Entre letras y dígrafos

Durante décadas, se ha discutido bastante el uso de las letras y los dígrafos del español. Mucho se ha hecho para establecer un patrón común, de aplicación general y definitivo, que explique la relación que existe entre las letras del abecedario y los dígrafos del español o castellano.

No se deben confundir las letras con los dígrafos. Foto: https://www.rawpixel.com

La Real Academia de la Lengua – RAE ha coordinado, junto con las diferentes Asociaciones de la Lengua Española, incontables eventos y encuentros que permiten definir y consolidar las reglas y principios que rigen el idioma español.

El propósito principal de las Asociaciones de la Lengua consiste en proteger el idioma español de cualquier interferencia lingüística extranjera y de toda motivación negativa y mal intencionada que tenga como interés dañar la belleza natural de nuestra lengua, aun cuando ese fenómeno acontezca dentro de las fronteras de los nativos.

El entendimiento de los elementos que conforman el abecedario del español está claro en las mentes de la mayoría. Pero, por lo que vemos, algunos se oponen a esos cambios y actualizaciones. Existen fuertes razones que inducen a algunos a pensar de un modo diferente y no aceptan, consecuentemente, las reglas establecidas por la RAE y por las diferentes asociaciones de la lengua.

Algunos argumentan que el hecho de segregar los dígrafos ch y ll del abecedario es una aberración o, por lo menos, un error cometido por la Academia. Por otro lado, están aquellos que afirman que hasta en el aspecto tecnológico se puede ver que las máquinas de escribir, los teclados de computador y otras tecnologías no disponen de ninguna letra ch o ll. De hecho, ‘no es necesario’, dicen, porque solo basta replicar la letra o hacer la combinación necesaria, a fin de poder escribir la palabra deseada.

Veamos un ejemplo. Si alguien va a escribir las palabras «chicle», «chancleta», «lluvia», «llano», etc., no va a encontrar en ningún teclado de un computador o máquina de escribir la pieza que facilite ese proceso de escritura. Quien piensa en escribir esas palabras y otras parecidas tiene que hacer el esfuerzo natural de duplicar el toque de las letras c, h y l, conforme corresponda.

Algunos replican, diciendo que ese tipo de argumento solo complica el asunto, porque ‘las tecnologías dependen en grande medida de las potencias mundiales, cuyos idiomas no precisan del uso de dígrafos’, o algo parecido.

Bueno, ¿quién manda no dominar las tecnologías, así como hacen esas naciones poderosas’? ¿Quién es que deja que las lenguas de las potencias se impongan en sus países? ¿Quién manda no imponerse? También, ¿cuáles serían las ventajas de que cada nación o grupo de naciones usase un tipo de tecnología diferente relacionado con la escritura, solo por cuestiones de orgullo nacional? No es que no sea posible implantar tecnologías locales. La cuestión de peso es dónde están las ventajas de hacer eso.

Veamos lo que dice la Academia de la Lengua Española sobre los dígrafos:

Desde la segunda edición de la Ortografía académica, publicada en 1754, venían considerándose letras del abecedario español los dígrafos ch y ll (con los nombres respectivos de che y elle), seguramente porque cada uno de ellos se usaba para representar de forma exclusiva y unívoca un fonema del español (antes que la extensión del yeísmo alcanzara los niveles actuales y diera lugar a que hoy el dígrafo ll represente dos fonemas distintos, según que el hablante sea o no yeísta). Es cierto que se diferenciaban en esto de los demás dígrafos, que nunca han representado en exclusiva sus respectivos fonemas: el fonema /g/ lo representa también la letra g ante a, o, u (gato, goma, gula); el fonema /k/ se escribe además con c ante a, o, u y con k (cama, cola, cuento, kilo, Irak); y el fonema /rr/ se representa con r en posición inicial de palabra o detrás de consonante con la que no forma sílaba (rama, alrededor, enredo).

Lo cierto es que, en español, además de las veintisiete letras que constituyen el abecedario, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas:

a) Dígrafo ch, representa el fonema /ch/: chapaabochornar.

b) Dígrafo ll, representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en el caso de los hablantes yeístas): lluviarollo.

c) Dígrafo gu, representa el fonema /g/ ante e, i: pliegueguiño.

d) Dígrafo qu, representa el fonema /k/ ante e, i: quesoesquina.

e) Dígrafo rr, representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroztierra.

