Las matemáticas son un lenguaje universal y, cuando son combinadas con el idioma español, terminan resaltando la belleza lingüística del idioma, transformándolo en una sinfonía de números y letras. En este artículo, exploraremos cómo las matemáticas se manifiestan a través del español y cómo el idioma enriquece nuestra comprensión de los conceptos matemáticos.
La famosa fórmula de la energía de Einstein: E=mc², en una pizarra llena de ecuaciones matemáticas. Foto: Artury Jalli, en https://unsplash.com
La poesía de los números y las expresiones algebraicas
En español, los números no son solo cifras; son palabras que fluyen como versos de un poema. Veamos el caso del número (11), el cual se pronuncia “once”. Este número rima con “doce” (12), “trece” (13), y así sucesivamente, creando una cadencia natural al contar, que parece poesía.
Consideremos la siguiente expresión algebraica: f(x)=x2+2x+1. En español, podríamos describir esta ecuación de la siguiente forma: “La función efe de equis, o la función de la variable, es igual al cuadrado de la variable, más el doble de la variable, más uno” o, de forma más sencilla: “La función efe de equis es igual a equis al cuadrado, más dos equis, más uno”.
Es decir, existen diversas maneras de expresar la misma idea. La descripción no solo transmite la fórmula, sino que también posee un ritmo “musical” inherente que resulta agradable al oído. Hasta podría inspirar la creación de un poema o una canción que refleje ese contenido.
¿Qué se puede decir de la célebre fórmula de la energía de Albert Einstein: E=m.c2? Significa que: “La energía es directamente proporcional a la masa y al cuadrado de la velocidad de la luz”. Esto implica que la luz es considerada la única constante universal, lo que quiere decir que en el vacío ella siempre será constante o la misma, no importando el sistema de referencia que se quiera usar para medirla. Se sabe que la velocidad de la luz es de aproximadamente 300 mil kilómetros por segundo (km/s), o 300 millones de metros por segundo (m/s), de acuerdo con las unidades del Sistema Internacional de Unidades.
Puede parecer algo obvio, pero no estamos hablando solo de lo que es evidente, sino de significados y comprensiones más profundos. Si las expresiones matemáticas fueran tan “obvias”, entonces las matemáticas serían elementales, lo cual no son. De hecho, es probable que algunos lectores de este texto estén erizando el cabello, pensando que “odian las matemáticas”.
La geometría y su vocabulario melodioso
La geometría también se beneficia del español y viceversa. Tomemos como ejemplo la palabra “triángulo”. En inglés, es simplemente “triangule”. Existe una fluidez en ese idioma, pero pareciera que faltara algo de profundidad en la palabra inglesa. En cambio, en español, la palabra “triángulo” (“tres ángulos”) evoca intrínsecamente en su nombre la figura con sus tres lados y tres ángulos al mismo tiempo, lo que refuerza el concepto geométrico.
En términos matemáticos, un triángulo es entendido como una figura plana formada por tres segmentos de línea que se interceptan en tres vértices. Los triángulos se clasifican según sus lados (equiláteros, isósceles o escalenos) y según sus ángulos (acutángulos, obtusángulos o rectángulos). ¡Difícil de pronunciar eses términos técnicos! El triángulo equilátero, por ejemplo, tiene tres lados iguales y tres ángulos de 60 grados cada uno.
Vea cómo el idioma cervantino presenta una riqueza lingüística que, a menudo, añade capas de significado a las palabras, a pesar de la dificultad de pronunciar algunos términos matemáticos. Es fascinante cómo los idiomas influyen en nuestra percepción del mundo.
Los sistemas de conteo más lógicos usan palabras que reflejan la estructura de este sistema y tienen reglas regulares y directas, pero muchos idiomas usan convenciones complicadas y desordenadas.
Por ejemplo, en francés, 92 es quatre-vingt–douze o «cuatro veintes y doce». Y en danés, la palabra para 92 es tooghalvfems, donde halvfems, que significa 90, es una abreviatura de la antigua palabra nórdica halvfemsindstyve, o «cuatro veces y medio veinte».
En inglés, palabras como eleven (11) o twelve (12) no dan muchas pistas sobre la estructura del número en sí (estos nombres en realidad provienen de las palabras sajonas ellevan y twelif. El primero significa que queda uno cuando se restan 10 y el segundo que quedan dos.
En el caso del español, los nombres de los números 11 y 12 provienen del latín: undecim, que es diez y uno y duodecim, que es diez y dos, respectivamente.
El idioma español, como cualquier otro, tiene su propia terminología matemática. Palabras como “suma”, “resta”, “multiplicación” y “división” se utilizan en español para describir las operaciones matemáticas básicas. Claro, cada idioma tiene su estilo y formulación matemática. Además, existen terminologías específicas en español para conceptos matemáticos más avanzados, como “derivada” (en cálculo) o “matriz” (en álgebra lineal).
Es decir, cuando combinamos las matemáticas (en plural) con el idioma español, los dos lados se complementan mutuamente, ofreciendo una perspectiva rica y completa. Por lo tanto, un extranjero que esté interesado en el idioma español debe apartar un espacio de tiempo para ver la belleza escondida atrás de las fórmulas matemáticas.
Guzmán, M. Cómo hablar, demostrar y resolver en Matemáticas. Anaya, 2004.
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Jagatia, Anand. BBC Mundo. Matemáticas: cómo nuestra lengua materna afecta a nuestra habilidad para contar y aprender. 2 de enero de 2020. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-50763223. Acceso: 02 de jun. 2024.
López, J. El lenguaje matemático en español. Editorial Universitaria, 2010.
En español existen tres tipos de comillas que, por regla, se emplean, pero que talvez no sean del gusto y uso de la mayoría de los que escriben. Estamos hablando de los siguientes símbolos ortográficos: (« »), (“ ”), (‘ ’). Especialmente las personas que redactan textos para blogs y páginas webs se encuentran ante el dilema de usar un modelo o tipo u otro. ¿Cómo saber usar, con qué frecuencia y de qué forma se deben usar esas comillas? Veamos algunas orientaciones básicas.
Algunas veces, cuando escribimos — si realmente necesitamos reproducir directamente palabras o pensamientos ajenos—, debemos usar las comillas, y usarlas correctamente. El mal uso de las comillas puede crear conflictos y desentendimientos. Si estamos citando las palabras de otra persona o entidad, necesitamos mostrar «visualmente» para los otros que esas palabras no son nuestras. Esa es la norma. Y, si es el caso, debemos agregar las referencias de donde extraemos aquellas palabras o frases.
Ahora bien, si pretendemos llamar la atención acerca de una palabra o expresión específica del texto original, que pertenece a otro registro, a otra lengua o a otra persona, e que se desea usar con algún sentido especial y mostrar que dicha idea no es necesariamente nuestra, entonces es posible usar comillas, sean simples o duplas. Sí, es importante usar alguna herramienta visual que demuestre eso y que sirva de orientación para el lector, porque queremos llamar la atención para aquella frase o palabra que no forma parte de nuestro pensamiento. En otros casos, podemos colocar la palabra o frase en cursiva.
¿Es realmente extraño que estas «voces especiales» aparezcan en el interior de un discurso, que pretendemos transcribir literalmente? No, no es extraño, porque en la vida es usual que nos expresemos de esa forma, o sea, que citemos las palabras de otra persona. Lo difícil es representar eso en la escritura. Ahora, ¿qué sucede cuando hay que citar un fragmento que, a su vez, contiene otra cita en cuyo interior aparece alguna de estas voces peculiares? En fin, parece que estamos recitando un trabalenguas. Pero, en la comunicación hablada, eso es más común de lo que imaginamos. En esos casos, entran en juego los tres tipos de comillas del español.
