matemática (el sistema de numeración decimal) interactúa con las convenciones puramente lingüísticas y culturales de cada país. Hoy en día, en España, por ejemplo, el uso de la coma es oficial desde 2010, mientras que en países como México o Estados Unidos se emplea el punto. Esta variación no cambia el resultado de 12 ÷ 2 × 3, pero sí cambia la forma de escribir «12.5» o «12,5».
  3. El lenguaje mnemotécnico y la ambigüedad: En español, al igual que en inglés, se utilizan reglas mnemotécnicas para recordar el orden de las operaciones. El acrónimo más común en el mundo anglosajón es PEMDAS3 (Paréntesis, Exponentes, Multiplicación y División, Adición y Sustracción). En el mundo hispanohablante, aunque no existe un acrónimo único tan estandarizado, se enseña el mismo concepto con frases como «Papá, Mamá, Hermana, Tío» o simplemente se explica la jerarquía sin un acrónimo. El artículo de Verne de El País destaca cómo la ambigüedad en expresiones como 8 ÷ 2(2+2) genera debates virales, y señala que, aunque la regla es clara, la interpretación puede verse afectada por la ausencia de un signo de multiplicación explícito, algo que en contextos algebraicos (con letras) se interpreta de una manera y puede llevar a confusiones en aritmética. Esta discusión sobre la «lectura» de la expresión es, en sí misma, un problema lingüístico aplicado a las matemáticas.

En resumen: la regla que se usa hoy no fue creada por una única persona en un solo día, sino que fue siendo formalizada y estandarizada en los libros de texto de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, principalmente en Estados Unidos e Inglaterra, como una convención para unificar el lenguaje matemático. Su relación con el español radica en su adopción universal en la enseñanza, en la particularidad del uso de la coma o el punto decimal como reflejo de la norma lingüística de cada país hispanohablante, y en los debates sobre la interpretación de expresiones que tienen un claro componente de «lectura» y sintaxis matemática.


Referencias

  1. Para una consideración sobre las discusiones originadas por este cálculo matemático, vea las siguientes publicaciones: https://youtu.be/PvYjuR7Zuwo?si=FZqAlCLctJ4dTJp0; https://youtu.be/41uxNzGfmLY?si=r5Le7Lq6rUAW4Kx3; https://www.youtube.com/live/8rQ5dW1D234?si=RB7zIeFVkEtQSJeI ↩︎
  2. Según la Real Academia Española (RAE), los números naturales se agrupan de tres en tres dígitos usando un espacio fino como separador de miles; no se deben usar puntos. El separador decimal puede ser una coma o un punto, según la convención del país, pero nunca se deben mezclar ambos usos. Además, no se recomienda poner separadores en años o identificadores, como en 1998. Esa es la norma de la Real Academia; no significa que los países e instituciones apliquen la «norma» en todos los lugares. Para más información sobre la norma de la academia, vea: ¿Es correcto el uso del punto para separar los bloques de tres cifras de un número?; miles y millones, claves de escritura; Los números decimales y el separador decimal ↩︎
  3. Así como el PEMDAS, existe el BODMAS. El acrónimo BODMAS es una regla mnemotécnica ampliamente utilizada por niños en países como Inglaterra, India, Bangladés y Australia para recordar el orden de las operaciones en matemáticas. Sus siglas representan los pasos a seguir: primero los corchetes (brackets), luego los exponentes (order), seguidos de división y multiplicación, y finalmente adición y sustracción. Aunque el término «order» para referirse a los exponentes puede resultar confuso incluso para los hablantes nativos, por lo que a menudo se encuentra la variante BIDMAS, donde la «I» sustituye a la «O» para indicar índices, haciendo más intuitiva la referencia a las potencias o raíces (cf. Verne, 2019). ↩︎

La lectura y las teorías cognitivas

¿Qué dicen las teorías cognitivas?

La teoría de la capacidad cognitiva (o de capacidad atencional) fue desarrollada por el psicólogo Daniel Kahneman. Este autor propone que la atención humana y el procesamiento de la información son limitados, lo cual condiciona la ejecución de tareas complejas.

En su obra fundamental, Pensar rápido, pensar despacio (título original: Thinking, Fast and Slow, 2011),1 el premio Nobel de Economía explica que los recursos cognitivos disponibles se distribuyen entre las diversas demandas del entorno, influyendo directamente en el rendimiento y la toma de decisiones.

Kahneman analiza los dos sistemas que gobiernan nuestra mente: el Sistema 1, que es rápido, intuitivo y emocional; y el Sistema 2, que es lento, deliberativo y lógico. Bajo este modelo, la capacidad del sistema es limitada y la interferencia entre tareas ocurre cuando el esfuerzo requerido excede los recursos disponibles del individuo.

Existe también la teoría de los recursos cognitivos (CRT), por sus siglas en inglés, la cual fue definida por Fred Fiedler y Joe Garcia en la década de los 80, aplicada específicamente en el ámbito del liderazgo. Esta teoría busca explicar cómo la inteligencia y la experiencia de un líder afectan el desempeño del grupo bajo diferentes niveles de estrés.

Una tercera teoría que podemos mencionar fue expuesta por John Sweller también en los años de 1980, denominada de teoría de la carga cognitiva. Esta teoría explica que, debido a que nuestra memoria de trabajo tiene capacidad limitada, el exceso de información nueva puede causar una «sobrecarga» que impide el aprendizaje.

Como podemos ver, estas tres teorías se aproximan tanto entre sí que confunden. Sin embargo, cada una sigue vertientes específicas. En el caso del estudio que nos interesa, emplearemos estas teorías a fin de explicar la capacidad cognitiva que tenemos al leer e interpretar un texto.

El «ancho de banda» del cerebro y la automatización lectora

Para comenzar, imagine nuestra mente como si fuera una computadora. Tal vez usted piense que esta es una comparación pobre, claro. Aún así, vamos a usarla como recurso didáctico. Por eso, al desarrollar esta materia, es probable que empleemos algunas terminologías relacionadas con cuestiones de informática.

Una computadora dispone de una memoria RAM, que actúa como una memoria de procesamiento temporal y activa. La RAM es una memoria de trabajo; es el «ancho de banda». Si en una computadora tenemos muchas pestañas abiertas, la RAM se satura y la máquina se vuelve lenta. En nuestra analogía, la RAM representa nuestra ‘memoria de trabajo’: ese espacio limitado donde procesamos información en tiempo real y donde se consumen nuestras unidades de energía cognitiva.

Una computadora también dispone de una memoria ROM, que almacena instrucciones y datos de manera permanente. La memoria ROM equivaldría a nuestra memoria a largo plazo, donde reside el conocimiento consolidado y el vocabulario que ya hemos automatizado. En el caso del cerebro, la ROM corresponde a las funciones autónomas (respirar, latidos del corazón, circulación sanguínea), cosas que están «preinstaladas» y que no podemos modificar.

No podemos dejar de lado que una computadora también dispone de una especie de «memoria de almacenamiento a largo plazo», como es el caso del disco duro o el SSD. Esa memoria de almacenamiento a largo plazo corresponde a nuestros conocimientos, vocabularios y experiencias acumulados, que están allí guardados en nuestro «baúl de los recuerdos», nuestra «caja fuerte». Haciendo el paralelo, cuando leemos, «traemos», por así decir, información almacenada en nuestra memoria a largo plazo para nuestra memoria RAM para procesarla y la distribuirla entre la memoria más inmediata.

El éxito de la lectura depende de esta relación: si la ‘RAM’ de nuestra mente se satura intentando decodificar letras, el sistema no tiene energía suficiente para ‘llamar’ o acceder a la información relevante almacenada en nuestra memoria a largo plazo, provocando un colapso en la comprensión.

La memoria de trabajo y la matemática del entendimiento

Veamos esta situación de un modo práctico. Imagine que nuestra mente tiene una capacidad de 100 unidades de energía mental, que podríamos llamar de «memoria de trabajo». La memoria de trabajo vendría a ser el espacio donde se procesa la información en tiempo real o la forma como esa información es procesada. La teoría de los recursos cognitivos postula que tenemos una «cantidad finita de energía mental» (recursos) disponible en un momento dado. No debemos olvidarnos que los seres humanos tenemos también una memoria de corto plazo y otra memoria de largo plazo.

Eso nos lleva a una conclusión apriorística: La lectura no debe ser solo mecánica. La automatización (leer sin esfuerzo) también es vital y necesaria. Si gastamos toda nuestra energía mental deletreando o separando silábicamente, no nos quedará energía para comprender lo que leemos. Por tanto, la fluidez no es el objetivo final, pero sí es el puente indispensable para llegar a la comprensión del texto. Por eso, el reconocimiento automático de la lectura es vital para liberar recursos mentales. Sin el reconocimiento automático, el desgaste mental sería inmediato y perturbador.