Como podemos ver, si el abecedario español aceitase los dígrafos ch y ll, entonces también deberían ser tomados en cuenta los otros dígrafos que existen en el español y pueden estar siendo dejados de lado: gu, qu, y rr.

Por eso, la Ortografía de la lengua española indica que «este argumento [de pensar que los dígrafos ch y ll deben formar parte del abecedario] no es válido desde la moderna consideración de las letras o grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico». De cierta forma, esta visión desconsidera, hasta cierto punto, el aspecto fonológico de las letras y dígrafos, dando prioridad a otras características intrínsecas.

La Ortografía de la lengua española explica los motivos de excluir los dígrafos del abecedario español:

Por lo tanto, a partir de este momento, los dígrafos ch y ll dejan de ser considerados letras del abecedario español, lo cual no significa, naturalmente, que desaparezcan de su sistema gráfico; es decir, estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. El cambio consiste, simplemente, en reducir el alfabeto a sus componentes básicos, ya que los dígrafos no son sino combinaciones de dos letras, ya incluidas de manera individual en el inventario. Con ello, el español se asimila al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

La Academia de la Lengua Española entiende que ‘los grafemas son propiamente letras’, es decir, signos gráficos simples. Basados en esa premisa, la Academia de la Lengua Española entiende que es necesario excluir los dígrafos ch y ll del abecedario, porque no son grafemas simples. Eso no significa que los dígrafos ch y ll desaparecen de la lengua o de la escritura.

Al contrario, los dígrafos son mantenidos en su lugar correspondiente en el proceso de escritura. Por ejemplo, usted no va a dejar de escribir «charla», «charco», «lluvia», «llave», para escribir algo que no existe, o tal vez sí, pero que tenga un sentido diferente, como /Carla/, /Carco/, /Luvia/, /Lave/, simplemente porque se optó por omitir la forma del dígrafo.

Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas. Veamos:

Como podemos ver, estamos ante dos áreas diferentes de estudio del idioma español: uno dedicado a la fonética y otro a la gramática. Claro, sin dejar de lado la lingüística, la ortografía y otras áreas. Este conflicto de intereses, diríamos, de alguna forma tiene que ser conciliado.

Para mediar los intereses particulares, las Asociaciones de la Lengua Española lanzan propuestas y recomendaciones que culminan en parámetros que son aceptados tanto por unos como por otros, conforme al interés personal que atraiga a la persona.

Por eso, en grande parte, debemos recurrir a estas dos escuelas, para poder zanjar la disputa existente entre las letras y los dígrafos, conflicto creado simplemente por nosotros los seres humanos, hablantes del español o castellano, que no entendemos la diferencia que existe entre las letras y los dígrafos.

Citado en RAE y ASALE (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe. pp. 64-65. ISBN 978-6-070-70653-0.

Vea:

  1. Dudas sobre el idioma español, en: https://espanolaldia.wordpress.com/dudas-sobre-el-idioma-espanol/
  2. Sobre la exclusión de los signos «ch» y «ll» del abecedario español, en: https://espanolaldia.wordpress.com/2014/10/14/sobre-la-exclusion-de-los-signos-ch-y-ll-del-abecedario-espanol/
  3. Dígrafos del idioma español, en: https://espanolaldia.wordpress.com/2022/06/11/digrafos-del-idioma-espanol/

La letra "escrita" en la mente

Algunos especialistas creen que letras manuscritas quedan más profundamente gravadas en la mente que las digitalizadas, como si fuese un bloque de construcción mental especialmente resistente.

 


La mente y la Escritura

La científica cognitiva Mirieke Longcamp, de la Universidad de Aix-Marseille, Francia, hizo un análisis de las palabras manuscritas y digitalizadas, tratando de verificar el efecto de la escritura en el ser humano. Ella llamó este fenómeno de personificación de la percepción. En sus estudios observó y obtuvo algunos datos interesantes relacionados con los efectos de la escritura a mano al realizar diversos experimentos con niños.