Orientaciones sobre el uso de las comillas
Las siguientes recomendaciones están fundamentadas en las orientaciones de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). A pesar de que algunos critican las reglas establecidas por la Academia de la Lengua, eso no nos autoriza a usar esta o aquella regla gramatical de la forma que mejor nos parezca personalmente, porque, al final de cuentas, podría producir resultados desastrosos sobre la obra que estamos produciendo para el público.
En español, lo recomendado por la Ortografía académica es emplear las comillas latinas y reservar los otros tipos para cuando haya que entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado.
Esta es la práctica mayoritaria en los textos impresos de países como España o Argentina. Sin embargo, el uso de las inglesas en textos en español no es incorrecto y de hecho estas se usan desde hace tiempo en libros y revistas, y son, además, las normales cuando se escribe a mano.
Otras lenguas, como el francés y el ruso usan también las angulares, que en idiomas como el alemán, se invierten, de modo que las puntas de las comillas están hacia adentro del texto entrecomillado y no hacia afuera (» «).
En inglés, en cambio, se emplean las que tienen forma de comas dobles, que es la principal razón por la que en español las llamamos, precisamente, comillas inglesas. Las comillas latinas, en cambio, son insólitas en textos en inglés.- Fundéu RAE.
Sobre este asunto, el idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Cuando escribimos un texto manualmente, generalmente usamos las de tipo inglesa. Para los textos digitales, mecánicos o impresos, cuando se está haciendo una citación directa, se recomienda que se usen primero las comillas españolas (« »).
El idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’).
En segundo lugar, vendrían las comillas inglesas (“ ”), como que formando parte de una citación de citación, es decir, una frase que está dentro de otra frase. Y, en tercer lugar, las comillas simples estarían, en ese caso, dentro de la citación secundaria, o será usada para destacar algo simple y específico dentro del texto. Esa es básicamente la regla.
Veamos los siguientes ejemplos. Imagine que estamos citando un fragmento que, a su vez, contiene otra cita:
Ejemplo 1
La señora Antonia estaba preocupada con su querido gato, porque desapareció de casa. Ella le decía a su esposo: «El gato se escapó y se perdió por tu culpa. María me había advertido: “Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho, hacia la casa del vecino de enfrente. ¡Ese ‘Miu Miu’ está buscando problemas!”». A lo que su esposo contestó: «Yo no sé nada de ese gato. Lo único que sé es que María te avisó: “Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho”, ‘ten cuidado con tu Miu Miu’. La misma cosa que me acabas de decir».
Como podemos ver, en este estilo de conversación, usamos las tres clases de comillas. Alguien podría simplificar más el texto y usar solo dos tipos de comillas (ver: Ejemplo 2) o, talvez, hasta un único tipo. Va a depender de la historia que se está contando, de las reglas gramaticales que se están siguiendo y de la idea que el escritor quiere transmitir. Usar los tres tipos de comillas en un mismo texto requiere de habilidad, destreza y cuidado, para no errar o exagerar su uso.
Ejemplo 2
La señora Antonia estaba preocupada con su querido gato, porque desapareció de casa. Le decía a su esposo: “El gato se escapó y se perdió por tu culpa. María me había advertido: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho, hacia la casa del vecino de enfrente. ¡Ese ‘Miu Miu’ está buscando problemas!’”. A lo que su esposo contestó: “No sé nada de ese gato. Lo único que sé es que María te avisó: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho’, ‘ten cuidado con tu Miu Miu’. La misma cosa que me acabas de decir”.
En este ejemplo, podemos notar que el uso de las comillas fue simplificado y se está usando el tipo de comillas inglesas y las simples, que son las más comunes en los textos disponibles. De hecho, consideramos que hasta la transmisión de la información queda más atractiva a la vista y hace que la lectura sea más fácil. No se pierde la idea principal y la comprensión de la interacción que existe entre los participantes del diálogo. Claro, este es un punto de vista personal. Alguien puede opinar lo contrario. Al final, la culpa es del pobre gato. Es muy seguro que salió corriendo atrás de la gata del vecino, que debe ser muy atractiva para él, ja, ja, ja (es una broma).
La verdad es que nada impide que concurran dos o más tipos de comillas en un texto. Lo importante es comenzar bien y cerrar correctamente la frase con las comillas. Con respecto a los escritores de blogs y páginas en Internet, el sistema que se emplea talvez haga ajustes automáticos para que las comillas de citación mencionadas sean del tipo latinas o españolas, aunque la persona puede pensar que está escribiendo usado las comillas inglesas.
Cuando use las comillas, sea cual sea, recuerde que estas se escriben pegadas a la primera y a la última palabra de la frase que enmarcan, y se separan por un espacio de las palabras o signos que las preceden o siguen. Si lo que sigue a las comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Claro, existen otras reglas para el uso de las comillas. Sugerimos clicar y leer este artículo del Diccionario panhispánico de dudas: «Comillas» 1.
Ahora, el problema al escribir o usar las comillas angulares es que no aparecen en el teclado del computador,2 a menos que sea un teclado preparado para tal fin. Pero no es común encontrar teclado con estos símbolos. Por tanto, si se pide de quien escribe que use las comillas angulares, las instituciones del gobierno deben comenzar a exigir que las empresas productoras de teclados o computadores entreguen un producto completo y de fácil utilización.
Hasta hoy, si usted desea escribir una frase, usted necesita teclear cuatro letras para colocar un símbolo (Alt + 174, para «; y Alta + 175, para »), lo que es absurdo, especialmente si tiene mucho texto con citaciones y otros detalles.
Referencias y Bibliografías
Real Academia Española.Diccionario panhispánico de dudas. En línea. Consultado el 2 de junio de 2024.
Alarcos Llorach, E. Fonología española. Madrid: Gredos, 1981.
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Quilis, A. Tratado de fonología y fonética española.
Fernández Planas, A. M. El dominio fónico del español: estado de la cuestión. Estudios de Fonética Experimental, 1 (Número especial), 2022.
Gil, J. y Llisterri, J. Fonética y fonología del español en España (1978–2003). Lingüística Española Actual, 26 (2), 5–44, 2004.
Obediente, E. Veinticinco años de estudios fonéticos en Hispanoamérica. Lingüística Española Actual, 26 (2), 45–64, 2004.
Como las comillas angulares no figuran en el teclado como una primera opción, somos obligados a insertarlas en el texto usando una serie de combinaciones al escribir: Alt + 174 para las de abrir («) y Alt + 175 para las de cerrar (»). ↩︎
El idioma español, con sus ricas raíces y amplia distribución geográfica, está en una trayectoria de crecimiento exponencial. Veamos en este artículo, en tesis, cómo una fórmula matemática puede ayudarnos a comprender la potencial evolución del idioma español en los próximos 50 años en cualquier parte del mundo, especialmente en los países donde ejerce influencia directa e indirecta.
Unas gafas sobre un mapa que simbolizan la exploración y el crecimiento del idioma español en el mundo. Foto de: Beate Vogl en https://www.pexels.com
La fórmula que utilizaremos para modelar este crecimiento es la función exponencial, definida de la siguiente forma: La función exponencial de x es igual a la relación directa entre a multiplicado por b elevado a la x.
f(x) = a.bx
Donde:
( a ) representa el número inicial de hablantes de español.
( b ) es la tasa de crecimiento anual.
( x ) es el número de años transcurridos.
En otras palabras: Función exponencial [f(x)] que permite determinar el número de hablantes de español en un año específico, considerando la relación directa que existe entre el número inicial de hablantes (a) y la tasa de crecimiento anual de hablantes (b) elevado al número de años estudiados (x).
