Simplicidad

Simplicidad

El secreto de todo logro está en la simplicidad.

Hablando con convicción y con tacto

¿Qué implica hablar con tacto y al mismo tiempo con convicción o de forma firme? Significa manifestar prudencia en lo que decimos y cómo lo decimos, considerando cuándo es el mejor momento para expresar una idea, con el objetivo de que nuestros pensamientos no sean tergiversados ni confundidos.

Hablar con convicción

La importancia de hablar con tacto

Cuando nos expresamos con discreción, las personas se muestran más dispuestas a escucharnos. Para poder exigir que las otras personas tengan una actitud positiva, o “abran su mente”, como se dice por allí, nosotros mismos tenemos que dar el primer paso en esa dirección. El resto vendrá como consecuencia de nuestro buen ejemplo. No se trata de manipulación mental y sí de discreción e inteligencia.

El tacto es una habilidad preciosa que debemos cultivar diariamente. Esta no es una cualidad circunstancial, es decir, temporaria; ella es diaria. Nosotros dependemos del buen uso del tacto. No es una cuestión de piel únicamente; es una cuestión de espíritu. El tacto no es temor. Una cosa es diferente de la otra. El temor puede ser perjudicial, pero algunas veces, necesario y beneficioso, dependiendo de cómo nos aprovechamos de este fenómeno natural. El temor nos controla, nos limita y nos hace recordar nuestra condición de humanos. El problema radica en dejarnos llevar por su poder, porque nos puede paralizar cuando menos lo esperamos.

Un fruto de la conducta humana que debemos cultivar es el de motivar nuestros sentimientos, a fin de pensar bien de los otros, mientras discretamente nos cuidamos de no dejarnos llevar por la malicia de aquellos que quieren aprovecharse de nuestros buenos motivos y sentimientos.

Cuando cultivamos el tacto en las relaciones humanas, dejamos que nuestros buenos motivos interfieran directamente en esa forma de tratar a los otros, porque simplemente les deseamos lo mejor. Cuando pensamos de forma positiva, transmitimos buenos motivos, “buenas ondas”, como dicen los jóvenes. En este sentido, somos bondadosos, cariñosos, empáticos. Nuestra habla es agradable, paciente, calma. Si queremos transmitir tranquilidad, tenemos que hablar con  amabilidad.

En este caso, estaremos viendo cómo nuestras ideas irán penetrando cuidadosamente en las mentes de nuestros escuchas, sin haber abusado ni un poco de su confianza. No queremos que nuestra habla se transforme en un motivo de tropiezo, aunque el tropiezo siempre va a estar próximo de nosotros, porque las personas son condicionadas a vivir de forma agitada. Muchos viven a la defensiva, y existen muchos motivos para eso acontecer. Personas egoístas no desean nada de bueno a nadie. Pero nosotros podemos transformar esa mentalidad partiendo de nosotros mismos.

Debemos estar preparados para entender que algunos, por un motivo u otro, van a sentirse ofendidos con nuestras palabras. Si hasta nuestra sola presencia puede incomodar a alguien, imagínese entonces si dijéramos algo. Algunas veces prendemos un fuego en el mundo, sea por nuestra mera presencia o por nuestro discurso. ¿No nos toca a nosotros mismos entender nuestros propios motivos? ¿Por acaso no es triste ver que hasta el mundo, para entenderse, necesita de una guerra para finalmente encontrar la paz? Dudamos de que una guerra produzca verdadera paz, porque la guerra siempre deja heridas abiertas que pueden durar mucho tiempo en ser curadas, hasta siglos. Así que, lo mejor continúa siendo el camino de la paz. Esto es, usar tacto es el mejor camino para evitar conflictos y discusiones sin sentidos.