Ella estudió la habilidad de los jóvenes estudiantes de reconocer letras, una tarea aparentemente sencilla para un adulto alfabetizado. Sin embargo, para un niño discernir  entre las letras b y d, o comprender que la letra A (mayúscula) e a (minúscula) son la misma letra no es nada fácil, por lo menos en los primeros momentos. Estas llegan a ser automáticamente entendidas después de mucho esfuerzo práctico.

Los estudios indican que observar palabras, sean manuscritas o digitadas, estimula naturalmente la actividad visual. El punto interesante es que escribir manualmente produce una actividad motora, aún cuando nos mantenemos físicamente inmóviles. A nivel neurológico, las letras escritas a mano son visuales y físicas.

En un estudio realizado en 2012, publicado en el periódico científico Neuroscience and Education, voluntarios que visualizaron algunas letras hechas a mano (no digitadas) demostraron mayor actividad en el giro frontal izquierdo, área relacionada al habla, y en el córtex cingulado anterior izquierdo, que participa de procesos como tomadas de decisión y atención.

Los estudiosos reconocen que la experiencia de escribir, en última instancia, es personal, varía de persona para persona, dependiendo de la situación y los hábitos individuales. Los estudios en esta área son recientes y fragmentados, por lo que serán necesarios nuevos análisis que cumplan con principios de universalización, a fin de comprobar las percepciones teóricas de los especialistas.

Ref.:

Sobre la exclusión de los signos "ch" y "ll" del abecedario español

Dígrafo. [Del griego δίς (transliterado como dís: doble) y γράφω (grafō, gráphō): escribir] es un grupo de dos letras que representan un solo sonido, o uno doble pero africado. Algunos de estos dígrafos corresponden a sonidos no representados por una sola letra en el idioma correspondiente. En español se emplean cinco dígrafos para representar diversos fonemas: ch, ll, rr, gu y qu. 

DígrafosConsiderando esto, la Academia de la Lengua Española, después de estudios profundos, excluyó definitivamente los signos ch y ll del abecedario, porque en realidad no son letras, sino dígrafos. Los dígrafos son la conjunción de dos letras o grafemas que representan un solo fonema, como indicado antes. De esta forma, el abededario del español quedó reducidos a veintisiete letras: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

Esto no singnifica que el idioma esté siendo perjudicado. Al contrario, el idioma español se perfecciona y se actualiza de tal forma que los beneficios son evidentes, facilitando también el trabajo de aprendizaje de nuestro idioma por parte de personas extranjeras que quieren conocer mejor el español o castellano.

Como indica la Academia: «El español se asimila con ello al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas». Igualmente, la eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no significa su abolición del sistema gráfico español. Al contario, estos signos duplos continuarán siendo usados como ha sido durante todo ese tiempo: «el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye])», dice la Academia.

Estos dígrafos, dentro de la estructura del diccionario, por ejemplo, son agrupados en sus respectivos lugares, tal como siempre ha sido. Así que los efectos negativos de este cambio son relativamente insignificantes, si acaso existe.

La decisión de excluir los signos ch y ll del abecedario fue adoptada en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994 y es válido desde entonces.

Ref. RAE: Exclusión de ch y ll del abecedario (http://www.rae.es/consultas/exclusion-de-ch-y-ll-del-abecedario)
Nota:

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española (2010), tapa rústica, primera edición impresa en México, Editorial Planeta Mexicana, S. A. de C. V., bajo el sello editorial ESPASA M.R., México D.F., marzo de 2011, páginas 64 y 65, dice:

