Ortografía de la lengua española

La Real Academia Española, en colaboración con las academias de la lengua española en América y Filipinas (22 en total), publicó en 1999 una edición de la ortografía española que ha estado vigente hasta finales de 2010. En diciembre de 2010 fue presentada una nueva edición ampliada, detallada y minuciosa, donde aparecen las reglas de ortografía que debemos seguir en la actualidad. La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.

La ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. […] Aunque la pronunciación de la lengua española sea distinta, sea por razones culturales, sociales o geográficas, una misma representación gráfica unifica la voz literaria de hombres como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa o Miguel Delibes (OLE, 2010, p. XL).

Ortografía de la Lengua Española 2010
Ortografía de la Lengua Español, 2010.

Vea el texto digital en el siguiente enlace y baje la copia: Ortografía de la lengua española – Edición de 2010

Efectos negativos de Internet sobre el castellano

El mal uso de las expresiones ‘A ver’ y ‘haber’. El uso abusivo de los puntos suspensivos. La falta de comas. Cuando parecía que habíamos superado a los SMS, Internet nos trajo algunas sorpresas adicionales.

Las tecnologías de comunicación y su influencia en los idiomas

Las tecnologías de información e comunicación han producido un fuerte impacto en la forma como se emplea el idioma

Hay contenidos en la Red que no son aptos para menores de edad y otros que pueden herir la sensibilidad de la audiencia, pero comienza a resultar imprescindible un tercer tipo de advertencia: aquella que informa al internauta de que está a punto de presenciar la violación sistemática de la ortografía y la gramática castellanas. Un espectáculo snuff nada agradable para estómagos sensibles y cerebros educados con los cuadernillos Rubio, y que, en el caso de profesionales y amantes de la lengua, puede desembocar en patologías.

Dirijamos el dedo acusador hacia nosotros mismos. Internet es así porque nosotros lo hemos hecho así. Y aunque también ha hecho evolucionar la lengua incorporando nuevos términos a nuestro vocabulario (la RAE ya admite tuit; guasap, el siguiente eres tú) y no todos gustan de sodomizar el idioma, lo cierto es que un número cada vez mayor de estas perversiones online empieza a trasladarse al mundo analógico, como asegura Carmen Galán, Catedrática de Lingüística General de la Universidad de Extremadura.

Es la ciudad sin ley gramatical. El imperio del todo vale. El apocalipsis ortográfico. Y estas son sus plagas:

Signos de puntuación negativa. Galán asegura que sus alumnos de la Universidad de Extremadura más que utilizar las comas, las lanzan sobre el texto como quien vierte un puñado de fideos en la sopa. “Es cierto que cuando hablamos no decimos: ‘Te quiero, punto y aparte’. Pero sí hacemos pausas reflexivas que cada vez se reflejan menos en los textos. Puntuar bien es fundamental para entender todo el sentido de las oraciones”, apunta la catedrática. Ya saben. No es lo mismo responder: ‘No aspiro a un compañero mejor’ que ‘No, aspiro a un compañero mejor’. De entre todos los signos de puntuación, el punto y coma es el que está en peligro de extinción extremo, según Galán. No culparemos a Internet de ello.

Pasamos de poner un punto. Pero si son tres, no hay quien nos pare. Tal cual. Si la excusa para cometer casi todas estas aberraciones es que así ahorramos caracteres, ¿por qué tantos tuits, entradas de Facebook y mensajes están plagados de puntos suspensivos como si una epidemia de varicela hubiese inundado la Red? “Se supone que los mensajes se transmiten entre gente conocida con la que compartes ciertos presupuestos y códigos, así que tienden a ser más emotivos que descriptivos. En ellos predomina el contenido afectivo y se emplean mucho los puntos suspensivos para cerrar una secuencia sin acabar, porque sabemos que la otra persona es capaz de completarla”, trata de argumentar Galán

Interrogación interrumpida. La catedrática Carmen Galán no cree que el hecho de que la práctica desaparición de los signos iniciales de interrogación y exclamación se deba únicamente a la influencia anglosajona. En su opinión, se trata de otra cuestión de vagancia. Aunque tiene poco sentido mostrarnos tan rácanos [miserables,  mezquinos] al principio de una frase, cuando pocas veces bajamos de los tres signos al final de la misma. “Solo se ponen al final y están empezando a cambiar de función. La exclamación se utiliza fundamentalmente para marcar el énfasis”.

A-K-Báramos: Si lo piensan bien, como invita a hacer Galán, no tiene mucho sentido. “Es cierto que cuando aparecieron los SMS tenía su lógica abreviar las palabras porque se pagaba por caracteres. Y puede entenderse, incluso, que en Twitter, a veces, necesitemos rascar dos letras. Pero, ¿por qué k? Que no empieza por k y la k suena ka no ke”. ¿Es un acto de rebeldía? ¿Una reivindicación anarquista, punk? En el teclado de los móviles y de los ordenadores, la q es la primera letra de todas (si seguimos el orden tradicional, derecha-izquierda, arriba-abajo). Solo existe un misterio más inexplicable que el de la k: ¿por qué no existe un emoticono que reproduzca el gesto de vomitar?