Al hablar a un auditorio

Cuando nos comunicamos con un grupo o un auditorio, sea al presentar una palestra o un discurso, debemos mostrar mucho más tacto. No estamos hablando con un solo individuo. Nos estamos dirigiendo a un grupo, y el grupo merece respeto. No debemos ‘quemar los cartuchos’, siendo imprudentes con nuestras palabras. Algunas veces contamos con la presencia de nuevas personas que están sentadas. Otras veces, nos comunicamos con personas conocidas, amigos, familiares. Siendo ese el caso, no queremos humillarnos a nosotros mismos, mucho menos a nuestros familiares, ¿no es verdad?

Si somos cuidadosos, buscaremos ser razonables, desplegando amabilidad y apacibilidad. El uso de frases vulgares en público nos puede dejar mal parados y debemos entender que el auditorio puede que no recordar nuestro discurso, pero difícilmente perdonará una palabra o frase chocante, que será, con toda seguridad, recordada por mucho tiempo, hasta por años.

Cómo usar tacto

  • No sermonee al oyente;
  • Antes de hablar, piense en el efecto de sus palabras en el interlocutor;
  • Elogie con frecuencia, sin ser adulador;
  • No muestre un espíritu orgulloso, ni se muestre con superioridad moral;
  • No juzgue a los demás, usted también es humano;
  • Trate de ganar a su amigo, no lo transforme en enemigo;
  • No reaccione rápidamente ni de modo exagerado a los dichos de su amigo;
  • Sea paciente, escuche y controle su habla;
  • No use términos groseros ni ofensivos;
  • Cuide de que sus palabras no tengan dupla interpretación;
  • Procure edificar, no derrumbar.

Lea también el artículo: Enfatizando las ideas principales del discurso. (http://wp.me/p1wrop-Nt)

Tabla de preposiciones y adverbios del español

Preposiciones_y_adverbios

Trabajando

El trabajo construye

Estamos trabajando. Disculpen si incomodamos. Sólo queremos servirle y ofrecerle un servicio de primera. Gracias por seguirnos.

La educación explicada por un niño

http://www.youtube.com/watch?v=SNrAqVZ6BxE

Este video es interesante porque nos presenta una visión de la educación tradicional y moderna desde una perspectiva única… la del propio niño. Lo dejamos allí para su criterio y evaluación.

Aula de Español – Nivel A1

Vídeos para aprender español como lengua extranjera, dirigidos a los alumnos del nivel A1, conforme el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (Agustín Iruela).

http://www.youtube.com/playlist?list=PL29747CBC28F65045

 

¿Quién se ha llevado mi queso?

http://www.youtube.com/watch?v=WTJwkFfHoBA

¿Quién se ha llevado mi queso?Maravillosa obra que nos sorprende por su percepción sobre la manera como vemos y enfrentamos los cambios, sea en el trabajo o en la vida particular. Esta obra fue publicada en 1998. Es un libro motivacional escrito por Spencer Johnson en el estilo de una parábola. Nos muestra cuatro reacciones típicas: resistirse al cambio por miedo a algo peor; aprender a adaptarse cuando se comprende que el cambio puede conducir a algo mejor; detectar pronto el cambio y; finalmente, apresurarse hacia la acción. Habla sobre dos ratones, dos «liliputienses», y sus búsquedas de queso. ¿Quién se ha llevado mi queso? es un best seller empresarial del New York Times.

Frecuencia de uso de las letras en español: desafíos y parámetros lingüísticos

Calcular correctamente el porcentaje de apariciones de letras en el idioma español es un desafío y tanto. Tal vez sea algo imposible de hacer, porque el lenguaje no es un fenómeno estático, sino variable. Pero es posible que se puedan establecer algunos parámetros que permitan tener una visión aproximada y general del comportamiento de la lengua, y más específicamente de las letras, no importando que idioma sea el que está siendo estudiado.

Existe cierto grado de arbitrariedad en el análisis del caso. Pero el fenómeno lingüístico que se pretende estudiar puede ser reducido a un espacio específico, por ejemplo, a una obra literaria de gran importancia para la sociedad, que podría ser, digamos: Don Quijote, Doña Bárbara, Martín Fierro, La Regenta o Cien Años de Soledad.