Cuando se agotan los recursos cognitivos, se puede experimentar una disminución en la efectividad y la eficiencia en la ejecución de actividades mentales. Esta perspectiva es relevante en campos como la psicología, la educación y la ergonomía, donde se busca optimizar el aprendizaje y el rendimiento en diversas situaciones. Apliquemos esta teoría al campo de las letras.

En su obra, Kahneman analiza los dos sistemas que gobiernan nuestra mente: el Sistema 1, que es rápido, intuitivo y emocional; y el Sistema 2, que es lento, deliberativo y lógico.

La capacidad de realizar actividades mentales es limitada. Esta limitación se manifiesta en el hecho de que no podemos llevar a cabo varias tareas exigentes de manera simultánea. El esfuerzo es el determinante principal de la capacidad que se asigna a una tarea en un momento dado. La capacidad del sistema es limitada, y la asignación de esa capacidad está determinada por la cantidad de esfuerzo invertido. Dos actividades interferirán entre sí en la medida en que sus demandas combinadas excedan la capacidad disponible. (Kahneman, 1973, Attention and Effort. Prentice-Hall. Traducción libre y resumen de la idea esencial, paráfrasis técnica).

Al leer, nuestro cerebro realiza básicamente dos tareas simultáneamente que compiten por esa energía limitada:

  1. Decodificación (nivel bajo): Consiste en reconocer las letras, transformarlas en sonidos y ensamblar palabras.
  2. Comprensión (nivel alto): Se refiere al entendimiento del significado, mientras se conectan las ideas, infiere y analiza.

Nos encontramos aquí con la matemático del entendimiento. Si tienes 100 unidades de energía mental y gastas 90 en intentar descifrar qué dicen las palabras (deletrear o decodificar con dificultad), solo te quedarán 10 unidades para comprender el mensaje. El resultado es una lectura mecánica, agotadora y vacía de significado.

Esto es, claro, una suposición filosófica, no científica, porque tendríamos que demostrarlo mediante estudios de campo. Estamos teorizando, y una teoría puede tener varias vertientes o no arrojar resultados concluyentes. Es verdad que no estamos aquí hablando de la verdadera capacidad cognitiva de nuestra mente, de nuestro cerebro, y sí de las condiciones normales que vemos en el día a dia. Estamos hablando de un ser que se cansa rápidamente y, como consecuencia de las condiciones de vida que vemos, el individuo sufre.

Es muy parecido a lo que ocurre con una computadora. En condiciones adversas, la computadora se puede recalentar, inactivar y paralizar. El ser humano también, cuando lee, termina cansándose. No hay duda sobre eso. De hecho, hasta su cuerpo se calienta, porque comienza a consumir recursos energéticos, mentales, físicos y emocionales. Por eso, una persona cuando estudia se siente en poco tiempo extenuada, con hambre y sed. En ese caso, lo recomendable es parar, reposar y dejar que la mente procese las informaciones recibidas a través del descanso y la meditación.

Vemos eso en el caso de un estudiante que se prepara a última hora para una prueba de matemáticas que va a presentar en la mañana del día siguiente. Solo que durante todo ese tiempo no estudió nada. Ahora está corriendo contra el tiempo. Allí vienen el desespero, la angustia, el nerviosismo. Entonces comienza a estudiar hasta altas horas de la noche, tratando de memorizar fórmulas y procedimientos que difícilmente van a entrar en su mente. Al otro día presenta su prueba y se sale mal porque no tuvo suficiente tiempo para procesar la información.

Esta situación nos conduce a la siguiente pregunta: ¿Qué significa la expresión: «el reconocimiento automático de la lectura es vital para liberar recursos mentales»? En el caso de una computadora, esta necesita reconocer de forma secuencial, organizada y rápida las operaciones matemáticas, digitales o lógicas (software), que fueron preprogramadas para descifrar y ejecutar. Pero existen limitaciones operativas, que dependen de la composición física del aparato (hardware). Igualmente, como seres orgánicos pensantes, nuestro cerebro tiene una capacidad de atención limitada. Eso es lo que podemos entender como el «ancho de banda» de nuestro cerebro.

Eficiencia lectora: del deletreo y el silabeo a la automatización lectora

Veamos ahora esta situación hipotética desde dos vertientes importantes: el deletreo (o silabeo) y la automatización:

1. Deletreo y silabeo (lector novato):

Cuando alguien está aprendiendo a deletrear una palabra, por ejemplo, la palabra CASA, la persona piensa o lee del siguiente modo: «c-a-s-a»… «Casa». En el caso del silabeo, la palabra CASA es pronunciada o separada en sílaba, por lo que se diría «ca-sa». Por eso, al realizar el esfuerzo debido al deletreo, la persona gasta 90 unidades de energia mental solo para poder descifrar qué dicen las letras, su pronunciación e interpretación dentro de la lista de palabras del abecedario. En el caso del silabeo, el esfuerzo mental es mucho menor que en el caso del deletreo, por lo que podríamos estimar, en teoría, un desgaste teórico de 50 a 60 unidades de energía mental. En todo caso, como se puede observar, es más fácil el silabeo que el deletreo.

Imagina lo que significaría expresar una simple oración, como: «María y José fueron a Belén». Si fuéramos a hablar deletreando las frases, pasaríamos la vida entera tratando de expresar una conversación de un único día. En el caso de la frase que nos ocupa, sería algo así como: «M-a-r-í-a-y-J-o-s-é-f-u-e-r-o-n-a-B-e-l-é-n». Hasta para escribir esa simple frase fue necesario apretar una cantidad infinita de símbolos de separación, aparte de las vocales y consonantes. Es lógico que, en el día a día, nadie habla como si fuera un robot, de forma mecánica y mucho menos deletreando palabras, a menos que sea por cuestiones de ejercicio o ejemplo.

Claro, eso es en la escritura. Pero, expresando esto con la voz, ¡uf!, sería una locura. ¿No sería la misma cosa o algo parecido a la escritura? De cierta forma, no, y de cierta forma, sí. Sería más rápido pronunciarlo que escribirlo, claro. Pero, ¿cuál sería el resultado final? Terminaríamos pronunciando con gran torpeza y sufrimiento la composición de las frases, y eso, con varios errores de pronunciación. Esto nos muestra de modo simple que nadie debe quedarse en la simple abreviación o deletreando palabras. De hecho, no ocurre. No es normal ni común hablar deletreando frases o silabeando frases.

En el caso de la separación silábica, sería mucho más fácil. Habría menos desgaste físico y mental. Eso quiere decir que la frase: «María y José fueron a Belén» quedaría separada de la siguiente forma: «Ma-rí-a-y-Jo-sé-fue-ron-a-Be-lén». Como puedes ver, el desgaste de unidades mentales es mucho menor en el caso del silabeo que en el deletreado.

2. Automatización lectora (lector fluido):

Aquí la explicación es totalmente lo contrario de lo que mencionamos antes. Es decir, cuando alguien se expresa sin hacer uso del deletreo o silabeo, las palabras fluyen como las aguas de un río. En el caso del ejemplo anterior, no diríamos «C-A-S-A» (deletreo) o «CA-SA» (silabeo); diríamos simplemente «CASA» (reconocimiento automático). No será necesario gastar 90 unidades de energia mental, ni 50 o 60. Al contrario, el gasto energético sería de 5 a 10 unidades, a lo máximo, o menos. El reconocimiento de la palabra y su significado es casi instantáneo.

Lo que queremos mostrar con esto es que la persona debe aprender a hacer una buena lectura al evitar el deletreo y el silabeo a lo máximo posible cuando está leyendo, a menos que esté haciendo ejercicios o colocando ejemplos. Entendiendo que existen palabras que exigen una mayor atención y separación silábica, especialmente cuando son palabras del área científica. Ejemplo, las palabras: «esternocleidomastoideo» [es-ter-no-clei-do-mas-toi-de-o], «desoxirribonucleico» [de-so-xi-rri-bo-nu-clei-co], «otorrinolaringólogo» [o-to-rri-no-la-rin-gó-lo-go], «electroencefalografista» [e-lec-tro-en-ce-fa-lo-gra-fis-ta], «paralelepípedo» [pa-ra-le-le-pí-pe-do]. Es muy seguro que usted tardó en pronunciar estas palabras. Quizás hasta se cansó y sintió una cierta frustración, o fastidio, al no poder pronunciar las palabras o algunas de ellas.