Entonces, partiendo de la tesis de que el idioma español tiene actualmente unos 500 millones de hablantes y asumimos una tasa de crecimiento constante, podríamos prever un futuro en el que el español no solo se hable más ampliamente, sino que también juegue un papel preponderante en la comunicación global, la cultura y los negocios.
Imaginemos que la tasa de crecimiento anual sea del 1,5%. Entonces, la función exponencial para mostrar el crecimiento mundial del idioma español sería:
f(x) = 500 . 1,015x
En 50 años, el número de hablantes de español podría ser:
f(50) = 500 . 1,01550
Esto nos daría un número estimado de hablantes que superaría significativamente los 500 millones iniciales, reflejando no solo un aumento en la población, sino también la adopción del idioma por parte de nuevos aprendices alrededor del mundo.
Por lo tanto, para una condición normal, el valor de la función para x = 50 (años), la población que hablaría español de aquí a 50 años sería de 827 millones de habitantes, aproximadamente. Debe tomarse en cuenta que esta es una estimación basada en la tasa de crecimiento proporcionada. El número real de hablantes de español puede variar debido a diversos factores a lo largo del tiempo.
Desafíos, causas y efectos
El crecimiento del idioma cervantino implicaría en desafíos y oportunidades. Uno de ellos sería el riesgo de exponer el idioma a la influencia local y propagaría la difusión de dialectos, lo que llevaría a una mayor diversificación cultural. Eso no es necesariamente negativo y es natural que ocurra.
Por otro lado, surgirían necesidades locales que tendrían que ser atendidas por los sistemas gubernamentales de cada región, ya que las exigencias en el área educativa, por ejemplo, aumentaría significativamente. Estamos hablando aquí ya de cuestiones económicas, sociales, culturales, políticas, etc. En todo caso, las autoridades competentes de cada región deberán prepararse para enfrentar esas demandas de la colectividad.
El estado del idioma español en el mundo en la actualidad. Una infografía de J. de Velasco y F. J. Torres para la sección “Enfoque” de ABC. ABC, del 20 de enero de 2013. Vea: El español en el mundo – Anuario 2023. cvc.cervantes.es.
Otro fenómeno que deberá ser cuidado es la promoción de políticas lingüísticas que sean más inclusivas y conectadas con la realidad. Para eso, deberán ser formuladas estrategias de cohesión para evitar la propagación desordenada de variantes del español que podrían tener efectos funestos en el idioma y que podrían representar más gastos que beneficios para el Estado.
Mapa que ilustra la distribución geográfica de los hispanohablantes en el mundo, destacando el número de hablantes por país. Foto:https://www.abc.es.
En conclusión, el futuro del idioma español parece prometedor y su evolución puede ser descrita y anticipada mediante modelos matemáticos. La fórmula exponencial mostrada anteriormente es un simple modelo que nos permite tener una visión del futuro del idioma, donde el español no solo crece en número de hablantes, sino también en influencia y diversidad.
Alvar, M. (2006). Manual de dialectología hispánica: El español de América. Ariel. Este libro proporciona una visión general de los dialectos del español en América y su evolución a lo largo del tiempo.
Company Company, C. (2007). El español en América. Arco Libros. Un análisis geográfico y sociolingüístico del español en América, con un enfoque en su expansión y diversidad.
Guitart, J. M. (1997). The Syntax of Spanish. Cambridge University Press. Un análisis de la sintaxis del español, incluyendo cómo ha evolucionado a lo largo de los siglos.
Hualde, J. I. (2019). The Sounds of Spanish. Cambridge University Press. Un estudio sobre la fonología del español, incluyendo cómo los sonidos han evolucionado a lo largo del tiempo.
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Lapesa, R. (1981). Historia de la lengua española. Gredos. Un clásico en el estudio de la historia de la lengua española, que abarca desde sus raíces hasta los tiempos modernos.
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Pountain, C. J. (2000). Exploring the Spanish Language: Christopher J. Pountain. Arnold. Un enfoque en la gramática y la estructura del español, con ejemplos históricos y contemporáneos.
Rajagopalan, K. (2007). El español en el mundo: Anuario del Instituto Cervantes. Espasa Calpe. Un recurso anual que proporciona datos actualizados sobre el español en todo el mundo.
Silva-Corvalán, C. (2001). Sociolingüística y pragmática del español. Georgetown University Press. Este libro explora la variación lingüística y los factores socioculturales que influyen en el uso del español.
Fonemas y grafemas son conceptos fundamentales de la ortografía y la lingüística. El lenguaje es una herramienta fascinante que nos permite comunicarnos de manera efectiva, transmitiendo pensamientos, sentimientos, conocimientos e información. La complejidad del lenguaje humano se manifiesta en la manera en que los sonidos se combinan para formar palabras y enunciados con significado.
Cada idioma tiene su sistema fonológico único, que consiste en un conjunto limitado de sonidos distintivos, conocidos como fonemas, que son la base para diferenciar una palabra de otra.
Grafemas:
Un grafema es constituido por cada letra individual. Es el signo gráfico simple que forma parte del sistema ortográfico de la lengua. Por ejemplo, en el caso de la palabra “casa”, cada letra (“c”, “a”, “s”, “a”) representa un grafema. En este caso, la letra “c” puede representar el fonema /k/ en palabras como “casa” o el fonema /θ/ en palabras como “cielo”.
Es importante entender que los grafemas pueden corresponder a letras particulares, pero también puede referirse a un grupo de letras que representan un sonido particular. Por ejemplo, en el caso de la palabra “chá”, encontramos que las letras “ch” representa un único sonido, mientras que la “á” (a acentuada), representa otro sonido, también único.
Los grafemas son unidades gráficas que componen la secuencia escrita en un idioma. En español, los grafemas coinciden con lo que comúnmente llamamos letras.
Cada grafema representa un fonema o conjunto de fonemas.
La ortografía se encarga de establecer las correspondencias entre fonemas y grafemas en la escritura.
Fonemas:
La palabra fonema deriva del idioma griego antiguo, φώνημα fónēma, o sea, “voz humana, sonido de la voz”. Representa una unidad sonora que puede diferenciar una palabra de otra en un determinado idioma. Significa que existe una articulación, por lo menos mínima, de un sonido vocálico o consonántico.
En español, tenemos los fonemas /p/, /t/, /k/, /b/, /d/, /g/, etc.
Los alófonos son variantes de un fonema que aparecen en diferentes contextos, como en el caso del fonema /b/ en la palabra “bueno” y la /b/ en “abajo”.
Cada idioma tiene su propio conjunto de reglas que se usan para combinar fonemas y crear palabras. Las reglas permiten determinar la pronunciación de las palabras y la diferencia que debe existir entre sí.
También se dice que los fonemas son unidades teóricas básicas formuladas para estudiar el nivel fónico y fonológico de la lengua humana.
Los fonemas son unidades sonoras utilizadas para formar y distinguir palabras en un idioma. Cada lengua tiene un conjunto limitado de fonemas que permiten diferenciar significados. Por eso, cada idioma tiene sus características particulares y únicas, algunas de las cuales son de difícil traducción o comprensión por otras culturas e idiomas.
Por ejemplo, en español, el fonema representado por la letra “p” distingue palabras como “pasa”, “basa”, “casa”, “gasa”, “masa” y “tasa”.
