La lengua, el lenguaje y el habla: elementos de la comunicación humana

La lengua es un poderoso sistema de signos que utilizamos los seres humanos para comunicarnos, tanto de forma oral como escrita. Este sistema abarca no solo palabras, sino también estructuras gramaticales y reglas que nos facultan para crear oraciones coherentes y comprensibles. El lenguaje, en contraste, es nuestra innata capacidad de expresarnos y comunicarnos mediante un conjunto de signos lingüísticos que pueden ser orales, escritos o incluso gestuales. Esta capacidad es esencial para el desarrollo social y cultural, ya que nos permite compartir ideas, emociones y conocimientos de manera efectiva.

Ilustración de una mujer y un hombre conversando, ambos con auriculares, con un fondo colorido que representa la conexión y la comunicación.
Representación artística de la conexión y la comunicación entre dos personas, simbolizando el intercambio de ideas y emociones en la interacción humana. Imagem: deeznutz1 (pixabay.com)

¿Qué es una lengua?

Lengua: Es el sistema estructurado de signos utilizado por una comunidad para comunicarse, que incluye reglas gramaticales y estructuras. Las lenguas pueden evolucionar con el tiempo y se transmiten de generación en generación, como el español, el inglés o el chino mandarín.

Una lengua es un código abstracto maravilloso, que para manifestarse requiere del habla. Además, cada una tiene sus propias y fascinantes reglas morfológicas, gramaticales, sintácticas (todas convencionales), y los hablantes hacen uso de ellas con una naturalidad admirable. Esto se debe a que una lengua es un patrimonio social valioso, es decir, que pertenece a toda la comunidad que la usa y la transmite con orgullo.

Diagrama que muestra las áreas funcionales del cerebro relacionadas con el habla y el lenguaje, incluyendo el área de Broca y el área de Wernicke, y sus respectivas funciones.
Diagrama que muestra las áreas funcionales del cerebro relacionadas con el habla y el lenguaje, incluyendo el área de Broca y el área de Wernicke. Imagen tomada de: www.centroauditivo-valencia.es

Además, como todo lo que se expone al paso del tiempo, una lengua tiene la magnífica capacidad de transformarse y evolucionar a lo largo de los años. Por ejemplo, el español que utilizamos hoy en día presenta emocionantes diferencias con el español que se hablaba en la Edad Media, lo que refleja el dinamismo y la riqueza de nuestro idioma.

En relación con esto, se puede afirmar que hay lenguas vibrantes y otras que han llegado a su fin. Las lenguas que están vivas son aquellas que se usan con entusiasmo en una comunidad y que cuentan con la transmisión necesaria para asegurar su florecimiento a lo largo del tiempo. Un gran ejemplo de ello es el japonés.

Por otro lado, una lengua muere cuando se queda sin hablantes, lo cual impide que sea transmitida de generación a generación. Por ejemplo: el latín.

Se pueden distinguir dos tipos de lengua:

  • Lengua materna. Es aquella que se adquiere durante la niñez, en el seno de la comunidad en la que se desarrolla un individuo. Se siente como propia y se usa de manera espontánea.
  • Lengua segunda o aprendida. Es aquella que el individuo aprende de manera consciente y voluntaria, y que suele utilizarse como segunda opción luego de la lengua materna o en situaciones particulares.

Ejemplos de lenguas

Entre la infinidad de lenguas existentes, se pueden mencionar:

  • español
  • francés
  • inglés
  • ruso
  • chino
  • mandarín
  • guaraní
  • italiano
  • portugués
  • griego

¿Qué es el lenguaje?

Lenguaje: Es la capacidad innata de comunicarse a través de signos, tanto verbales (oral y escrito) como no verbales (gestos, símbolos). Esto abarca desde discursos hasta lenguajes artificiales, como los de programación.

El lenguaje es una maravillosa creación que combina la lengua y el habla. Representa la capacidad potencial que poseemos los seres humanos para usar signos con fines comunicativos, ya sea de manera oral o escrita. Esta habilidad innata y abstracta nos permite expresar nuestros pensamientos, sentimientos, ideas, deseos y mucho más de formas asombrosas.

A diferencia de una lengua, el lenguaje puede ser verbal o no verbal, es decir, puede manifestarse a través del habla, de la escritura, pero también de imágenes o elementos simbólicos.

El lenguaje es multiforme y heteróclito porque tiene aspectos físicos, fisiológicos y psíquicos, y también pertenece tanto al dominio de lo individual como de lo social.