Para hacer ese análisis es necesario considerar factores como: la interpretación personal o del grupo, el estilo narrativo, el uso de los verbos, el vocabulario del documento, los símbolos, los parámetros técnicos y la presencia de caracteres no alfabéticos.

Porcentaje de apariciones de letras en español.
Estimativa de la frecuencia de uso de las letras en el idioma español, conforme el análisis de algunas obras literarias. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Al representar esos valores en un gráfico, siguiendo el orden alfabético, notamos las oscilaciones que sufren las palabras. Por otro lado, si el orden observado por algunos está correcto, en tal caso, al ser ordenadas las letras del idioma español, de mayor a menor frecuencia de uso, se puede obtener el siguiente orden o resultado: E, A, O, S, R, N, I, D, L, C, T, U, M, P, B, G, V, Y, Q, H, F, Z, J, Ñ, X, K, W.

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Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden alfabético del abecedario. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Considerando los datos presentes en la tabla anterior, se puede decir que:

  • Las vocales pueden ocupar alrededor del 45% del texto.
  • Las vocales E y A son identificables fácilmente, destacándose sobre todas las otras letras, pero les siguen las vocales O, I y U, en orden decreciente, conforme el porcentaje de apariciones de cada una de ellas.
  • Las consonantes más usadas: S, R, N, D, L, C (aparecen con una frecuencia de un 37%).
  • Las seis letras que son usadas con menos frecuentes son: Z, J, Ñ, X, K, W (sumadas tienen una frecuencia que apenas supera el 1,5%).

Veamos, por ejemplo, los siguientes parámetros, mostrados por un tal Agustín, en su artículo: Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta»:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra Don Quijote, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, sin considerar el orden natural del abecedario, los espacios y los símbolos especiales. El texto del Quijote contiene 1.640.502 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra Don Quijote, de Miguel de Cervantes, desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, con base en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), siguiendo el orden decreciente de uso de las letras, considerando espacio y símbolos especiales y sin considerar el orden natural del abecedario. El texto de La Regenta contiene 1.734.699 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Como se trata de una cuestión idiomática y de una hipótesis, es posible que el margen de diferenciación de los fenómenos aquí expuestos de forma superficial sea corroborado o negado por otras investigaciones, o lo que sea mejor.

Analicemos los datos presentes en la siguiente tabla, relacionada con la obra La Regenta:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, Basado en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).

A continuación, transcribimos las siguientes observaciones:

1. El porcentaje de caracteres no procesados (signos de admiración, interrogación, paréntesis, etc.) es tan solo de un 2,3 %.
2. Como se esperaba, el separador o espacio es el signo más abundante, casi duplicando a la letra más frecuente.
3. En contra de la extendida creencia de que la letra E es bastante más frecuente que la A (un 14% frente a un 12%, en el caso de El Quijote), los resultados muestran a que la letra A es algo más abundante que la letra E (un 11% frente a un 10%). La creencia errónea de la supremacía de la E es atribuible al uso de trabajos realizados sobre el idioma inglés donde, al parecer, dichas frecuencias están invertidas. De todos modos, convendría revisar la estadística para el caso de El Quijote o de alguna otra obra moderna.
4. La letra R es más abundante que la N.
5. Los signos de puntuación [ , ] y [ . ] son más abundantes que la letra Q y siguientes. En cambio, como cabía esperar, los signos [ ; ] y [ : ] son menos abundantes, aunque el [ ; ] a la Ñ el segundo a la K. Lógicamente, salvo que el texto incluya nombres o palabras extranjeras, la letra W es la menos frecuente de todas.
6. La letra I, cuando incluye la variable acentuada, es más frecuente que la L.