Por tanto, podemos deducir que la simple lectura no es suficiente por sí sola, así como el uso del deletreo y el silabeo tampoco resuelven nuestros problemas de lectura. Pero algo es claro: la lectura automática es mucho mejor y ventajosa que el deletreo y el silabeo, pero una no sustituye a la otra. Es decir, usted puede leer muy fluido pero no entender nada de lo que leyó, aun cuando su lectura haya sido hecha en voz alta. Es algo así como leer una frase o un párrafo que está escrito en un idioma extranjero, como el latín, y al final no entender nada de lo que leyó. Entonces, la lectura no es suficiente; la comprensión es vital y necesaria. Su lectura puede ser muy rápida y fluida, la más rápida del mundo, pero si no entiende ni un tostón de lo que está leyendo, ¿de qué sirve? De nada. Es tratar de golpear el aire.

La automatización lectora: la clave del ahorro de energía mental

Relacionemos esta materia con un artículo publicado antes, titulado «¿Usted sabe realmente leer un texto?» En ese estudio, indicamos que, para lograr una buena lectura, la decodificación de los textos debe volverse automática. Cuando un lector es fluido, el reconocimiento de palabras es instantáneo y no requiere excesivo esfuerzo consciente (teoría de la automaticidad, de LaBerge & Samuels, 1974). Esto libera la «memoria RAM» del cerebro, por así decirlo, permitiendo que casi el 100% de los recursos cognitivos se dediquen a la verdadera meta: entender. Sin el entendimiento, no será posible la comprensión y sin la comprensión no será posible llegar a conclusiones lógicas (en psicología cognitiva, esto se llama memoria de trabajo).

Creemos que la teoría de la capacidad cognitiva, la teoría de los recursos cognitivos y la teoría de la carga cognitiva validan la tesis que hemos desarrollado en el presente artículo. Esta argumentación nos permite decir que quien se queda en la etapa del deletreo y del silabeo termina consumiendo el máximo de los recursos cognitivos, mentales, en la mecánica de la lectura. Por eso, si superamos esa frontera del deletreo y el silabeo, la lectura será emocionante, lucrativa, viva y real. De hecho, estudios recientes muestran que los hábitos de lectura en estudiantes están directamente relacionados con el desarrollo de habilidades cognitivas superiores.

Por tanto, la fluidez lectora (que es la capacidad de leer sin esfuerzo mecánico) es el puente indispensable hacia la comprensión profunda del texto. Es verdad que la buena lectura es una habilidad que podemos desarrollar con el tiempo. Eso dependerá también de la práctica. La práctica lectora viene a ser el proceso de automatizar lo básico para liberar la mente y asumir mayores retos: captar el espíritu de la letra.

Referencias sobre lectura y recursos cognitivos

  • KAHNEMAN, Daniel. Attention and effort. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1973. 246 p. (Prentice-Hall series in experimental psychology). Disponible en: https://s3.amazonaws.com/knowen-production/big_attachments/fdf0161367c4801ac8b5a6cc42e8413d/Attention+and+Effort+-+Kahneman.pdf. Accesado el: 30/01/2026.
  • Porta Etessam, J. (2025). Teoría Cognitiva de la Comprensión Lectora. iNeurociencias. Explica cómo la comprensión lectora involucra múltiples mecanismos cognitivos y la activación cerebral en procesos de lectura.
  • Sarmiento Santillán, L. J., Yépez Ramos, M. I., & Parra Lezcano, V. P. (2024). Lectura y desarrollo cognitivo: estudio de los hábitos lectores de estudiantes de básica superior. Revista Latam. Analiza cómo los hábitos lectores influyen en el desarrollo cognitivo de estudiantes.
  • Psicología General (2024). Teorías Cognitivas: Tipos, Ejemplos y su Importancia. Presenta diferentes teorías cognitivas aplicadas al aprendizaje y la lectura, incluyendo el procesamiento de la información.
  • Zhang, L. (2024). Cognitive Resource Theory. ECPH Encyclopedia of Psychology, Springer Nature. Expone la teoría de los recursos cognitivos como modelo de asignación de atención y recursos mentales en tareas simultáneas.
  • LaBerge, D., & Samuels, S. J. (1974). Automaticity Theory of Reading. Teoría influyente que relaciona la lectura con la disponibilidad limitada de recursos cognitivos, destacando la importancia de la automatización en la decodificación.
  1. Debemos diferenciar entre las obras de Daniel Kahneman Thinking, Fast and Slow (2011) y Attention and Effort (1973), pues pertenecen a marcos teóricos distintos. ↩︎

Paradigma del paradigma

Un paradigma es un modelo, patrón o referencia a seguir que sirve para guiar la comprensión, acción o investigación en un área determinada. Su origen etimológico proviene del griego paradeigma, que significa «modelo» o «ejemplo».

¿Qué es el paradigma?

El paradigma es el conjunto de elementos lingüísticos que pueden darse en un mismo contexto o entorno. Dichos elementos pueden ser sustituidos por otros que ocuparán la misma posición. También puede entenderse como el conjunto de normas rectoras de un grupo, que establecen límites y determinan cómo debe actuar un individuo dentro de esos límites.

El término paradigma surgió inicialmente en la Lingüística, dentro de la «teoría del signo lingüístico» creada por Ferdinand de Saussure, en la cual se relaciona el signo con el conjunto de elementos que componen la lengua. Por ejemplo, en su obra Gramática, el verbo «cantar» funciona como paradigma de la primera conjugación, porque otros verbos terminados en -ar seguirán este mismo modelo de flexión.

En filosofía, un paradigma está relacionado con la epistemología. Para Platón, un paradigma se refiere a un modelo vinculado al mundo ejemplar de las ideas, del cual forma parte el mundo sensible.

El norteamericano Thomas Samuel Kuhn (1922-1996), físico y filósofo de la ciencia, en su libro La estructura de las revoluciones científicas, definió paradigma como las «realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.» 1

Consecuentemente, un paradigma es un principio, teoría o conocimiento que se origina a partir de una investigación en un campo científico. Se trata de una referencia inicial que servirá de modelo para futuras investigaciones. A continuación, se presentan algunos tipos de paradigmas.

Paradigma cartesiano

Según el paradigma cartesiano, para conocer “el todo” es necesario dividirlo en las diversas partes que lo componen y estudiar cada una de ellas de forma individual. Por ejemplo, para conocer un coche es necesario subir a él, posiblemente conducirlo y conocer sus partes o componentes, como el motor y otras unidades.

El paradigma cartesiano se opone al paradigma holístico, que sostiene que los fenómenos deben ser contemplados en su totalidad para ser comprendidos.

Paradigmas educativos

Un paradigma educativo es un modelo utilizado en el ámbito de la educación. Dentro de este grupo se encuentran los paradigmas innovadores, que constituyen una práctica pedagógica orientada a un aprendizaje crítico y que provoca un cambio real en el estudiante.

El paradigma utilizado por un docente tiene un gran impacto en el estudiante, determinando muchas veces si aprenderá o no el contenido impartido. Por ello, la forma en que las nuevas generaciones aprenden es diferente a la de generaciones anteriores. Si un profesor no se adapta a las circunstancias actuales y mantiene un paradigma conservador, su forma de enseñar podría no ser eficaz, generar resistencia en los educandos y causar efectos negativos permanentes.

Paradigmas de programación

Un paradigma de programación se define por la forma en que un programador resuelve un problema, proporcionando información e indicando cómo estructura y ejecuta un programa.

Los cuatro paradigmas principales de programación son: imperativo, declarativo, funcional y orientado a objetos.

La diferenciación entre paradigmas de programación se realiza a través de las técnicas que estos permiten o prohíben. Por esta razón, los paradigmas más recientes suelen considerarse más rígidos que los modelos más antiguos.

Paradigma laboral

En el ámbito laboral, un paradigma es el valor salarial asignado a un empleado según una determinada tarea, que funciona como referencia en relación con otro empleado que realiza la misma función.

Por ejemplo, la Ley del Trabajo de un país puede establecer que la misma función, realizada con el mismo valor, para el mismo empleador y en el mismo lugar de trabajo, debe ser remunerada de la misma manera, sin importar edad, nacionalidad o sexo.

Paradigma de complejidad

El término complejidad se utiliza en filosofía, epistemología, lingüística, pedagogía, matemáticas, química, física, meteorología, estadística, biología, sociología, economía, medicina, psicología e informática. Por ello, su definición varía según el área. La teoría de la complejidad también se conoce como desafío de la complejidad o pensamiento complejo.

El paradigma de la complejidad, o pensamiento complejo, pretende relacionar diversas disciplinas y formas de ciencia, pero sin mezclarlas.

Este paradigma fluye hacia distintas áreas de la sociedad e incorpora la incertidumbre como una apertura a nuevas posibilidades, más que como un obstáculo para el pensamiento.