Bomba H. “En esa urgencia que nos hemos autoimpuesto por comunicar constantemente todo lo que nos sucede, hemos terminado aceptando la siguiente excusa: como me van a entender igual, puedo escribir como me dé la gana. Además, como el castellano tiene la ventaja de que puede leerse fonéticamente y las h son mudas ¿Para qué las necesito?” ¿Y para qué necesitamos el ‘por favor’ y el ‘gracias’? ¿Y el ‘hola’? ¿De verdad, suprimir las h supone un ahorro energético tan relevante en nuestras vidas? ¿El tiempo que empleamos en teclear esta letra nos daría para aprender un nuevo idioma, conseguir unos abdominales como los de Ronaldo o sacarnos el carné [licencia] de conducir? ¿En un mundo sin h seríamos más listos y más guapos (y ya no necesitaríamos el transporte público)?

A ver ese haber. El número de tuits en los que alguien escribe a ver, cuando en realidad se refiere al sinónimo del verbo existir, resulta espeluznante. Prueben a hacer la búsqueda. “Es cierto que, en muchos casos y desgraciadamente, pueden ser faltas de ortografía inintencionadas. Pero hemos aceptado que en las redes sociales se escribe como se habla: a ver y haber suenan igual, así que no nos importa cómo se escriban, porque es el contexto del mensaje el que determina si nos referimos a mirar o existir, y así lo van a interpretar nuestros interlocutores. Lo mismo está sucediendo con porqué o por qué y haya o halla o allá, señala Galán.

Ref.: Carmen Mañana (elpaís.com, España) – Adaptado.

http://elpais.com/elpais/2014/09/24/icon/1411572454_252899.html

El abecedario de la lengua española

El abecedario del español está hoy formado por veintisiete letras, que se recomienda denominar como escribimos entre paréntesis: a, A (a), b, B (be), c, C (ce), d, D (de), e, E (e), f, F (efe), g, G (ge), h, H (hache), i, I (i), j, J (jota), k, K (ka), l, L (ele), m, M (eme), n, N (ene), ñ, Ñ (eñe), o, O (o), p, P (pe), q, Q (cu), r, R (erre), s, S (ese), t, T (te), u, U (u), v, V (uve), w, W (uve doble), x, X (equis), y, Y (ye), z, Z (zeta) (OLE, 2010, p. 63).

Abecedario del Idioma Español

Además de estas veintisiete letras (cinco vocales y veintidós consonantes), existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras: ch (chapa), ll (lluvia), gu (guiño), qu (queso), rr (denominada doble erre: arroz). Desde 1754 hasta 2010 los dígrafos ch y ll se consideraron letras del abecedario español, aunque desde 1994 habían pasado a ordenarse en los diccionarios no como letras independientes, sino dentro de c y l, respectivamente (chicha después de cetro, pero antes que cianuro; pulla entre pulir y pulmón).

NOVEDAD: Las letras ya no son 29 sino 27. Hay libertad para seguir denominándolas como antes (ye o i griega; uve o be corta o be chica, pero no se llama *ere a la vibrante simple, sino erre.

Nota: En la imagen dejamos las 29 letras a modo de ilustración (ch y ll son considerados dígrafos).

https://www.youtube.com/watch?v=ZHpkT4KUlyc

Reglas de la letra «w»

Letra W

La letra w recibe varios nombres: uve doble, ve doble, doble uve, doble ve y doble u (este último es una copia del inglés double u). Debe darse preferencia a la denominación uve doble o doble uve por ser uve el nombre común recomendado para la letra y por ser más natural en español la colocación pospuesta de los adjetivos.

La puede representar dos fonemas diferentes: el labial sonoro, común en palabras como wagnerismo y el fonema que corresponde a en palabras como washingtoniano. La letra se emplea en el caso de palabras de origen germánico. Veamos los siguientes ejemplos: 

  1. Determinados nombres propios de origen visigodo: Wanda, Witiza.
  2. Algunos derivados de nombres propios de origen alemán: wagneriano, weimarés.
  3. Algunas palabras de origen inglés: wattwashingtoniano, whisky.

Como podemos ver, en los dos primeros casos, la llega a representar el fonema labial sonoro. Por otro lado, en las palabras cuyo origen es el inglés, la pronunciación corresponde a la de u. En el caso de aquellas palabras que fueron incorporadas al idioma español, la grafía es reemplazada por simple: vagón, vals, vatio; o por b, como acontece con la palabra bismuto. 