Letras y dígrafos: el estatus de ch y ll

Como ya se ha explicado (v. § 5.2), solo son propiamente letras los grafemas, esto es, los signos gráficos simples. Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas.
En español, además de las veintisiete letras arriba indicadas, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas:
a) El dígrafo ch representa el fonema /ch/: chapa, abochornar.
b) El dígrafo ll representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en hablantes yeístas): lluvia, rollo.
c) El dígrafo gu representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño.
d) El dígrafo qu representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina.
e) El dígrafo rr representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroz, tierra.
Desde la segunda edición de la ortografía académica, publicada en 1754, venían considerándose letras del abecedario español los dígrafos ch y ll (con los nombres respectivos de che y elle), seguramente porque cada uno de ellos se usaba para representar de forma exclusiva y unívoca un fonema del español (antes que la extensión del yeísmo alcanzara los niveles actuales y diera lugar a que hoy el dígrafo ll represente dos fonemas distintos, según que el hablante sea o no yeísta). Es cierto que se diferenciaban en esto de los demás dígrafos, que nunca han representado en exclusiva sus respectivos fonemas: el fonema /g/ lo representa también la letra g ante a, o, u (gato, goma, gula); el fonema /k/ se escribe además con c ante a, o, u y con k (cama, cola, cuento, kilo, Irak); y el fonema /rr/ se representa con r en posición inicial de palabra o detrás de consonante con la que no forma sílaba (rama, alrededor, enredo).
Sin embargo, este argumento no es válido desde la moderna consideración de las letras o grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico, con independencia de que representen o no por sí solas una unidad del sistema fonológico. Por lo tanto, a partir de este momento, los dígrafos ch y ll dejan de ser considerados letras del abecedario español, lo cual no significa, naturalmente, que desaparezcan de su sistema gráfico; es decir, estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. El cambio consiste, simplemente, en reducir el alfabeto a sus componentes básicos, ya que los dígrafos no son sino combinaciones de dos letras, ya incluidas de manera individual en el inventario. Con ello, el español se asimila al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

Dígrafos en otros idiomas

albanês: dh, gj, ll, nj, rr, sh, th, xh, zh.

alemán: ie, ei, eu, äu, ch, ck, ph, th (trígrafo sch; los cuadrígrafos tsch e dsch)

bieloruso (alfabeto Łacinka): dz, dź, dž.

catalán: ll, ny, l•l, rr, ss, dz, tz, ig, ix, gu, qu, nc.

checo: ch.

eslovenio: ch, dz, dž.

español: ch, ll, rr, qu, gu.

flamengo: ae, ch, dj, ea, jh, oe, oi, sh, xh (los trígrafos oen, sch, tch).

francés: gn, ll, eu, ai, ou, qu, gu, ch, en, au, em, ie, th (los trígrafos eau, aux; el cuadrígrafo eaux).

galés: ch, dd, ff, ng, ll, ph, rh, th.

húngaro: cs, dz, gy, ly, ny, sz, ty, zs (el trígrafo dzs).

inglés: ch, gh, th, sh, rh, ph, wh, ow, ea, ee, oo, qu, gu, ck, kn, dg, si , ss, ti (los trígrafos tch y ssi).

italiano: ch, gh, gn, sc, ci, gi (los trígrafos sci y gli).

lituano: ch, dz, dž, ie, uo.

maltés: għ.

polaco: ch, cz, dż, dź, sz, rz.

La ortografía de las redes sociales en la mira de los lingüistas

Lingüistas aseguran que el fin del buen escribir en las aplicaciones de mensajería puede penetrar otros escenarios de la vida diaria.
 Redes SocialesEscribir hoy en día es una acción recurrente en el uso de aplicaciones, nuevas tecnologías e internet y podría plantearse dependiendo del contexto y del tipo de ejercicio que se haga, por ejemplo, en un chat o en Twitter.

Para el profesor Daniel Cassany, docente español y referente internacional de lingüística, esta es una dinámica que depende también del tipo de programa que se utilice para escribir.

El experto participa en el “XXVIII Congreso Nacional de Lingüística, Semiótica y Literatura y II Congreso Internacional de Lingüística”, organizado por la Universidad Nacional en el marco de los 30 años del Departamento de Lingüística.

El investigador pone de ejemplo las conversaciones hechas en plataformas de chat como WhatsApp o Facebook, en las que no existe ortografía para las palabras y estas pueden combinarse con abreviaciones para darse a entender. Por ejemplo, en lugar de escribir “por qué” o “porque” se escribe “pq” o «xq».

En este caso, se podría hablar del fin de una lengua estándar y de la ausencia de reglamentación del buen escribir, fenómenos que pueden generar que los errores ortográficos se conviertan en constantes en otro tipo de espacios.

No obstante, hay ejemplos de autores que no ven con ojos negativos esta forma de expresarse a través de mensajes escritos. El profesor Cassany toma como modelo el libro Txtng, the Gr8 Deb8, de David Crystal, en el que se plantea un “reciclaje” de formas de escritura antiquísimas, poniendo como ejemplo a los griegos, quienes utilizaban abreviaturas.