  1. Kuhn escribió en su obra original: «Universally recognized scientific achievements that for a time provide model problems and solutions to a community of practitioners.» (The Structure of Scientific Revolutions, 1962). ↩︎

Referencias y Obras de Consultas

  • Hjelmslev, Louis. Prolegómenos a una teoría del lenguaje. Madrid: Gredos, 1971.
    (Desarrolla la idea de paradigmas dentro de la teoría glossemática.)
  • Platón. La República. Trad. de diversos autores.
  • Da, E. (2011, June 15). Significado de Paradigma. Enciclopedia Significados. https://www.significados.com.br/paradigma/. Acceso: 08/05/2024.
  • Saussure, Ferdinand de. Curso de lingüística general. Buenos Aires: Losada, 1945. (Obra fundamental donde se introduce la noción moderna de signo y relaciones paradigmáticas.)
  • Kuhn, Thomas S. La estructura de las revoluciones científicas. Traducción de Carlos Solís. 2ª ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1971. Obra original: The Structure of Scientific Revolutions. Chicago: University of Chicago Press, 1962. (Obra que popularizó el concepto moderno de paradigma científico.)
  • Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI, 1970. (Introduce un paradigma crítico y dialógico de educación.)
  • Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO, 1999. (Base del paradigma del pensamiento complejo aplicado a la educación.)
  • Dewey, John. Democracy and Education. New York: Macmillan, 1916. (Fundamento del paradigma educativo progresista.)

Analizando un nuevo verbo: «Teslar»

El parqué de la bolsa con pantallas que muestran gráficos de acciones de Tesla, mientras los especialistas discuten y realizan transacciones.
Actividad en la Bolsa de Valores, con las pantallas mostrando gráficos de las fluctuaciones confusas de Tesla.

1. Clasificación:

  • En cuanto a la gobernanza: Analicemos la expresión «teslar» como siendo un verbo
    • Transitivo directo (verbo que requiere un objeto directo para completar su significado, indicando una acción que recae sobre algo o alguien). Ej. «Ella compró un carro nuevo».
    • Transitivo indirecto (verbo que necesita un complemento indirecto, que se introduce mediante una preposición y generalmente indica el destinatario o beneficiario de la acción). Ej. «Antonio tesla a su amigo con información secreta».
    • Obs. Sin embargo, un mismo verbo no puede funcionar como transitivo directo e indirecto al mismo tiempo en una misma construcción. Por ello, debe clasificarse según el tipo de complemento que requiere en el contexto específico en el que se emplea.
  • En cuanto a la predicación o predicado: Puede considerarse un verbo
    • Predicativo (si es intransitivo o transitivo directo y el predicado incluye un predicativo del sujeto o del objeto). Ej. «El carro está teslado» y «El arquitecto tesla su invento».
    • Transitivo (si es transitivo directo o indirecto). Ej. «Él tesla un plan innovador» y «Ella tesla una solución para sus amigos».
    • Intransitivo: Se refiere a los verbos que no requieren un complemento directo para tener significado completo. Son aquellos que pueden existir sin que se necesite un objeto que reciba la acción del verbo. Ej.: «Ella tesla» Ejemplo adicional: «El sol tesla en el horizonte».
    • Obs. Aquí se muestra el verbo «teslar» como predicativo y transitivo, sin embargo, esta distinción es redundante, ya que los verbos transitivos son predicativos.
  • En cuanto a la formación: Podría ser categorizado como un verbo
    • Primitivo (si no se deriva de otra palabra), derivado (si se forma a partir de otra palabra, por ejemplo, con prefijos o sufijos), compuesto (si se forma por la unión de dos o más raíces) o parasintético (si se forma por prefixación y sufijación simultánea).
    • Ejemplo con el verbo teslar:
      • Derivado: tesleado (forma del participio)
      • Compuesto: teslar + re (reteslar)
      • Parasintético: difícilmente sería parasintético.
    • Obs. Partiendo de la tesis de que «teslar» deriva de «Tesla», lo correcto es considerarlo un verbo denominal derivado. Lógicamente, un verbo nunca puede ser primitivo, derivado, compuesto y/o parasintético al mismo tiempo. Solo estamos analizando diferentes aspectos teóricos de su uso, a fin de llegar a una conclusión exacta. En el caso de «tesleado» sería una forma verbal (participio) y no una forma derivativa en sí.
  • En cuanto a la flexión: Sería un verbo
    • Regular (si sigue el paradigma de conjugación de otros verbos terminados en -ar, -er o -ir). Ej.: teslar (yo teslo, tú teslas, él/ella tesla, nosotros/nosotras teslamos, vosotros/vosotras tesláis, ellos/ellas teslan)
    • Irregular (si presenta alteraciones en la raíz o en las terminaciones). Ej.: «teslar» en primera persona del singular del presente de subjuntivo se conjuga como «tesle».
    • Se afirma aquí que «teslar» sería regular si sigue el paradigma de conjugación de otros verbos terminados en -ar. Es importante aclarar que la regularidad de un verbo se determina por su adherencia a los patrones de conjugación establecidos, y no por su terminación. Por lo tanto, «teslar» sería regular si sigue consistentemente las conjugaciones de los verbos regulares terminados en -ar.

2. Conjugación (hipótesis como verbo regular terminado en -ar):

Asumiendo que «teslar» fuera un verbo regular terminado en -ar, su conjugación en el presente del indicativo sería:

  • Yo teslo
  • Tu teslas
  • Él/Ella/Usted tesla
  • Nosotros teslamos
  • Vosotros teslais
  • Ellos/Ellas/Ustedes teslan

Otros tiempos y modos seguirían los patrones de los verbos regulares terminados en -ar (hablar, amar, cantar, etc.).

3. Significados y usos posibles (especulación):

Como es un verbo nuevo, su significado sería determinado por el contexto en el que se utilizara. Algunas posibilidades, puramente especulativas, podrían ser:

  • Relacionado con la tecnología (en referencia a Nikola Tesla): «El científico tesla nuevas energías». (Transitivo directo)
  • Relacionado con algún tipo de acción específica: «Ellos teslaron durante horas para finalizar el proyecto». (Intransitivo)
  • Relacionado con un estado o calidad: «La sala tesla una imagen futurista». (Verbo de enlace)
  • Relacionado con una acción de medir o ajustar con precisión: «El técnico necesitaba teslar los equipos». (Transitivo directo)

4. Análisis morfológico (hipótesis):

La raíz del verbo sería «tesl-», y la vocal temática sería «-a-», indicando la primera conjugación. Las desinencias verbales variarían de acuerdo con el tiempo, modo, número y persona.

Un automóvil Tesla con el capó abierto en una carretera, con gráficos de mercado y el logotipo 'TSLA' en el fondo.
Vehículo Tesla con el capó abierto, en un entorno desértico, frente a un gráfico de acciones en colores rojo y negro, una forma inspiradora de un nuevo verbo: «Teslar»

Conclusión:

Sin un contexto específico o un significado definido para el verbo «teslar», este análisis gramatical es puramente hipotético. Para un análisis preciso, sería necesario saber cómo se utiliza el verbo y cuál es su significado pretendido. Aparte de esto, es recomendable que se defina con claridad y precisión la categoría gramatical del verbo basándose en su uso y origen. En este caso, «teslar» sería un verbo transitivo directo y denominal derivado de «Tesla». Una interpretación más exacta y coherente dependerá dos estudiosos de la Academia de la Lengua Española.

Referencias

El símbolo % se escribe separado de la cifra

Cuando se escribe una cifra seguida de un símbolo, como el del porcentaje (%), lo recomendable es dejar un espacio de separación entre ambos.

Según Fundéu, es muy frecuente encontrar en la prensa ejemplos como estos: «Trump anuncia aranceles del 20% para la UE», «Ahora, con un 35% de descuento» o «El tipo medio asciende al 15,5% en los salarios privados y al 20,4% en los públicos», con el símbolo de porcentaje junto con la cifra (destaque nuestro).

Según la Ortografía de la lengua española, de acuerdo con las normas de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, lo adecuado es que haya un espacio de separación entre la cifra y el símbolo del porcentaje.

Se recuerda que esta norma se aplica también al resto de los símbolos, como los de las unidades monetarias (el dólar, $, o el euro, €, por ejemplo) o los de las unidades físicas y matemáticas (como el grado Celsius, °C); la única excepción son los símbolos escritos íntegramente volados, como los de grado de ángulo y sus divisiones: 23′.

Así, en los ejemplos anteriores hubiera sido preferible escribir «Trump anuncia aranceles del 20 % para la UE», «Ahora, con un 35 % de descuento» y «El tipo medio asciende al 15,5 % en los salarios privados y al 20,4 % en los públicos», con el símbolo de porcentaje separado de la cifra (destaque nuestro).

Nota. La mayoría de los programas permiten actualmente introducir espacios de no división para impedir que el número y su símbolo se separen en dos líneas. Por otra parte, quienes escriban código HTML pueden usar la entidad   o bien la propiedad de CSS white-space: nowrap, que es la usada en esta página y que permite que el espacio sea más fino que el normal (con  ).