Según explica la Academia de la Lengua – RAE, los fonemas pueden clasificarse según su punto de articulación, como alveolares, coronales, dentales, faríngeos, glotales, interdentales y labiales. (Vea RAE)
La Academia de la Lengua explica que:
Así pues, el fonema es la unidad mínima distintiva en el plano fónico, y el grafema, la unidad mínima distintiva en el plano gráfico. En ambos casos se trata de unidades segmentales, esto es, de unidades aislables que se manifiestan de forma lineal o sucesiva en la cadena hablada, en el caso de los fonemas, y en la cadena escrita, en el caso de los grafemas. La ortografía se encarga de determinar, en cada lengua, cuál es la correspondencia que debe establecerse en la escritura entre las unidades de uno y otro tipo, es decir, con qué grafema o conjunto de grafemas se representa cada uno de los fonemas, y qué fonema o fonemas representa cada grafema o conjunto de grafemas. [Destaque nuestro].
Esta diversidad de sonidos y su organización en cada lengua es un fenómeno de estudio apasionante en el ámbito de la lingüística, que nos permite comprender la belleza y la complejidad de la comunicación verbal.
En resumen, los fonemas son las unidades mínimas distintivas en el plano fónico, mientras que los grafemas son las unidades mínimas distintivas en el plano gráfico. Ambos son esenciales para comprender cómo se representa el lenguaje en la escritura.
Referencias
Navarro Tomás, Tomás. Manual de Pronunciación Española. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1974.
Quilis, Antonio. Tratado de Fonología y Fonética Españolas. Madrid: Gredos, 1993.
Martínez Celdrán, Eugenio. Fonología Moderna del Español. Madrid: Gredos, 2004.
Fernández Planas, Ana María. Fonética y Fonología del Español. Madrid: Síntesis, 2009.
Hualde, José Ignacio. Introducción a la Lingüística Hispánica. Cambridge: Cambridge University Press, 2005.
Los signos paralingüísticos son una parte integral de nuestra comunicación diaria. Estos signos no verbales, producidos a través de movimientos corporales o sonidos, complementan la transmisión verbal de información y pueden modificar el significado de un mensaje verbal.
Definición y naturaleza de los signos paralingüísticos
Los signos paralingüísticos son elementos no verbales de la comunicación que complementan y enriquecen los mensajes transmitidos a través del lenguaje verbal. Estos signos incluyen aspectos como:
Entonación: La forma en que modulamos nuestra voz al hablar puede indicar emociones o intenciones. Por ejemplo, una entonación ascendente puede denotar pregunta o sorpresa, mientras que una entonación descendente puede expresar afirmación o seguridad.
Pausas: Las pausas estratégicas durante el discurso pueden enfatizar ciertas palabras o permitir que el receptor procese la información. Por ejemplo, una pausa antes de una palabra clave puede aumentar su impacto.
Gestos: Los movimientos corporales, como señalar con las manos o encogerse de hombros, también son signos paralingüísticos. Estos gestos pueden reforzar o contradecir lo que se dice verbalmente.
Expresiones faciales: Nuestro rostro comunica mucho. Una sonrisa genuina puede transmitir felicidad o aprobación, mientras que una ceja fruncida puede indicar duda o desaprobación.
Volumen y tono de voz: El volumen alto puede denotar enojo o entusiasmo, mientras que un tono suave puede expresar confidencialidad o calma.
Silencios: A veces, lo que no decimos también es significativo. Los silencios pueden crear tensión o permitir que el receptor reflexione sobre lo dicho
Los signos paralingüísticos pueden ser tanto voluntarios como involuntarios. Un ejemplo de un signo paralingüístico voluntario podría ser una persona que guiña un ojo mientras dice algo, lo que podría indicar que no cree en lo que está diciendo. Por otro lado, un signo paralingüístico involuntario podría ser un bostezo, que podría indicar que una persona está aburrida.
Estos signos pueden transmitir una gran cantidad de información sobre el estado físico, el estado anímico y la actitud del hablante hacia el mensaje.
Ejemplos de signos paralingüísticos
Existen numerosos ejemplos de signos paralingüísticos que utilizamos en nuestra comunicación diaria. Algunos de estos incluyen:
El llanto: Puede transmitir información sobre el estado anímico del hablante, ya que puede demostrar que está triste.
El suspiro: Puede transmitir información sobre el estado anímico del hablante, puesto que puede designar un sentimiento de alivio, mal humor o pena.
La tos: Puede ser voluntaria o involuntaria y puede transmitir información sobre el estado anímico o la salud del hablante.
El bostezo: Puede transmitir muchos significados, por ejemplo, que una persona está aburrida.
La sonrisa: Puede transmitir que el hablante está contento con lo que cuenta en su mensaje.
Elevación del pulgar: Suele utilizarse para comunicar una aprobación o que todo está bien.
El volumen y el tono de voz: Pueden expresar información respecto al estado físico y anímico de una persona.
Los silencios: Se utilizan con diversos fines comunicativos, por ejemplo, para enfatizar un elemento de la oración, se suele hacer un silencio breve antes de nombrarlo.
Los aplausos: Generalmente, los aplausos se utilizan para comunicar aprobación.
Los gritos: Los gritos se utilizan para comunicar información sobre el estado anímico del hablante.
El castañeo de dientes: Este sonido suele comunicar que una persona está nerviosa o tensa.
Chistar: Este sonido se puede utilizar con el fin de llamar la atención de alguien, como gesto de desaprobación, entre otras cosas.
La mímica: Son los gestos y movimientos del cuerpo que se realizan para comunicar algo.
El ritmo del habla: Es la velocidad con que una persona emite un mensaje verbal y puede modificar el sentido del mensaje.
Pausa en el habla: Puede dar información sobre el estado anímico o físico del hablante y puede modificar la información del mensaje.
El timbre de la voz: Generalmente, brinda información sobre las características físicas del hablante.
Ruidos realizados con la boca o las cuerdas vocales: Estos elementos pueden tener un significado más o menos fijo, por ejemplo, las interjecciones y las onomatopeyas.
Rascarse la cabeza: Este movimiento puede indicar que una persona está pensando, que duda, entre otras cosas.
Signos de puntuación: Se utilizan en los textos y representan entonaciones, pausas, énfasis, entre otras cosas, para modificar el sentido del contenido verbal.
Señalar: Este gesto suele utilizarse para indicar un objeto, un lugar o una persona a los que se hace referencia en un mensaje.
En resumen, los signos paralingüísticos juegan un papel crucial en nuestra comunicación diaria, proporcionando un contexto adicional y ayudando a transmitir nuestras emociones y actitudes de manera más efectiva.
Un estudiante de español puede consultar la sección «Información sobre la elaboración del DLE» para obtener información sobre el proceso de elaboración del diccionario. Un investigador puede consultar la sección «Diccionario de americanismos» para obtener información sobre las palabras y expresiones que son propias de las variedades del español que se hablan en América. Y un profesional del español puede utilizar el sitio web de la ASALE para acceder a la última edición del DLE.
Sitio web oficial de la Real Academia Española (RAE):
El sitio web de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) ofrece una amplia gama de referencias sobre el Diccionario de la Lengua Española (DLE). En particular, la sección «Obras académicas» incluye información sobre las siguientes obras relacionadas con el DLE:
Estos diccionarios en línea ofrecen acceso rápido y gratuito a las definiciones de palabras en español. Sin embargo, no son tan completos ni fiables como el DLE oficial de la RAE.
Este sitio web ofrece acceso gratuito a la última edición del DLE, así como a información sobre la historia del diccionario, su metodología de elaboración y sus novedades más recientes.
Diccionario de la lengua española: Esta obra es la publicación principal de la ASALE y es la referencia estándar para el idioma español. La 23.ª edición del DLE se publicó en 2014 y se actualiza periódicamente con nuevas palabras, acepciones y enmiendas.
Diccionario de americanismos: Esta obra recoge los términos y expresiones que son propios de las variedades del español que se hablan en América. La 2.ª edición del Diccionario de americanismos se publicó en 2010 y se actualiza periódicamente con nuevas entradas.
