El llamado «español neutro»
Vivimos en un mundo diferente, muy diferente, del que conocíamos hace apenas veinte años. No cabe duda de que a ello ha contribuido un importante cúmulo de sucesos, inventos, descubrimientos y un largo etcétera. Sin embargo, en la aparición de este nuevo estado de cosas, no ha sido escasa la colaboración de Internet y de la televisión. La auténtica revolución que han producido en el campo de las comunicaciones es colosal; no en vano, algunos estudiosos no se han resistido a comparar este momento con el de la invención de la imprenta, hace ya quinientos años.

Internet, «el medio de comunicación masiva más democrático inventado hasta la actualidad» (Ávila, 2001), que «ejerce una fuerte seducción sobre sus usuarios con tres armas de máxima aplicabilidad: gratuidad, comodidad e inmediatez» (Andión, 2001), nos ofrece una larguísima serie de materiales desde cualquier lugar del mundo. La Malla Mundial Mayor (mmm) —como se traduce al español World Wide Web (www)— une lo gráfico (textos, foto y vídeo) con lo auditivo (música) y lo visual y auditivo (vídeo), y nos lo presenta en casa, no importa cuál sea su lugar de origen ni el momento de su producción. Estamos, pues, ante la fusión de la imprenta (textos), la radio (sonido), la fotografía y el cine (imágenes en movimiento y sonido).