Tomado de: Fundación de la Lengua Española. «el símbolo % se escribe separado de la cifra a la que acompaña». Disponible en: https://www.fundeu.es/recomendacion/el-se-escribe-separado-de-la-cifra-a-la-que-acompana-802/. Acceso: 5 de abril de 2025.

La «cara» del idioma español y su complejidad morfológica-gramatical

El modo subjuntivo y verbos clave

En el caso de la gramática, muchos estudiantes extranjeros del idioma afirman – y con razón – que el idioma español se identifica por su abundante uso del modo subjuntivo, la frecuencia de uso de los verbos ser y estar y el empleo preciso de las perífrasis verbales.1 Un ejemplo del modo subjuntivo sería la frase: «Es importante que vengas a la reunión». Para el extranjero, estos detalles resultan especialmente difíciles de dominar. ¿Por qué?

Bueno, resulta que el modo subjuntivo en español se utiliza para expresar deseos, dudas, situaciones hipotéticas o acciones no concretadas. En el ejemplo «Es importante que vengas a la reunión», el subjuntivo «vengas» indica que ir a la reunión no es un hecho garantizado, sino más bien un deseo o una expectativa; puede ocurrir o no. Es solo una posibilidad. Este uso puede ser complicado para los hablantes no nativos, ya que en muchos idiomas el subjuntivo no se utiliza de la misma manera o no existe.

Flexión en el español

El español, también conocido como castellano, es una lengua flexiva de tipo fusionante.2 Esto significa que en las oraciones se utiliza principalmente la flexión para indicar las relaciones entre sus elementos. Por ejemplo, en el nombre se manifiestan categorías gramaticales importantes como el género o el número, mientras que en el verbo se expresan el tiempo y la persona.

Además, el idioma español cuenta con una rica variedad de dialectos que reflejan las diferencias culturales de las regiones donde se habla, lo que enriquece aún más su flexibilidad y capacidad de adaptación. Esta diversidad dialectal se puede observar en las distintas formas de conjugación verbal y en el uso de vocabulario específico, lo que permite a los hablantes del español comunicarse de manera efectiva en contextos tanto formales como informales, manteniendo siempre las estructuras gramaticales que definen la lengua.

Adposiciones y morfología

Aunque el español es predominantemente flexivo, también recurre al uso de adposiciones (preposiciones), que son palabras abstractas utilizadas como nexos y que no varían en forma. Las adposiciones son palabras que funcionan como nexos en una oración, y se dividen en preposiciones y posposiciones según su posición en relación con los términos que conectan; son invariables y se utilizan para establecer relaciones de significado entre los elementos de la oración. Un ejemplo de adposición es la preposición «en», como en la frase «El libro está en la mesa».

El español también es una lengua rica en morfología, caracterizada por su capacidad para formar palabras complejas a través de la combinación de raíces, prefijos y sufijos, lo que añade una profundidad significativa a su vocabulario. Por ejemplo, la palabra «incomprensible» se forma a partir de la raíz «comprens-» (entender), con el prefijo «in-» (negación) y el sufijo «-ible» (capacidad). Esto ilustra cómo se pueden construir términos que aportan significados específicos y matizados.

Estructura gramatical y flexibilidad

La estructura gramatical del español se basa en la flexión para expresar significados y relaciones, lo que permite que se pueda modificar el sentido de una palabra según el contexto en el que se encuentre. Por ejemplo, en la frase «El niño juega», la flexión del verbo «jugar» en la forma «juega» indica que la acción es realizada por el sujeto «El niño».

Esta flexibilidad morfológica no solo enriquece la lengua, sino que también ofrece a los hablantes una variedad de matices expresivos que pueden utilizar para matizar sus ideas con mayor precisión. Un ejemplo de esto es el uso de diminutivos, que puede transmitir no solo tamaño, sino también afecto o cercanía, como en el caso de «gatito».

Diferencias entre verbos transitivos e intransitivos

También tenemos que la forma como los argumentos de los verbos transitivos e intransitivos son marcados, siendo de esta forma agrupados dentro de las lenguas nominativo-acusativas con rasgos de ergatividad escindida.3 Esta clasificación es significativa, ya que permite comprender cómo los diferentes idiomas estructuran la información y las relaciones entre los participantes en una acción.

Por ejemplo, en español, el sujeto de la oración «El perro corre» (intransitivo) se marca de manera diferente al de «El perro atrapa al gato» (transitivo), donde claramente podemos ver la diferencia en el rol que desempeñan el sujeto y el objeto. En el primer caso, el verbo no necesita un objeto directo para completar su significado, mientras que en el segundo caso, la acción del verbo exige un receptor, lo que refleja la complejidad y variedad de las estructuras gramaticales presentes en las lenguas humanas.

Acentuación y consistencia

Por lo demás, el español es una lengua de núcleo inicial altamente consistente, lo que significa que la mayoría de las palabras comienzan con una sílaba acentuada, como «cárcel» y «lámpara». Esta característica contribuye a su consistencia y fluidez, facilitando la pronunciación y la comprensión para aquellos que están aprendiendo el idioma. La estructura silábica del español, que a menudo resalta la acentuación, no solo otorga claridad en la comunicación, sino que también proporciona un ritmo inherente que puede hacer que el idioma suene melodioso y atractivo.

Además, esta forma de organización permite una mayor musicalidad en el habla, lo que es atrayente tanto para los hablantes nativos como para los que se están iniciando en el aprendizaje del español. Por ejemplo, en poesía y música, el español se destaca por su capacidad de encajar perfectamente en distintas métricas y ritmos. Algunos géneros musicales, como la salsa y el flamenco, exhiben este fenómeno, donde la cadencia y la tonalidad del idioma se combinan para crear expresiones artísticas cautivadoras.

Como resultado de esto, el español no solo beneficia a sus hablantes, sino que también se ha convertido en un idioma muy apreciado en el ámbito global. Su rica herencia cultural e histórica, junto con su estructura fonética y gramatical, lo convierte en una lengua ideal para diversas formas de expresión. Al ser considerado uno de los idiomas más hablados del mundo, su ritmo y cadencia se destacan no solo en la literatura, donde escritores renombrados han dejado una huella perdurable, sino también en el cine, donde las narrativas se ven enriquecidas por el uso del español.

Resumen

El español se destaca por su complejidad gramatical y su rica morfología, lo que presenta desafíos únicos para los aprendices del idioma. A través del uso del modo subjuntivo, la flexión para señalar relaciones gramaticales y el empleo de adposiciones, el español permite una expresión matizada y precisa.

Estas características no solo definen su estructura, sino que también enriquecen la interacción comunicativa, facilitando una variedad de matices expresivos. A pesar de las dificultades que pueden surgir, comprender y dominar estos elementos es fundamental para alcanzar un uso fluido y efectivo del español, convirtiéndolo en una lengua fascinante y multifacética dentro del panorama de las lenguas romances.

Gracias a estas cualidades, el español se sitúa como un puente cultural que conecta a diferentes comunidades y enriquece el diálogo intercultural en un mundo cada vez más globalizado.

Notas:

  1. Las perífrasis verbales son construcciones lingüísticas que constan de dos o más verbos que funcionan como una sola unidad de sentido. Por lo general, se componen de un verbo auxiliar conjugado seguido de un verbo principal en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio). Estas construcciones expresan intención, comienzo, duración, transcurso o fin de una acción. Aquí tienes algunos ejemplos de perífrasis verbales en español:
    Perífrasis modales (expresan la actitud del hablante):
    Tener que: «Tengo que salir inmediatamente.»
    Deber: “Debes llegar puntual.”
    Haber de infinitivo: «Has de llegar puntual.»
    Perífrasis temporales (dan temporalidad a la acción o expresan hábito):
    Ir a + infinitivo: «Voy a leer un rato.»
    Soler + infinitivo: «Suelo acudir dos veces por semana a la academia.»
    Llevar + gerundio: «Llevo estudiando en esa escuela tres años.»
    Estas construcciones nos permiten comunicar de manera más precisa y rica en significado. Si tienes más preguntas o deseas practicar, no dudes en hacerlo. ↩︎
  2. Las lenguas fusionantes (antiguamente llamadas lenguas flexivas, término que actualmente incluye también a las lenguas aglutinantes) son un tipo de lengua sintética con flexión morfológica, que además tienen tendencia a fusionar morfemas. En otras palabras, las lenguas flexivas se caracterizan por incluir mucha información mediante la flexión de las palabras, típicamente añadiendo afijos. A diferencia de las lenguas aglutinantes, las lenguas fusionantes emplean menos morfemas para la flexión, fusionando morfemas de tal manera que un mismo morfema puede realizar simultáneamente el papel de varios morfemas teóricos. Por ejemplo, en los verbos del español, la terminación «-mos» indica que se trata de una forma de la 1.ª persona y también que es plural. En latín, el sufijo flexivo de los adjetivos «-ōrum» indica tanto el caso genitivo, como el número plural y el género preferentemente masculino o neutro. Así, un único morfema refleja hasta tres categorías al mismo tiempo. Las lenguas indoeuropeas, como el latín, español, portugués, rumano, alemán, islandés, ruso, polaco y búlgaro, son ejemplos de lenguas fusionantes. Estas lenguas tienden a incluir una rica flexión morfológica y fusionar morfemas para expresar múltiples significados en una sola palabra ↩︎
  3. Rasgos de Ergatividad Escindida: La ergatividad es un fenómeno gramatical en el que los argumentos de los verbos se marcan de manera diferente según su función en la oración. En las lenguas con rasgos de ergatividad escindida, se produce una división en la marca de caso entre los verbos transitivos e intransitivos. Los verbos transitivos (aquellos que toman un objeto directo) siguen un patrón similar al nominativo-acusativo, donde el sujeto (nominativo) y el objeto directo (acusativo) se marcan de manera diferente. Sin embargo, los verbos intransitivos (que no toman un objeto directo) se marcan de manera diferente, a menudo utilizando una forma especial de caso llamada ergativo. Ejemplo en una lengua hipotética con ergatividad escindida:
    Juan (ergativo) come una manzana (acusativo).
    Juan (nominativo) duerme. ↩︎