En resumidas cuentas, partiendo de la tesis de que los datos aquí presentados representan un nivel aceptable de la realidad, observamos también que:

1. Cuando comparamos varias obras de referencia, existe una secuencia relativamente parecida en el comportamiento de las letras del idioma español empleadas por diversos escritores.

2. Puede notarse que las letras A y E (vocales) se intercalan en su uso e importancia, dependiendo de la obra analizada, y su proporcionalidad de uso puede variar entre un 14% a 10%, aun así, es bien más seguro que la letra A asuma el liderazgo, en tesis, en la mayoría de las obras.

3. Las letras O, S, R, N, I, L, D, U, T, C, M y P tienen una tendencia decreciente, con comportamiento muy parecido en las dos obras aquí consideradas, oscilando entre un 12% y un 2% de utilización.

4. Por otro lado, las letras Q, Y, J, Z, X y W tienen un comportamiento oscilante, pero bajo en su uso, claro, que puede variar entre un 2% de empleo para bajo, hasta cero.

5. Igualmente, las letras V, G, H, F, Z, Ñ, X, K y Q tienen un nivel de empleo que no ultrapasa el 2%, con un nivel de uso intermedio de 1%, aproximadamente.

En resumidas cuentas, sabemos que este es un tema complexo que no se soluciona con un simple gráfico o con una tabla de datos extraídos de una situación específica, pero por lo menos, este modelo teórico establece un parámetro de investigación y estudio más profundo, por lo que se hace necesario emplear herramientas científicas que permitan hacer comparaciones más acertadas.

Referencias:
Fletcher Pratt, Secret and Urgent: the Story of Codes and Ciphers Blue Ribbon Books, 1939, pp. 254-255.

Agustín (administrador de Kriptópolis). «Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta» – Kriptópolis, criptografía y seguridad.». Archivado desde el original el 16 de diciembre de 2013.

Trost, Stefan. “Alfabeto y Frecuencias de Letras: Español.” Stefan Trost, https://es.sttmedia.com/frecuencias-de-letras-espanol. Acceso: 27 May 2024.

Fastercapital.com, https://fastercapital.com/es/contenido/Descifrar-el-codigo–comprender-la-frecuencia-de-las-letras-en-El-ahorcado.html. Acceso: 27 May 2024.

Rae.Es, https://corpus.rae.es/lfrecuencias.html. Acceso: 27 May 2024.

La verdad y la disculpa

Decir la verdad

El abecedario de la lengua española

El abecedario del español está hoy formado por veintisiete letras, que se recomienda denominar como escribimos entre paréntesis: a, A (a), b, B (be), c, C (ce), d, D (de), e, E (e), f, F (efe), g, G (ge), h, H (hache), i, I (i), j, J (jota), k, K (ka), l, L (ele), m, M (eme), n, N (ene), ñ, Ñ (eñe), o, O (o), p, P (pe), q, Q (cu), r, R (erre), s, S (ese), t, T (te), u, U (u), v, V (uve), w, W (uve doble), x, X (equis), y, Y (ye), z, Z (zeta) (OLE, 2010, p. 63).

Abecedario del Idioma Español

Además de estas veintisiete letras (cinco vocales y veintidós consonantes), existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras: ch (chapa), ll (lluvia), gu (guiño), qu (queso), rr (denominada doble erre: arroz). Desde 1754 hasta 2010 los dígrafos ch y ll se consideraron letras del abecedario español, aunque desde 1994 habían pasado a ordenarse en los diccionarios no como letras independientes, sino dentro de c y l, respectivamente (chicha después de cetro, pero antes que cianuro; pulla entre pulir y pulmón).

NOVEDAD: Las letras ya no son 29 sino 27. Hay libertad para seguir denominándolas como antes (ye o i griega; uve o be corta o be chica, pero no se llama *ere a la vibrante simple, sino erre.

Nota: En la imagen dejamos las 29 letras a modo de ilustración (ch y ll son considerados dígrafos).

https://www.youtube.com/watch?v=ZHpkT4KUlyc