Diccionario panhispánico de dudas: Esta obra ofrece información sobre el uso correcto del español en todos los países hispanohablantes. La 2.ª edición del Diccionario panhispánico de dudas se publicó en 2005 y se actualiza periódicamente con nuevas entradas.
El Diccionario de la Lengua Española (DLE) es una obra de referencia fundamental para el idioma español. A continuación, se presenta una lista de referencias confiables sobre el DLE:
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En general, el sitio web de la ASALE es una fuente valiosa de información sobre el DLE. Los recursos que ofrece son de gran utilidad para los estudiantes, los investigadores y los profesionales del español.
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La referencia https://www.asale.org/obras-academicas/diccionarios es una fuente valiosa de información sobre el Diccionario de la Lengua Española. Los recursos que ofrece son de gran utilidad para los estudiantes, los investigadores y los profesionales del español.
Libros y artículos:
Diccionario de la lengua española, 23.ª edición. Madrid: Real Academia Española, 2014.
Diccionario histórico de la lengua española. Madrid: Real Academia Española, 2019.
Alvar, Manuel. El español de los diccionarios. Madrid: Arco Libros, 1996.
Bosque, Ignacio. Diccionario esencial de la lengua española. Barcelona: Espasa Calpe, 2005.
Gómez Torrego, Leonardo. El Diccionario de la lengua española: historia y crítica. Madrid: Gredos, 1993.
Lapesa, Rafael. Historia de la lengua española. Madrid: Gredos, 1984.
Revistas académicas:
Boletín de la Real Academia Española. Madrid: Real Academia Española, 1914-presente.
Revista de Filología Española. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1914-presente.
Español Actual. Madrid: Asociación Española de Estudios de Lengua y Literatura, 1973-presente.
Estos centros ofrecen acceso a una amplia colección de recursos sobre la lengua española, incluido el DLE y otros diccionarios históricos y especializados.
Conferencias y eventos:
La RAE y otras instituciones organizan periódicamente conferencias, seminarios y talleres sobre el DLE y la lengua española. Estos eventos pueden ser una buena oportunidad para aprender más sobre el diccionario y su uso.
Redes sociales:
La RAE tiene presencia en las redes sociales, como Twitter y Facebook. Estas redes sociales pueden ser una buena forma de mantenerse al día con las últimas novedades del DLE y de participar en debates sobre la lengua española.
Además de las referencias mencionadas anteriormente, recomendamos consultar las fuentes bibliográficas de los libros y artículos citados. Esto permitirá encontrar información adicional sobre el DLE y sobre la lengua española en general.
La Real Academia Española (RAE) es una institución cultural dedicada al estudio, la defensa y la difusión del idioma español. Fue fundada en Madrid en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, quien reunió a un grupo de eruditos para normar y enriquecer el español. Desde su creación, la RAE se ha dedicado a elaborar el Diccionario de la lengua española, así como a establecer reglas ortográficas y gramaticales que promuevan la unidad y el buen uso del idioma en los países hispanohablantes.
La sede de la RAE se encuentra en el Palacio de la Academia, un edificio histórico ubicado en el centro de Madrid. El palacio fue construido en el siglo XVIII y es un ejemplo de la arquitectura neoclásica española.
La RAE tiene una larga tradición de investigación lingüística. Desde su fundación, la academia ha publicado el Diccionario de la lengua española, la obra más importante de referencia sobre el idioma español. La RAE también publica otras obras, como la Gramática de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas y el Diccionario de americanismos.
La RAE también organiza actividades y eventos relacionados con el idioma español. La academia organiza cursos, conferencias y seminarios sobre temas lingüísticos. También participa en proyectos de difusión del idioma español, como el Programa de Lectura y Escritura.
Edificio de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) Foto: Federico Jordá, en: https://es.wikipedia.org (Licencia CC).
El Palacio de la Academiaes un edificio de tres plantas con una fachada de estilo neoclásico. La fachada está decorada con columnas, pilastras y relieves. El interior del palacio está decorado con pinturas, esculturas y otros objetos de arte.
El Edificio de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) es un proyecto del arquitecto Miguel Aguada de la Sierra. Fue levantado entre 1891-1894. El estilo es neoclásico. Se buscó armonizar su estilo con el cercano Museo del Prado. Es un edificio elegante, construido con ladrillos y piedras calizas. La fachada está antecedida por un pórtico estilo dórico. La fotografía arriba mostrada corresponde a la parte posterior.
La RAE es una institución importante para el idioma español. La academia trabaja para proteger y promover el idioma español, y sus obras son utilizadas por millones de personas en todo el mundo.
El español y el portugués brasileño, aunque ambos son idiomas latinos, presentan notables diferencias fonéticas que pueden representar un desafío para los hablantes no nativos. Aquí se presentan algunas de las diferencias más destacadas.
El español tiene cinco fonemas vocálicos: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/. Cada uno de estos fonemas corresponde a una sola letra del alfabeto. En contraste, el portugués brasileño tiene un sistema vocálico mucho más complejo, con aproximadamente 12 fonemas vocálicos, que incluyen vocales nasales y una variedad de sonidos vocálicos que no existen en español.
2. Pronunciación de las vocales
En español, las vocales siempre se pronuncian con el mismo sonido, independientemente de su posición en la palabra. Sin embargo, en portugués brasileño, el sonido de una vocal puede cambiar dependiendo de su posición en la palabra y del contexto fonético. Por ejemplo, la vocal “o” en la palabra portuguesa “avô” (abuelo) tiene un sonido diferente al de la misma vocal en la palabra “avó” (abuela).
3. Vocales seguidas de “n”
En español, cuando una vocal es seguida por una “n”, la vocal se nasaliza. Por ejemplo, en la palabra “pan”, la “a” se pronuncia con una nasalización. En portugués brasileño, sin embargo, las vocales seguidas de “n” no se nasalizan. Por lo tanto, la “a” en la palabra portuguesa equivalente “pão” se pronuncia sin nasalización.
4. Pronunciación de las consonantes
También hay diferencias en la pronunciación de las consonantes entre el español y el portugués brasileño. Por ejemplo, la “j” en español se pronuncia como una fricativa velar sorda (como la “j” en “jamón” [xamˈon]), mientras que en portugués brasileño se pronuncia como una fricativa palatal sonora (como la “j” en “janela” [ʒɐnˈɛlɐ] ). La pronunciación de esta palabra “janela” no es como se visualiza en español. Para facilitar para el público en general, la pronunciación sería algo así como /ianela/, /yanela/.
Estas son solo algunas de las diferencias fonéticas entre el español y el portugués brasileño. Aunque estas diferencias pueden parecer desalentadoras para los nuevos aprendices, con práctica y paciencia, es posible dominar la pronunciación de ambos idiomas.
La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, ha seleccionado sus doce candidatas a palabra del año 2023. Aunque los temas a los que aluden son muy variados, se repiten especialmente los términos relacionados con el medioambiente, la política y la tecnología.
Cada año, la Fundación escoge doce términos en función de dos criterios fundamentales. En primer lugar, se tiene en cuenta su presencia en los medios de comunicación, así como en el debate social en el mundo hispanohablante. En segundo lugar, se valora que estas voces tengan algún interés desde el punto de vista lingüístico: una formación curiosa, un significado o una escritura que genera dudas entre los hablantes.