Referencias

La lengua, el lenguaje y el habla: elementos de la comunicación humana

La lengua es un poderoso sistema de signos que utilizamos los seres humanos para comunicarnos, tanto de forma oral como escrita. Este sistema abarca no solo palabras, sino también estructuras gramaticales y reglas que nos facultan para crear oraciones coherentes y comprensibles. El lenguaje, en contraste, es nuestra innata capacidad de expresarnos y comunicarnos mediante un conjunto de signos lingüísticos que pueden ser orales, escritos o incluso gestuales. Esta capacidad es esencial para el desarrollo social y cultural, ya que nos permite compartir ideas, emociones y conocimientos de manera efectiva.

Ilustración de una mujer y un hombre conversando, ambos con auriculares, con un fondo colorido que representa la conexión y la comunicación.
Representación artística de la conexión y la comunicación entre dos personas, simbolizando el intercambio de ideas y emociones en la interacción humana. Imagem: deeznutz1 (pixabay.com)

¿Qué es una lengua?

Lengua: Es el sistema estructurado de signos utilizado por una comunidad para comunicarse, que incluye reglas gramaticales y estructuras. Las lenguas pueden evolucionar con el tiempo y se transmiten de generación en generación, como el español, el inglés o el chino mandarín.

Una lengua es un código abstracto maravilloso, que para manifestarse requiere del habla. Además, cada una tiene sus propias y fascinantes reglas morfológicas, gramaticales, sintácticas (todas convencionales), y los hablantes hacen uso de ellas con una naturalidad admirable. Esto se debe a que una lengua es un patrimonio social valioso, es decir, que pertenece a toda la comunidad que la usa y la transmite con orgullo.

Diagrama que muestra las áreas funcionales del cerebro relacionadas con el habla y el lenguaje, incluyendo el área de Broca y el área de Wernicke, y sus respectivas funciones.
Diagrama que muestra las áreas funcionales del cerebro relacionadas con el habla y el lenguaje, incluyendo el área de Broca y el área de Wernicke. Imagen tomada de: www.centroauditivo-valencia.es

Además, como todo lo que se expone al paso del tiempo, una lengua tiene la magnífica capacidad de transformarse y evolucionar a lo largo de los años. Por ejemplo, el español que utilizamos hoy en día presenta emocionantes diferencias con el español que se hablaba en la Edad Media, lo que refleja el dinamismo y la riqueza de nuestro idioma.

En relación con esto, se puede afirmar que hay lenguas vibrantes y otras que han llegado a su fin. Las lenguas que están vivas son aquellas que se usan con entusiasmo en una comunidad y que cuentan con la transmisión necesaria para asegurar su florecimiento a lo largo del tiempo. Un gran ejemplo de ello es el japonés.

Por otro lado, una lengua muere cuando se queda sin hablantes, lo cual impide que sea transmitida de generación a generación. Por ejemplo: el latín.

Se pueden distinguir dos tipos de lengua:

  • Lengua materna. Es aquella que se adquiere durante la niñez, en el seno de la comunidad en la que se desarrolla un individuo. Se siente como propia y se usa de manera espontánea.
  • Lengua segunda o aprendida. Es aquella que el individuo aprende de manera consciente y voluntaria, y que suele utilizarse como segunda opción luego de la lengua materna o en situaciones particulares.

Ejemplos de lenguas

Entre la infinidad de lenguas existentes, se pueden mencionar:

  • español
  • francés
  • inglés
  • ruso
  • chino
  • mandarín
  • guaraní
  • italiano
  • portugués
  • griego

¿Qué es el lenguaje?

Lenguaje: Es la capacidad innata de comunicarse a través de signos, tanto verbales (oral y escrito) como no verbales (gestos, símbolos). Esto abarca desde discursos hasta lenguajes artificiales, como los de programación.

El lenguaje es una maravillosa creación que combina la lengua y el habla. Representa la capacidad potencial que poseemos los seres humanos para usar signos con fines comunicativos, ya sea de manera oral o escrita. Esta habilidad innata y abstracta nos permite expresar nuestros pensamientos, sentimientos, ideas, deseos y mucho más de formas asombrosas.

A diferencia de una lengua, el lenguaje puede ser verbal o no verbal, es decir, puede manifestarse a través del habla, de la escritura, pero también de imágenes o elementos simbólicos.

El lenguaje es multiforme y heteróclito porque tiene aspectos físicos, fisiológicos y psíquicos, y también pertenece tanto al dominio de lo individual como de lo social.

Dado que el lenguaje es la capacidad de expresarnos mediante signos, puede presentarse como:

  • Lenguaje oral. Se trata de la expresión hablada a través de fonemas organizados según normas preestablecidas y aceptadas por los hablantes de una comunidad lingüística a fin de transmitir palabras y frases. En este caso, la comunicación es inmediata y efímera.
  • Lenguaje escrito. Se trata de la representación escrita de los fonemas a través de letras o grafías de otro tipo. En este caso, la comunicación puede ser diferida, dado que el mensaje puede permanecer a través del tiempo, a diferencia del lenguaje oral.

Ejemplos de lenguaje

Entre los distintos tipos de lenguaje, se pueden mencionar:

  • Lenguaje natural. Es aquel que utilizamos de manera espontánea para comunicarnos con el resto de nuestra comunidad y que depende de nuestro origen cultural y geográfico. Por ejemplo: el idioma alemán.
  • Lenguaje artificial. Es aquel que se estudia, planifica y crea con un objetivo que no es primordialmente la comunicación dentro de una comunidad lingüística. Por ejemplo: un lenguaje de programación.
  • Lenguaje verbal. Es aquel en el cual la comunicación se establece a través de signos lingüísticos conocidos y aceptados por una comunidad lingüística, y puede ser oral o escrito. Por ejemplo: un discurso o una carta.
  • Lenguaje no verbal. Es aquel en el cual no hay palabras involucradas, sino que la comunicación se realiza de otra manera. Por ejemplo: un gesto.

¿Qué es el habla?

Habla: Es la manifestación individual de una lengua. Es única para cada persona, refleja su educación, entorno y experiencias. Hay dos tipos principales: habla coloquial (informal) y culta (formal).

El habla es una manifestación concreta de una lengua y se diferencia tanto de ella como del lenguaje en varios sentidos. Es lo que permite que un individuo se comunique con otro u otros a través de sus propias habilidades lingüísticas y de la articulación de sonidos de un sistema lingüístico. Este proceso de comunicación no solo involucra la producción de sonidos, sino también la estructura y el significado detrás de las palabras, así como el contexto en el que se utiliza el lenguaje.

Esto hace que se trate, a diferencia de la lengua y el lenguaje, de un acto individual, voluntario y heterogéneo, dado que si bien se basa en un sistema lingüístico, la manera en que se manifiesta depende de cada hablante. El habla es, en esencia, una hermosa expresión personal que refleja no solo la habilidad lingüística del individuo, sino también su rica identidad cultural y emocional. Cada hablante, a través de su habla, aporta un matiz único que se ve enriquecido por su entorno, sus experiencias y su estado emocional en el momento de la comunicación, creando así conexiones significativas y llenas de vida.