El idioma español actual cuenta con 27 letras, todas ellas con pronuncia femenina (ejemplo: la a, la b, la c…). Antes, el número de letras del alfabeto llegaba a 29, porque los dígrafos ch y ll eran reconocidas como letras únicas (más por cuestiones fonéticas que por otra cosa), pero ese entendimiento fue actualizado. Es decir, los dígrafos mencionados fueron retirados de la lista oficial de letras del alfabeto.

Por otro lado, la y, que antes era conocida como «i griega» (por causa de la influencia de la cultura griega), ahora es denominada «ye». Consecuentemente, la letra i, que antes se llamaba «i latina» (en honor al idioma de los romanos, el latín), ahora se llama simplemente de i. Estos ajustes en los entendimientos llevaron a que la letra b (conocida popularmente como «be alta» o «be larga», sea denominada de «be» y la v (conocida normalmente de «ve baja» o «ve corta») ahora es la «v = uve».

El Diccionario panhispánico de dudas indica:

w. 1. Vigesimosexta letra del abecedario español y vigesimotercera del orden latino internacional. Su nombre es femenino: la uve doble. En América existen otras denominaciones, como ve doble, doble ve y, en México y algunos países de Centroamérica, doble u, por calco del nombre inglés de esta letra (double u). Su plural es, según los casos, uves dobles, ves dobles, dobles ves o dobles úes. Puesto que el nombre recomendado para la letra v es uve, la denominación más recomendable para la letra w es uve doble.

2. Aparece en palabras de origen germánico, principalmente inglesas y alemanas, y en transcripciones al alfabeto latino de palabras procedentes de lenguas orientales. Representa dos sonidos diferentes, según los casos:

a) el sonido bilabial sonoro /b/ ( b). La w se pronuncia como /b/ en determinados nombres propios de origen visigodo: Wamba [bámba], Witiza [bitísa, bitíza]; y en voces de origen alemán o derivadas de nombres propios alemanes: wolframio [bolfrámio], wagneriano [bagneriáno], weimarés [beimarés]. En los nombres propios alemanes puede pronunciarse, como en alemán, con sonido labiodental fricativo, pero lo normal es hacerlo con el sonido bilabial /b/, ya que el sonido labiodental no existe en español: Wagner [bágner o vágner], Weimar [béimar o véimar].

b) el sonido /u/ ( u1). La w se pronuncia como /u/ —o como /gu/, cuando forma diptongo con la vocal siguiente ( u12)— en la mayoría de las palabras de origen inglés que conservan esta letra: waterpolo [guaterpólo], hawaiano [jaguaiáno, haguaiáno], newton [niúton], así como en las transcripciones de voces orientales, muchas de ellas incorporadas al español a través del inglés: Taiwán [taiguán].

3. En muchas palabras incorporadas desde hace tiempo al español, la w etimológica ha sido reemplazada por v: vagón, vals, vatio; en otras, alternan las dos grafías, como en wolframio/volframio, o existen dos variantes, una más próxima a la palabra de origen y otra adaptada, como wellingtonia/velintonia.

Sobre la evolución del fonema «w»

  • El fonema /w/ del latín se transformó en /v/ en las lenguas romances; por esta razón la V dejó de ser apropiada para representar el sonido /w/ de las lenguas germánicas.
  • En neerlandés, W es una aproximante labiodental (salvo las palabras que contienen el diptongo eeuw, que se pronuncia /eːw/), o cualquier otro diptongo que contenga –uw).
  • En alemán, al igual que sucedió en las lenguas romances, el fonema /w/ terminó siendo /v/ (esta es la razón por la cual la W alemana representa tal sonido).
  • En algunas lenguas eslavas que utilizan el alfabeto latino, la letra W tiene el fonema /v/, como en Wojtyła, apellido polaco del Papa Juan Pablo II.

Fuente: Diccionario panhispánico de dudas © 2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados – 
http://lema.rae.es

Vea también: Esa linda letra «W» Evolución de la Letra W

Siga este link para ver otras reglas: https://cse.google.com/cse?cx=005053095451413799011:alg8dd3pluq&q=w

Ortografía de la lengua española

La Real Academia Española, en colaboración con las academias de la lengua española en América y Filipinas (22 en total), publicó en 1999 una edición de la ortografía española que ha estado vigente hasta finales de 2010. En diciembre de 2010 fue presentada una nueva edición ampliada, detallada y minuciosa, donde aparecen las reglas de ortografía que debemos seguir en la actualidad.

La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua, representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Aunque la pronunciación de la lengua española sea distinta, sea por razones culturales, sociales o geográficas, una misma representación gráfica unifica la voz literaria de hombres como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa o Miguel Delibes (OLE, 2010, p. XL).

Ortografía de la Lengua Española 2010
Ortografía de la lengua española, 2010.

Vea el texto de Juan Manuel Infante Moraño en: http://www.juanmanuelinfante.es