También hay otros trabajos como el de las investigadoras Clare Wood y Beverly Plester, mencionadas por el investigador, quienes demostraron que el uso de dispositivos móviles por parte de niños y jóvenes, durante 3 o 4 años, mejora su lectura, ortografía y vocabulario e incrementa la práctica de la escritura.

Sin embargo, hay que tener cuidado, pues no todos los programas en red admiten formas originales de escribir.

“Esto ocurre, por ejemplo, en Twitter, donde te lee todo el mundo y un error de ortografía sería imperdonable, tus seguidores te lo recriminarían. No sucede como en Facebook, donde tú escoges quién puede ver tus publicaciones”, señaló el investigador español.

Tomado de: El Espectador Whatsapp en el ojo del huracán. Vea también: Juez brasileño decidió bloquear Whatsapp

Frecuencia de uso de las letras en español: desafíos y parámetros lingüísticos

Calcular correctamente el porcentaje de apariciones de letras en el idioma español es un desafío y tanto. Tal vez sea algo imposible de hacer, porque el lenguaje no es un fenómeno estático, sino variable. Pero es posible que se puedan establecer algunos parámetros que permitan tener una visión aproximada y general del comportamiento de la lengua, y más específicamente de las letras, no importando que idioma sea el que está siendo estudiado.

Existe cierto grado de arbitrariedad en el análisis del caso. Pero el fenómeno lingüístico que se pretende estudiar puede ser reducido a un espacio específico, por ejemplo, a una obra literaria de gran importancia para la sociedad, que podría ser, digamos: Don Quijote, Doña Bárbara, Martín Fierro, La Regenta o Cien Años de Soledad.

Para hacer ese análisis es necesario considerar factores como: la interpretación personal o del grupo, el estilo narrativo, el uso de los verbos, el vocabulario del documento, los símbolos, los parámetros técnicos y la presencia de caracteres no alfabéticos.

Porcentaje de apariciones de letras en español.
Estimativa de la frecuencia de uso de las letras en el idioma español, conforme el análisis de algunas obras literarias. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Al representar esos valores en un gráfico, siguiendo el orden alfabético, notamos las oscilaciones que sufren las palabras. Por otro lado, si el orden observado por algunos está correcto, en tal caso, al ser ordenadas las letras del idioma español, de mayor a menor frecuencia de uso, se puede obtener el siguiente orden o resultado: E, A, O, S, R, N, I, D, L, C, T, U, M, P, B, G, V, Y, Q, H, F, Z, J, Ñ, X, K, W.

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Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden alfabético del abecedario. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Considerando los datos presentes en la tabla anterior, se puede decir que:

  • Las vocales pueden ocupar alrededor del 45% del texto.
  • Las vocales E y A son identificables fácilmente, destacándose sobre todas las otras letras, pero les siguen las vocales O, I y U, en orden decreciente, conforme el porcentaje de apariciones de cada una de ellas.
  • Las consonantes más usadas: S, R, N, D, L, C (aparecen con una frecuencia de un 37%).
  • Las seis letras que son usadas con menos frecuentes son: Z, J, Ñ, X, K, W (sumadas tienen una frecuencia que apenas supera el 1,5%).

Veamos, por ejemplo, los siguientes parámetros, mostrados por un tal Agustín, en su artículo: Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta»:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra Don Quijote, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, sin considerar el orden natural del abecedario, los espacios y los símbolos especiales. El texto del Quijote contiene 1.640.502 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra Don Quijote, de Miguel de Cervantes, desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, con base en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).
Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), siguiendo el orden decreciente de uso de las letras, considerando espacio y símbolos especiales y sin considerar el orden natural del abecedario. El texto de La Regenta contiene 1.734.699 letras. Ref.: https://es.wikipedia.org.

Como se trata de una cuestión idiomática y de una hipótesis, es posible que el margen de diferenciación de los fenómenos aquí expuestos de forma superficial sea corroborado o negado por otras investigaciones, o lo que sea mejor.