Además, el habla es un reflejo maravilloso de la diversidad humana y varía en función de múltiples factores, como la edad del hablante, su ubicación geográfica, sus competencias socioculturales y educativas, sus capacidades físicas y sus objetivos, entre muchos otros. Por ejemplo, un niño que está descubriendo el mundo del lenguaje utilizará un conjunto único de palabras y estructuras gramaticales que muestran su creciente curiosidad, muy diferente a las de un adulto experimentado que ya ha enriquecido su vocabulario. Del mismo modo, un hablante de una zona rural puede emplear expresiones y acentos que añaden un encanto especial, en contraposición a los utilizados en un entorno urbano.

La diversidad en el habla es un magnífico reflejo de las variaciones dialectales y regionales dentro de una misma lengua, que enriquece el panorama lingüístico y cultural. Al mismo tiempo, esto ofrece oportunidades para el entendimiento y la comunicación entre hablantes de diferentes entornos, lo que resalta la importancia de la empatía y la adaptación en el proceso comunicativo. Por tanto, el habla no es solo un vehículo de comunicación, sino también un vibrante reflejo de la vida social y cultural de las personas.

Se pueden distinguir dos formas de habla:

  • Habla coloquial. Se trata de las realizaciones de una lengua que tienen lugar en situaciones informales, con personas con quienes se mantiene una relación de cercanía, y se da en ámbitos cotidianos y de manera más espontánea.
  • Habla culta. Se trata de las realizaciones de una lengua que tienen lugar en situaciones formales, por lo cual es un habla menos espontánea, más cuidada y más apegada a las normas del código lingüístico que se use.

Ejemplos de habla

El habla puede ser utilizada en infinidad de situaciones, entre ellas:

  • Un discurso pronunciado por alguien frente a un público.
  • Una conversación entre dos personas.
  • Una conferencia.
  • Un programa de radio.
  • Una clase en una escuela.

En conclusión, la lengua y el lenguaje son elementos fundamentales en la interacción humana y el desarrollo de nuestras sociedades. Mientras que la lengua constituye el sistema estructurado de signos que usamos para comunicarnos, el lenguaje representa nuestra capacidad innata de hacerlo, permitiéndonos expresar pensamientos, emociones e ideas a través de diversas formas, ya sean orales, escritas o gestuales. Esta capacidad de comunicación es clave para la transmisión de conocimientos, la creación de vínculos sociales y la evolución cultural, destacando el papel esencial que tienen la lengua y el lenguaje en la construcción y el progreso de nuestras comunidades.

Referencias

  1. Lengua y Comunicación: Fundación del Español Urgente (Fundéu).
  2. La Evolución del Español: Real Academia Española (RAE).
  3. Neurociencia del Lenguaje: Centro Auditivo Valencia.
  4. Lenguaje en Humanos: Stanford Encyclopedia of Philosophy.
  5. Tipos de Lenguaje: Lingua Franca.

Variaciones del español en América: un análisis profundo

La lengua española, con su vasta expansión geográfica, ha experimentado numerosas variaciones a lo largo de los siglos, especialmente en América Latina. El libro La lengua española en América: Normas y usos actuales (2010), coordinado por Milagros Aleza Izquierdo y José María Enguita Utrilla, junto con otros destacados autores, explora profundamente estas variantes y analiza los aspectos normativos y usos contemporáneos del español en las Américas.

Es una obra de contenido profundo y detallado que necesita de un conocimiento avanzado del mundo de las letras. Explora con cuidado grande parte del conocimiento lingüístico, cubriendo diversas áreas profesionales: gramática, lingüística, fonética, lexicografía, antología. También viaja por diferentes países y se sumerge en cada cultura, haciendo comparaciones, a fin de mostrar las coincidencias y diferencias culturales.

Variabilidad geográfica y normas lingüísticas

Uno de los temas principales tratados en esta obra es la variabilidad geográfica de la lengua española en América. Se muestra cómo la geografía ha impactado significativamente en el desarrollo de diferentes dialectos. A medida que el español se fue asentando en los territorios americanos, comenzaron a emerger nuevas formas de pronunciación, léxico y gramática, lo que refleja las influencias locales y el aislamiento geográfico de ciertas regiones.

Veamos el siguiente caso relacionado con el tuteo, el ustedeo y el voseo, según los autores:

Para describir las fórmulas de tratamiento en el mundo hispánico, es necesario tener previamente claro el sentido de estos tres conceptos. El primero, tuteo, no presenta mayor dificultad: se trata emplear formas pronominales y verbales del paradigma de tú (tú, tienes, te, etc.) para dirigirse a un interlocutor. En este artículo, siempre que se hable de tuteo se hará referencia al tuteo completo, pronominal y verbal (tú tienes).

Por ustedeo debe entenderse el empleo de usted en situaciones de confianza o intimidad, es decir, entre amigos, novios o cónyuges, de padres a hijos, etc. No emplearemos este término para referirnos al uso convencional de usted como marcador de distancia.

Por último, llamaremos voseo al uso del pronombre sujeto vos o de las formas verbales de segunda persona de plural (amás, amái(s), tenés, tenís, etc.) para dirigirse a un solo interlocutor, con el que se mantiene una relación de solidaridad, confianza o intimidad. Obsérvese que este uso de vos con valor de ‘tú’ es opuesto al sentido que tenía vos en el español medieval, y que ejemplificamos en los versos 2009-2010 del Cantar de Mío Cid, en los que el Cid agradece al rey la confianza que éste ha depositado en él, al permitir el matrimonio de los infantes de Carrión con sus hijas:

Mucho vos lo gradesco, commo a rey y a señor
Vos casades mis fijas, ca non ge las do yo (vv 2009-2010).

(ALEZA IZQUIERDO; ENGUITA UTRILLA et al., 2010, pp. 225, 226, con destaque nuestro)

A pesar de esta diversidad, los autores destacan la existencia de normas lingüísticas que han sido promovidas por las academias de la lengua, buscando una cierta homogeneidad entre los países hispanohablantes. Sin embargo, estas normas a menudo entran en conflicto con los usos populares y coloquiales de la lengua, que varían considerablemente según el contexto cultural y social.

Contacto lingüístico y préstamos

El contacto con otras lenguas ha jugado un papel clave en la evolución del español en América. La obra destaca cómo las lenguas indígenas, africanas y más recientemente el inglés, han influido notablemente en el vocabulario del español americano. Este fenómeno es evidente en países como México, donde el náhuatl ha dejado una huella importante, o en el Caribe, donde el contacto con el inglés ha dado lugar a numerosos anglicismos.

Fenómenos de cambio lingüístico

El libro también explora los fenómenos de cambio lingüístico que afectan al español americano en la actualidad, donde los medios de comunicación y la globalización han acelerado ciertos cambios en el uso de la lengua. Estos cambios son especialmente evidentes en el habla de los jóvenes, quienes adoptan neologismos y modismos que reflejan tendencias culturales globales.

Por otro lado, la obra aborda la diglosia y el uso de distintas variedades del español en contextos formales e informales. Señala que en muchos países latinoamericanos, los hablantes son conscientes de las diferencias entre el español estándar y el popular, y adaptan su forma de hablar según el entorno en el que se encuentren.

Conclusión

La obra La lengua española en América: Normas y usos actuales es un análisis exhaustivo de la riqueza y diversidad del español en el continente americano. A través de sus estudios, se evidencia que el español en América es una lengua en constante evolución, influenciada por factores geográficos, históricos y sociales. Esta diversidad, lejos de ser un problema, es una muestra de la vitalidad del idioma y su capacidad para adaptarse a nuevos contextos y desafíos.

Referencias: ALEZA IZQUIERDO, Milagros; ENGUITA UTRILLA, José María (coords.). La lengua española en América: Normas y usos actuales. Universitat de València, 2010.

El idioma español y sus dialectos

El español es una lengua rica y diversificada, con varios dialectos que reflejan las diferentes regiones donde se habla. Recordemos que cuando se emplea el término “dialecto” no estamos diciendo que la gente de esta o aquella región no está hablando correctamente el idioma. Al contrario, son cambios fonéticos y hasta gramaticales que sufre una lengua en una región comparada con otra. Veamos algunos de estos casos.


Dialectos del español en España

  1. Castellano: También conocido como español estándar, se habla en la mayor parte de España, especialmente en la región central. Se caracteriza por el uso del sonido “th” para las letras “c” (antes de “e” e “i”) y “z” (ceceo).
  2. Andaluz: Hablado en la región de Andalucía, en el sur de España. Es conocido por su ritmo rápido y la elisión de ciertas consonantes, como la “s” final de las sílabas.
  3. Catalán: Aunque se considera una lengua separada, el catalán influye en el español hablado en la región de Cataluña. Tiene un vocabulario y una pronunciación distintos.
  4. Gallego: Otra lengua cooficial en España, hablada en Galicia. El gallego tiene una relación cercana con el portugués e influye en el español hablado en la región.