Las doce candidatas a palabra del año 2023 seleccionadas por la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, y que se conocerá mañana 27 de diciembre, son: amnistía, ecosilencio, euríbor, FANI, fediverso, fentanilo, guerra, humanitario, macroincendio, polarización, seísmo y ultrafalso. EFE
Este 2023, las voces que podrían hacerse con el título de palabra del año de la FundéuRAE son, ordenadas alfabéticamente:
La palabra amnistía ha estado presente este año en el debate público de varios países (Reino Unido, España…) y, consecuentemente, ha aparecido en los medios de comunicación. Según el Diccionario de la lengua española, se trata del ‘perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores’. Por su parte, en el Diccionario panhispánico del español jurídico, se define como ‘forma de ejercicio del derecho de gracia que corresponde a los poderes públicos’.
2. Ecosilencio
Formada a partir del prefijo eco-, esta palabra es una alternativa adecuada al extranjerismo greenhushing, que se ha extendido para referirse al ocultamiento de información sobre el cuidado del medioambiente. Se aplica principalmente a las empresas que, por razones diversas, evitan hacer públicas las herramientas que emplean para hacer que su actividad sea ecológica. En cuanto a su escritura, no resulta apropiado insertar un guion o un espacio entre el prefijo y la palabra silencio, por lo que la grafía recomendable es ecosilencio, todo junto.
3. Euríbor
La subida de los tipos de interés en todo el mundo para tratar de controlar la inflación ha centrado la atención de la información económica este 2023. Esto se ha traducido en un encarecimiento generalizado de las hipotecas; el repunte del euríbor (acrónimo formado a partir de euro interbank offered rate, es decir, tipo europeo de oferta interbancaria) ha sido uno de los temas de conversación más repetidos en España. Desde un punto de vista lingüístico, la Fundación ha recordado este año que esta voz se escribe con minúscula por tratarse de un acrónimo asentado como sustantivo común. Igualmente, lo apropiado es escribirla con tilde en la i como palabra llana terminada en consonante distinta de n o s.
4. FANI
Los ovnis (acrónimo de objeto volador/volante no identificado) han dado paso a los FANI (acrónimo de fenómeno anómalo no identificado). Mientras que la voz ovni se ha lexicalizado y puede escribirse enteramente en minúsculas, como un sustantivo común, es preferible escribir FANI como sigla, con mayúsculas.
5. Fediverso
Las redes sociales son una parte esencial en el día a día de muchos hablantes y aparecen constantemente en los medios desde hace años. La palabra fediverso, que procede del inglés fediverse, es un acrónimo válido en español en el que se han combinado los términos federación, diverso y universo. Este término se refiere a redes sociales que se han federado para que el usuario pueda utilizarlas como una sola red.
6. Fentanilo
La crisis que ha desatado este fármaco en diversos países, especialmente Estados Unidos, ha multiplicado la aparición de la palabra fentanilo en las noticias. Desde un punto de vista lingüístico, lo apropiado, dado que se trata del nombre común de una sustancia y no de una marca, es escribirlo con minúscula.
7. Guerra
La palabra guerra ha sido una constante en las informaciones a lo largo de todos los meses del año. Los conflictos armados que se suceden en diversos lugares del mundo y han protagonizado las noticias en 2023 hacen que esta palabra esté entre las seleccionadas. Pero también por sus otros usos: guerra de precios, guerra ideológica, guerra de fichajes… El sustantivo guerra significa, según el diccionario académico, ‘lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación’, pero también ‘lucha o combate, aunque sea en sentido moral’ y ‘pugna, oposición, rivalidad’. Dada la amplitud de sus sentidos, el uso de esta palabra ha estado muy presente en el debate social y político de una amplia variedad de temas.
8. Humanitario
Las catástrofes naturales, los conflictos bélicos o la inmigración han hecho que la voz humanitario haya adquirido especial relevancia durante 2023. Aparece en combinación con una gran variedad de términos: ayuda humanitaria, tregua humanitaria, corredor humanitario…
Tradicionalmente, el adjetivo humanitario se había empleado para referirse, entre otras cosas, a aquello que persigue aliviar los efectos de las guerras y otros escenarios graves. No obstante, en el derecho internacional y, más tarde, entre los propios hispanohablantes, se asentó su uso para calificar a las situaciones que requieren de ayuda humanitaria, y es desde 2022 uno de los sentidos que ya recoge el diccionario académico para este término. Así, también resulta adecuado combinarlo con términos como crisis o catástrofe.
9. Macroincendio
Hawái, Canadá, Grecia o la isla española de Tenerife son algunos de los lugares que han sido golpeados por las llamas este año. La voz macroincendio, formada con el prefijo macro-, que significa ‘grande’, se escribe en una sola palabra, y no es recomendable añadirle un guion o insertar un espacio.
10. Polarización
Es uno de los términos que más ha resonado a lo largo del año, en relación con diferentes cuestiones: políticas, sociales, de ideas, en el área de las redes sociales. Aunque, originalmente, el sustantivo polarización aludía a ideas complementarias, como puede ser el contraste entre ciencias y humanidades, hoy también se emplea de manera específica para referirse a situaciones en las que hay dos enfoques o bandos extremos, en ocasiones con una idea implícita de conflicto.
11. Seísmo
Los terremotos de Siria, Turquía y Marruecos, y sus graves consecuencias humanitarias, han llenado las portadas de los medios de comunicación de todo el mundo durante semanas. Para referirse a estos fenómenos, son igualmente válidas las voces sismo y seísmo, aunque no se emplean con la misma frecuencia en todos los países; mientras que sismo es la más frecuente en el ámbito hispanohablante, en España se prefiere seísmo.
12. Ultrafalso
La inteligencia artificial sigue avanzando y está muy presente en el debate y las conversaciones de los hablantes. El término ultrafalso (alternativa al extranjerismo deepfake) alude a los sistemas informáticos que, con técnicas de inteligencia artificial, crean vídeos, fotografías o audios manipulados muy realistas que pueden conseguir engañar a la audiencia. Es habitual que este sustantivo se aplique también a los propios archivos.
Entre la República de Venezuela y la República de Guyana existe una región geográfica de nombre “Esequibo” (esekˈiβo), también conocido como “Zona en Reclamación”, “Zona del Esequibo”, “Guayana Esequiba” y “Territorio Esequibo”. En este artículo, nos concentraremos en el sentido originador, la génesis, de la palabra Esequibo, hasta donde sea posible presentar una hipótesis argumentativa y explicativa.
Cuando hablamos del Esequibo, nos referimos a un amplio territorio que comprende unos 159.542 kilómetros cuadrados, que representan el 75% del territorio de la República Cooperativa de Guyana y 1/7 del territorio de Venezuela. Este espacio es disputado desde el siglo XIX por los dos países. Es sabido que esta región tiene grandes reservas de petróleo, descubiertas en 2015, así como otros tesoros: oro, agua, minerales raros, madera y recursos naturales diversos.
Desde 2018, la Corte Internacional de Justicia – CIJ está verificando los aspectos históricos, legales, los derechos de la posesión definitiva del territorio, la distribución de las fronteras, así como la revisión del Laudo de París de 1899, dentro de los límites que las leyes internacionales imponen a la Corte.
A quién pertenece ese territorio, no es cuestión de este estudio. Por tanto, discusiones y dialécticas relacionadas con reclamaciones y derechos territoriales serán dejados de lado en esta investigación, para no perder la objetividad del análisis. Sin embargo, nos fundamentaremos en el contexto histórico y social que envuelve el uso del nombre, especialmente porque estos elementos externos nos ayudan a explicar mejor la materia que está siendo aquí tratada: Esequibo – origen del nombre y su relación con la Guayana Esequiba.
El aspecto idiomático del nombre del Esequibo
Es verdad que los aspectos idiomáticos afectan las relaciones interpersonales e interestatales, tanto de forma directa como indirecta. De hecho, grandes discusiones por cualquier asunto tienen sus orígenes, muchas veces, en el uso y abuso de términos y frases de la lengua. La forma como nos comunicamos determina nuestro relacionamiento y lugar en el mundo.