Analicemos los datos presentes en la siguiente tabla, relacionada con la obra La Regenta:

Frecuencia de empleo de las letras en castellano o español, siguiendo el orden decreciente de uso de las letras del abecedario, en la obra La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín), desconsiderando espacio y símbolos especiales. Ref.: Autor, Basado en los datos expuestos en Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta», de Leopoldo Alas (Clarín).

A continuación, transcribimos las siguientes observaciones:

1. El porcentaje de caracteres no procesados (signos de admiración, interrogación, paréntesis, etc.) es tan solo de un 2,3 %.
2. Como se esperaba, el separador o espacio es el signo más abundante, casi duplicando a la letra más frecuente.
3. En contra de la extendida creencia de que la letra E es bastante más frecuente que la A (un 14% frente a un 12%, en el caso de El Quijote), los resultados muestran a que la letra A es algo más abundante que la letra E (un 11% frente a un 10%). La creencia errónea de la supremacía de la E es atribuible al uso de trabajos realizados sobre el idioma inglés donde, al parecer, dichas frecuencias están invertidas. De todos modos, convendría revisar la estadística para el caso de El Quijote o de alguna otra obra moderna.
4. La letra R es más abundante que la N.
5. Los signos de puntuación [ , ] y [ . ] son más abundantes que la letra Q y siguientes. En cambio, como cabía esperar, los signos [ ; ] y [ : ] son menos abundantes, aunque el [ ; ] a la Ñ el segundo a la K. Lógicamente, salvo que el texto incluya nombres o palabras extranjeras, la letra W es la menos frecuente de todas.
6. La letra I, cuando incluye la variable acentuada, es más frecuente que la L.

En resumidas cuentas, partiendo de la tesis de que los datos aquí presentados representan un nivel aceptable de la realidad, observamos también que:

1. Cuando comparamos varias obras de referencia, existe una secuencia relativamente parecida en el comportamiento de las letras del idioma español empleadas por diversos escritores.

2. Puede notarse que las letras A y E (vocales) se intercalan en su uso e importancia, dependiendo de la obra analizada, y su proporcionalidad de uso puede variar entre un 14% a 10%, aun así, es bien más seguro que la letra A asuma el liderazgo, en tesis, en la mayoría de las obras.

3. Las letras O, S, R, N, I, L, D, U, T, C, M y P tienen una tendencia decreciente, con comportamiento muy parecido en las dos obras aquí consideradas, oscilando entre un 12% y un 2% de utilización.

4. Por otro lado, las letras Q, Y, J, Z, X y W tienen un comportamiento oscilante, pero bajo en su uso, claro, que puede variar entre un 2% de empleo para bajo, hasta cero.

5. Igualmente, las letras V, G, H, F, Z, Ñ, X, K y Q tienen un nivel de empleo que no ultrapasa el 2%, con un nivel de uso intermedio de 1%, aproximadamente.

En resumidas cuentas, sabemos que este es un tema complexo que no se soluciona con un simple gráfico o con una tabla de datos extraídos de una situación específica, pero por lo menos, este modelo teórico establece un parámetro de investigación y estudio más profundo, por lo que se hace necesario emplear herramientas científicas que permitan hacer comparaciones más acertadas.

Referencias:
Fletcher Pratt, Secret and Urgent: the Story of Codes and Ciphers Blue Ribbon Books, 1939, pp. 254-255.

Agustín (administrador de Kriptópolis). «Frecuencia de las letras en castellano: «La Regenta» – Kriptópolis, criptografía y seguridad.». Archivado desde el original el 16 de diciembre de 2013.

Trost, Stefan. “Alfabeto y Frecuencias de Letras: Español.” Stefan Trost, https://es.sttmedia.com/frecuencias-de-letras-espanol. Acceso: 27 May 2024.

Fastercapital.com, https://fastercapital.com/es/contenido/Descifrar-el-codigo–comprender-la-frecuencia-de-las-letras-en-El-ahorcado.html. Acceso: 27 May 2024.

Rae.Es, https://corpus.rae.es/lfrecuencias.html. Acceso: 27 May 2024.

Gramática de la Lengua Española

La Gramática de la Lengua Española es una obra magistral producida por los hombres y mujeres más eminentes del área del idioma, que rescata el habla cotidiana del pueblo, que es la verdadera fuente del uso de la lengua.

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