Dialectos del español en América Latina

  1. Español mexicano: Se caracteriza por un vocabulario único e influencias indígenas. Es el dialecto más hablado en el mundo debido a la población de México.
  2. Español rioplatense: Hablado en Argentina y Uruguay, es conocido por el uso del “vos” en lugar del “tú” y por la pronunciación de las letras “ll” e “y” como “sh” o “zh”.
  3. Español caribeño: Hablado en países como Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. Es uno de los dialectos más rápidos y tiene grandes similitudes con el andaluz.
  4. Español colombiano: Conocido por su claridad y neutralidad, es frecuentemente considerado uno de los dialectos más fáciles de entender para los estudiantes de español.

Cada dialecto tiene sus propias características únicas, influenciadas por la historia, cultura y geografía de la región donde se habla. El español es un idioma con una gran diversidad lingüística. Se habla en más de 20 países y en cada uno de ellos existen variaciones fonéticas, léxicas y gramaticales que reflejan la identidad cultural y regional.

En lingüística, un dialecto no es una forma “incorrecta” de hablar un idioma, sino una variante del mismo. No implica que sea inferior ni que no tenga reglas propias. Los dialectos del español presentan diferencias en pronunciación (como el seseo y ceceo en España y América), vocabulario (como “ordenador” en España y “computadora” en América) y gramática (como el uso de “vos” en Argentina y Uruguay).

Aprender sobre estos dialectos puede enriquecer aún más tu conocimiento del idioma español.

Francia, Italia y Alemania hacen esfuerzos diplomáticos para evitar la expansión del idioma español en Brasil

En un movimiento inesperado, las embajadas de Francia, Italia y Alemania han intervenido activamente para evitar que el español se convierta en materia obligatoria en las escuelas secundarias de Brasil.

Esta intervención ha generado un debate significativo sobre la importancia del idioma español en Brasil y los esfuerzos de las potencias europeas para mudar las políticas educativas del país.

El Senado brasileño había aprobado en junio de 2024 la reforma del sistema educativo que establecía el idioma español como obligatorio en la escuela secundaria, junto con el inglés, durante los últimos tres años de educación secundaria. (https://www.eldebate.com/)

El idioma español cuenta con una enorme aceptación del público brasileño y dentro de la comunidad académica. Sin embargo, la embajada de Francia, con el apoyo de las representaciones diplomáticas de Italia y Alemania, ha trabajado intensamente en el Congreso Nacional para eliminar la obligatoriedad del español y frenar el crecimiento del idioma cervantino en este país continental y multicultural.

Foto: Michelle Guimarães, en: https://www.pexels.com

Como vemos, estas explicaciones son leves e insignificantes y dejan escondida, entre telones, la gran preocupación de esas potencias europeas por el poder del español en América Latina y el mundo. La idea es evitar que el idioma español ejerza influencia en Brasil, frenando, por tanto, su expansión, influencia cultural y económica.

Estos esfuerzos mancomunados han surtido efecto, por lo menos hasta ahora. Sin embargo, debemos reconocer que la expansión del idioma español en Brasil es algo que se está consiguiendo de forma natural. Mientras el francés, el alemán y el italiano van quedando relegados a una condición de tercera categoría, el español se presenta como una valiosísima herramienta de comunicación y difusión cultural en Brasil.

Hélène Ducret, agregada de cooperación educativa de la embajada de Francia en Brasil, expresó su preocupación por los efectos negativos del español sobre el idioma francés. Argumenta que la obligatoriedad de la lengua española podría tener repercusiones muy negativas sobre el francés y otros idiomas. Ella reconoce que la lengua española es la preferida del 95% de los brasileños que desean aprender un segundo idioma.

Ducret dice que ‘imponer el español como obligatorio perjudicaría’, supuestamente, el “plurilingüismo”. Ese mismo argumento no es usado con respecto al inglés, que es impuesto a los estudiantes por una cultura distante y dominante, siendo que el inglés no cuenta con la aceptación y asimilación del público brasileño, como ocurre con el español.

La asociación Hablamos Español, que defiende los derechos lingüísticos de los hispanohablantes, ha mostrado su “profunda preocupación y pena” por la intervención de estos países contra el español. Respaldamos esta preocupación. En una carta dirigida al ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, la asociación denunció que la eliminación de la obligatoriedad del español en las escuelas brasileñas es «un golpe» para la promoción y difusión del idioma en la región.

Inicialmente, el Congreso brasileño había dado un paso al frente, favoreciendo el idioma español y tratándolo como obligatorio, pero en una decisión posterior, los congresistas prefirieron rebajar la categoría del idioma de Cervantes, mientras favorecían la obligatoriedad del inglés.

El español ya es la opción del 95 % de los brasileños que van a aprender una segunda lengua. Un mandato gubernamental para la educación secundaria sería catastrófico para otras lenguas. Estamos a favor del plurilingüismo, dijo Hélène Ducret, agregada de cooperación educativa de la embajada de Francia en Brasil. (https://www.vozpopuli.com)

Foto de: Rafael Batista, en: https://vestibular.brasilescola.uol.com.br

Desde nuestra visión, como defensores de la divulgación del idioma español en Brasil, consideramos que esta marcha atrás representa un gravísimo atraso para Brasil y una subordinación inaceptable y reprochable a potencias extranjeras. Igualmente, sería muy triste que Brasil deje de reconocer sus raíces latinas.

Esta influencia contra el idioma español es contra el propio Brasil. Quien pierde es Brasil, sus estudiantes, sus ciudadanos. Si Brasil se deja llevar por estas ideas, dejaría de reconocer la realidad que vive: los aspectos geográficos, culturales e históricos del idioma español en el país y su relación con los países vecinos. Especialmente porque Brasil está rodeado por países de habla hispánica por los cuatro costados.

Creemos que transformar la enseñanza del idioma español en no obligatoria significa más pérdidas económicas, culturales y políticas para Brasil que beneficios. Por ejemplo, la nación dejaría de hablar un idioma que sus estudiantes podrían aprender en pocos meses o años, mientras que pierde muchos al obligar a millones de estudiantes a aprender un idioma que nunca van a asimilar con facilidad: el inglés. Llamamos la atención de las autoridades competentes para cuidar de esta materia en defensa del idioma español en Brasil.

Referencias:

  1. FundéuRAE. “El Senado de Brasil aprueba una reforma educativa que obliga a la enseñanza del idioma español.” Disponible en: https://www.fundeu.es/noticia/el-senado-de-brasil-aprueba-reforma-educativa-que-obliga-la-ensenanza-del-idioma-espanol/. 23 de julio de 2024.
  2. Infobae América Latina. “El Senado de Brasil aprobó la reforma educativa que obliga a la enseñanza del idioma español.” Disponible en: https://www.infobae.com/america/america-latina/2024/06/20/el-senado-de-brasil-aprobo-la-reforma-educativa-que-obliga-a-la-ensenanza-del-idioma-espanol/. 23 de julio de 2024.
  3. El Debate. “El Senado de Brasil aprueba una reforma educativa que obliga la enseñanza del español.” Disponible en: https://www.eldebate.com/educacion/20240620/senado-brasil-aprueba-reforma-educativa-obliga-ensenanza-idioma-castellano_206814.html. 23 de julio de 2024.
  4. Wikipedia. “Idioma español en Brasil.” Wikipedia, la enciclopedia libre. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_espa%C3%B1ol_en_Brasil. 23 de julio de 2024.
  5. Vozpópuli. “Francia, Italia y Alemania intervienen para evitar que el español sea obligatorio en las escuelas de Brasil.” Disponible en: https://www.vozpopuli.com/espana/francia-italia-alemania-intervienen-evitar-espanol-obligatorio-escuelas-brasil.html. 23 de julio de 2024.
  6. El País. “Brasil debate la obligatoriedad del español en las escuelas.” 23 de junio de 2024.
  7. BBC Mundo. “La polémica en Brasil por la enseñanza obligatoria del español.” BBC Mundo, 23 de julio de 2024.
  8. La Vanguardia. “El Senado de Brasil aprueba la obligatoriedad del español en las escuelas.” Disponible en: https://www.eldebate.com/educacion/20240620/senado-brasil-aprueba-reforma-educativa-obliga-ensenanza-idioma-castellano_206814.html. 23 de julio de 2024.
  9. Clarín. “Brasil y la enseñanza del español: una cuestión de integración regional.” 23 de julio de 2024.
  10. Martínez-Cachero Laseca, Álvaro. La enseñanza del español en el sistema educativo brasileño: situación y posibles actuaciones. Disponible en: https://www.files.ethz.ch/isn/145989/ARI140-2009_Martinez_Cachero_espanol_sistema_educativo_brasileno.pdf. 23 de julio de 2024.