El uso correcto o incorrecto de las palabras tiene un poder significativo sobre las personas. Las palabras pueden influenciar nuestras percepciones y relaciones, tanto a nivel interpersonal como interestatal. Al fin y al cabo, nuestra forma de actuar con los otros determina la forma como vivimos en la sociedad.
Otro aspecto que no debemos olvidar es el uso correcto de los nombres. Los nombres determinan las clasificaciones, las identidades personales, los derechos y las herencias. Sin el empleo correcto de los nombres aparecen los conflictos y desentendimientos.
Basados en la premisa anteriormente expuesta, notamos que el nombre “Esequibo” no es solo un término geográfico, sino que también lleva consigo una rica historia y significado cultural. Generalmente, cuando usamos el término Esequibo, nos referimos a varios aspectos y conceptos. El nombre Esequibo puede referirse a:
El río Esequibo.
El Territorio Esequibo o Guayana Esequiba.
La antigua colonia neerlandesa del Esequibo.
La región de Alto Tacutu-Alto Esequibo.
La región de Islas Esequibo-Demerara Occidental.
El proyecto de Estado de Esequibo.
El Parque Esequibo.
Las ideas más consistentes y que disponen de mayor sustentación en las obras aquí verificadas nos inducen a pensar que el origen del nombre Esequibo (ˌesekˈiβo) o Guayana Esequiba (ɡwajjˈana ˌesekˈiβa) es más próximo del idioma español que de cualquier otra lengua romance, como el portugués (Guiana Essequiba, ɡwˌa͡ɪˈɐ̃nɐ ˌezɨkˈibɐ) y el francés (ɡuɛjanˈa ezɛkibˈa) y otros, como el holandés y el inglés.
Con respecto al inglés, los nombres Essequibo (ˌessekˈiβo) y Essequibo river (ˌɛsɪkwˈiːbo͡ʊ ɹˈɪvɚ) se distancian más de su origen fonético-gramatical y se arriman más para el sonido romance, latino e hispánico. Por lo visto, el nombre Esequibo, en inglés, parece ser más una incorporación lingüística de una palabra extranjera (del español) a ese idioma , que una expresión nativa inglesa.
De hecho, el nombre del país Guyana (/ɡaɪˈɑːnə/; /ɡaɪˈænə/; gy-A(H)N-ə) se presenta con variaciones fonéticas dentro del mismo país con influencia inglesa. Pero dejemos que los gramáticos y lingüistas hagan su trabajo en este sentido, porque podemos estar pecando de entrometidos en áreas especializadas.
Es fácil confundir algunos términos, por causa de la proximidad idiomática. Nos referimos a los nombres Guayana, Guyana, Guiana; Esequibo y Essequibo1. Creemos que eso acontece debido a que la región sufre una fuerte influencia del idioma español, portugués e inglés al mismo tiempo. Cuando usamos aquí Guyana, estamos usando el nombre del país. Cuando usamos Guayana [Esequiba], nos referimos a la Zona en Reclamación.
Guayana Esequiba: las fronteras físicas y el contexto de su nombre
Hasta hoy, Guyana administra la región disputada, con fundamento en el Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899. Esta sentencia es cuestionada por Venezuela, amparándose en el contenido del Acuerdo de Ginebra, del 17 de febrero de 1966. Dentro del territorio de la Guayana Esequiba, Venezuela tiene dominio en la isla fluvial de Anacoco, en el río Cuyuní. Guyana reclama esta pose, mientras que Venezuela indica que esa isla está fuera del área en litigio.
Mapa político de Venezuela con el área en reclamación de la Guayana Esequiba. Foto:carmelourso
La Guayana Esequiba es una región que forma parte del escudo guayanés. Comprende una gran geografía que se encuentra entre el río Esequibo hasta el hito que está en la cima del monte Roraima, donde se dividen las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela. Por cierto, Venezuela ostenta el 85% del monte Roraima, mientras que Guyana es poseedor del 10% y Brasil está limitado a un 5%. Para subir al monte Roraima, es más fácil seguir por la región de Santa Elena de Uairén, donde está la Gran Sabana.
Guyana es atravesada por el importante río Esequibo. Ese río nace en el sur, en la montaña de Acarai, en Brasil, y fluye para el norte, recorriendo unos 1.000 kilómetros, pasando por selvas y sabanas, dividiendo el país en dos, hasta desembocar en el Océano Atlántico. El Esequibo tiene el segundo estuario más grande del continente americano, siendo superado por el de Río de la Plata.
Dentro de la geografía del Esequibo, podemos destacar al misterioso y fabuloso monte Roraima, también conocido como tepuy Roraima o cerro Roraima, una de las formaciones geográficas más antiguas de la Tierra. Tiene una elevación de 2.810 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más alto de la sierra de Pacaraima y, coincidentemente, el punto más alto de Guyana. Su formato tubular crea una pendiente con acantilados de 400 metros. El monte Roraima está en la región del Escudo guayanés, al sureste del parque nacional Canaima (de 30.000 km², en Venezuela).
Monte Roraima: con su imponente e imperial majestuosidad, hasta el hoy, divide las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela.
Juan de Esquivel y el origen del nombre Esequibo
Entremos ahora en el punto principal de nuestra argumentación. Algunos explican que el origen de la palabra “Esequibo” se remonta a la época de los viajes de Cristóbal Colón a América, los cuales comenzaron en 1492.
En 1498, Colón y sus hombres se adentraron en el territorio venezolano por la costa oriental del país, lo que corresponde a una región llamada Delta Amacuro, en el Golfo de Paria y el territorio de la Isla de Trinidad y Tobago. Esa región fue llamada por Colón de «Tierra de Gracia», en gran parte por la abundancia de agua dulce proveniente de la desembocadura del río Orinoco, conocido como Delta Amacuro, y por la exuberancia de la vegetación nativa.
Era el tercer viaje oficial de Colón, por allí. Aparecen en esta parte de la historia universal dos personajes importantes: Alonso de Ojeda y Pedro Alonso Niño. Era el año de 1499. Ahora, si nos fundamentamos en este prerrequisito, esto nos llevaría a profundizarnos más en la investigación. Nos encontremos con un tercer e importante personaje: Juan de Esquivel.
Un dato curioso y que ayuda mucho en esta investigación es que el río Esequibo fue explorado inicialmente por los españoles y no por otra nación, como Portugal, Holanda o Inglaterra. Fue visto por primera vez por los españoles en 1498, durante el tercer viaje de Cristóbal Colón. El tripulante de una de las naves, cuyo nombre es Juan de Esquivel, lugarteniente de Diego Colón, hijo del Almirante, fue uno de los primeros exploradores de la región, momentos en los cuales exploraba las bocas del Orinoco.
Parece que, en un viaje posterior, Alonso de Ojeda, em 1499, denominó esa región de Esequibo, en honor a Juan de Esquivel, haciendo, talvez, un juego de palabras, una derivación o adaptación dialéctica. Antes, parece que Alonso de Ojeda había llamado el río Esequibo de Rio Dulce, por causa de la abundancia de agua y por su sabor.
En 1591, los españoles fundan un fuerte en la orilla del río Esequibo, en la confluencia del río Cuyuní y el río Mazaruni. Por tanto, el primer establecimiento europeo en la región de las Guayanas, como un todo, fue hecho por los españoles, dejando más asentado su influencia en la localidad en 1614, cuando los colonos comenzaron a plantar caña de azúcar y cacao, mientras mantenían una relación relativamente pacífica con los indios locales.
Lógicamente, conocer una región no determina la posesión de esos espacios geográficos, pero es un requisito fundamental a la hora de hacer cualquier reclamación, basándose en el princípio jurídico denominado de uti possidetis iuris (expresión de carácter legal y de origen latín que significa «lo que poseías, de acuerdo con el Derecho, eso posserás»). Tiene que ver con el dominio ejercido, conforme al Derecho, por un proprietario sobre un determinado inmueble, cosa u objeto. Es un importante e histórico principio usado en el Derecho Civil y en el Derecho Internacional.
Estos son temas complejos que implican una variedad de factores y perspectivas, y están más allá del alcance de esta discusión que queremos presentar en este estudio. Aun así, es importante mostrar algunas referencias externas para sustentar este asunto importante.
Citemos France (2021, marzo 3):
¿Y los españoles? En realidad, ellos fueron los primeros europeos en explorar el territorio, con la incursión de Alonso de Ojeda y Pedro Alonso niño en 1499, a lo largo del curso de los ríos Esequibo y Orinoco. Solo hasta un siglo después, en 1594, España oficializó la posesión de la provincia de Guayana, y la integró a la cartografía de sus colonias en América. Sin embargo, los españoles descuidaron esta región. Tras concentrarse en los Virreinatos de Nueva España o actual México, Nueva Granada o actual Colombia, Perú y Río de la Plata, a España no le quedaron oportunidades de defender la provincia de Guayana tras la invasión holandesa de 1615. De manera que los holandeses, apropiados del territorio guyanés, crearon tres importantes colonias: Demerara, Berbice y Esequibo. Para su época, eran tierras ricas en producción de caña de azúcar, y cada vez más atractivas para los británicos que se formularon como una potencia imperial del mundo para el siglo XIX. (Destaque nuestro, https://www.france24.com/)
En la citación referenciada arriba, notamos que los holandeses crearon, en la época de 1615, tres provincias: Demerara, Berbice y Esequibo. Solo que, con respecto a ese nombre Esequibo, este ya existía antes de esa época. Por lo visto, los españoles fueron los primeros a usar el nombre Esequibo. Caso contrario, podría concluirse que los holandeses fueron los primeros en usar el término Esequibo, idea que no encuentra respaldo en los registros visualizados.
Las mudanzas ocurridas entre el nombre Esquivel y Esequibo, pueden ser explicadas como consecuencias de:
Variaciones lingüísticas e idiomáticas de la época (la mayoría de los exploradores no tenía mucho o ningún conocimiento de letras);
Factores geográficos y étnicos, propios de la región que se encontraba muy distante de los centros de conocimiento y estaban ocupadas por tribus indígenas;
Mezcla de los dialectos indígenas caribes, arahuacos e timoto-cuicas con el idioma español;
Forma antiga de escribirse el idioma español de la época, siendo que, en tesis, es posible que en algunas obras de los exploradores existan variaciones de las formas de escribir el nombre Esequibo («Ezequivo», «Esequivo», «Ezequibo»).
Una de las hipótesis más populares que trata de solucionar este dilema idiomático del Esequibo indica que el nombre del río Esequibo se derivan del apellido de Juan de Esquivel, quien ejercía de lugarteniente de Diego Colón, hermano de Cristóbal Colón. O sea, parece ser que el nombre del río Esequibo fue en homenaje a Esquivel, personaje misterioso de la historia de la conquista española de la América en formación.
La hipótesis planteada sugiere que el término «Esequibo» es una adaptación o variación lingüística del nombre «Esquivel». Si esto es cierto, tendríamos que investigar en detalle las causas geográficas, sociales e históricas que llevaron a este cambio en la pronunciación y escritura. La diferencia entre «Esquivel» y «Esequibo» es significativa y requiere una explicación fundamentada.
Ironizando con la historia por detrás del nombre del Esequibo
Ironicemos con la historia de la «conquista». La ambición por el oro obligaba a los exploradores y a las autoridades europeas a decir: «Este pedazo de tierra aquí es mío. Por tanto, se va a llamar de esta o aquella manera, porque me interesa que todo el mundo sepa que esto aquí es mío. Mío y solo mío».
Como sabemos, los conquistadores aparecieron por allí, y en cada lugar donde llegaban le ponían el nombre de su interés a cualquier cosa o lugar. Era como si ellos fuesen los dueños del pedazo; los amos del mundo. Esa era la moda invasiva de esos días de la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea, o por lo menos desde 1500 en adelante.
Los conquistadores no se importaban por si alguien ya vivía antes en aquella localidad, como en el caso de los indios, porque «indio no es gente», decían. La situación era peor para los africanos esclavizados, los cuales eran vistos como «seres sin almas». No estamos inventando; está en los anales de los conquistadores y en las obras racistas de la época de la conquista.
¿Por qué estamos presentando estas cuestiones? Porque el origen de un nombre puede explicar en buena parte el derecho de uso y usufruto de una posesión. Las personas tienen sus nombres nobiliarios, de familia, de clase y grupo. Eso los diferencia, categoriza y clasifica. Cuando se mantiene un orden natural de las cosas, todo es explicado y entendido con facilidad. Pero cuando ese orden natural es dejado de lado, entonces aparecen las confusiones y conflictos.
Como observaciones finales, podemos decir que no encontramos un registro lingüístico e idiomático que muestre directamente el origen del nombre del Esequibo. Sin embargo, la hipótesis más plausible es la que indica que el nombre «Esequibo» se derive del apellido «Esquivel». Por otro lado, no encontramos ninguna explicación plausible que contraríe la hipótesis de que el nombre del Esequibo se derive del apellido Esquivel, como fue expuesto antes.
Es un papelón de confusiones que los hombres creamos por causa del mal uso de los términos y nombres, por no respetar el valor de la palabra y, principalmente, por nuestro espirito ambicioso y codicioso de querer retener todas las «riquezas de las naciones» para nosotros, sin preocuparnos por el interés de los otros.
Esperamos, de cierta forma, haber contribuido a través de esta simple explicación, con el correcto entendimiento de los fenómenos históricos que están por detrás del origen del nombre del Esequibo. En realidad, sería muy importante adentrarse en el estudio de esta materia, verificando en profundidad las conexiones e implicaciones que del Esequibo se deriva, así como del río del mismo nombre que atraviesa, por millares de kilómetros, la geografía de esas tierras que forman parte del «mundo perdido» de Arthur Conan Doyle.
Para más información, recomendamos este vídeo:
Referencias
Padre Félix María de Vegamián. El Esequibo, frontera de Venezuela. Documentos históricos y experiencias personales. Madrid: Talleres Tipográficos Raycar S.A., 1968.
Almudena Serrano Mota, M., & Ruipérez, M. G. (1999). El patrimonio documental: fuentes documentales y archivos. Coordinadores: María de la Almudena Serrano Mota y Mariano García Ruipérez. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla – La Mancha, 1999. Univ de Castilla La Mancha. Disponible en: https://books.google.es/books?id=K7XGsc9ML-QC&lpg=PA26&dq=&pg=PA26#v=onepage&q&f=true. Accedido el 28 de noviembre de 2023.
Un tema específico, hablando sobre el nombre «Guayana» y «Guiana», será expuesto en otra matéria. De antemano, recomendamos ver la entrevista con el experto en la cuestión del Esequibo, Pompeyo Torrealba, en: Torrealba: «Se han cometido errores garrafales sobre Esequibo». Un detalle importante expuesto por Torrealba es: «Tenemos cinco Guayanas y una Guyana». Él indica que el nombre que se debe usar es Guayana y no Guyana. (https://www.youtube.com/watch?v=SbXDNB6pEHU&ab_channel=Globovisi%C3%B3nVideos). ↩︎