Dado que el lenguaje es la capacidad de expresarnos mediante signos, puede presentarse como:

  • Lenguaje oral. Se trata de la expresión hablada a través de fonemas organizados según normas preestablecidas y aceptadas por los hablantes de una comunidad lingüística a fin de transmitir palabras y frases. En este caso, la comunicación es inmediata y efímera.
  • Lenguaje escrito. Se trata de la representación escrita de los fonemas a través de letras o grafías de otro tipo. En este caso, la comunicación puede ser diferida, dado que el mensaje puede permanecer a través del tiempo, a diferencia del lenguaje oral.

Ejemplos de lenguaje

Entre los distintos tipos de lenguaje, se pueden mencionar:

  • Lenguaje natural. Es aquel que utilizamos de manera espontánea para comunicarnos con el resto de nuestra comunidad y que depende de nuestro origen cultural y geográfico. Por ejemplo: el idioma alemán.
  • Lenguaje artificial. Es aquel que se estudia, planifica y crea con un objetivo que no es primordialmente la comunicación dentro de una comunidad lingüística. Por ejemplo: un lenguaje de programación.
  • Lenguaje verbal. Es aquel en el cual la comunicación se establece a través de signos lingüísticos conocidos y aceptados por una comunidad lingüística, y puede ser oral o escrito. Por ejemplo: un discurso o una carta.
  • Lenguaje no verbal. Es aquel en el cual no hay palabras involucradas, sino que la comunicación se realiza de otra manera. Por ejemplo: un gesto.

¿Qué es el habla?

Habla: Es la manifestación individual de una lengua. Es única para cada persona, refleja su educación, entorno y experiencias. Hay dos tipos principales: habla coloquial (informal) y culta (formal).

El habla es una manifestación concreta de una lengua y se diferencia tanto de ella como del lenguaje en varios sentidos. Es lo que permite que un individuo se comunique con otro u otros a través de sus propias habilidades lingüísticas y de la articulación de sonidos de un sistema lingüístico. Este proceso de comunicación no solo involucra la producción de sonidos, sino también la estructura y el significado detrás de las palabras, así como el contexto en el que se utiliza el lenguaje.

Esto hace que se trate, a diferencia de la lengua y el lenguaje, de un acto individual, voluntario y heterogéneo, dado que si bien se basa en un sistema lingüístico, la manera en que se manifiesta depende de cada hablante. El habla es, en esencia, una hermosa expresión personal que refleja no solo la habilidad lingüística del individuo, sino también su rica identidad cultural y emocional. Cada hablante, a través de su habla, aporta un matiz único que se ve enriquecido por su entorno, sus experiencias y su estado emocional en el momento de la comunicación, creando así conexiones significativas y llenas de vida.

Además, el habla es un reflejo maravilloso de la diversidad humana y varía en función de múltiples factores, como la edad del hablante, su ubicación geográfica, sus competencias socioculturales y educativas, sus capacidades físicas y sus objetivos, entre muchos otros. Por ejemplo, un niño que está descubriendo el mundo del lenguaje utilizará un conjunto único de palabras y estructuras gramaticales que muestran su creciente curiosidad, muy diferente a las de un adulto experimentado que ya ha enriquecido su vocabulario. Del mismo modo, un hablante de una zona rural puede emplear expresiones y acentos que añaden un encanto especial, en contraposición a los utilizados en un entorno urbano.

La diversidad en el habla es un magnífico reflejo de las variaciones dialectales y regionales dentro de una misma lengua, que enriquece el panorama lingüístico y cultural. Al mismo tiempo, esto ofrece oportunidades para el entendimiento y la comunicación entre hablantes de diferentes entornos, lo que resalta la importancia de la empatía y la adaptación en el proceso comunicativo. Por tanto, el habla no es solo un vehículo de comunicación, sino también un vibrante reflejo de la vida social y cultural de las personas.

Se pueden distinguir dos formas de habla:

  • Habla coloquial. Se trata de las realizaciones de una lengua que tienen lugar en situaciones informales, con personas con quienes se mantiene una relación de cercanía, y se da en ámbitos cotidianos y de manera más espontánea.
  • Habla culta. Se trata de las realizaciones de una lengua que tienen lugar en situaciones formales, por lo cual es un habla menos espontánea, más cuidada y más apegada a las normas del código lingüístico que se use.

Ejemplos de habla

El habla puede ser utilizada en infinidad de situaciones, entre ellas:

  • Un discurso pronunciado por alguien frente a un público.
  • Una conversación entre dos personas.
  • Una conferencia.
  • Un programa de radio.
  • Una clase en una escuela.

En conclusión, la lengua y el lenguaje son elementos fundamentales en la interacción humana y el desarrollo de nuestras sociedades. Mientras que la lengua constituye el sistema estructurado de signos que usamos para comunicarnos, el lenguaje representa nuestra capacidad innata de hacerlo, permitiéndonos expresar pensamientos, emociones e ideas a través de diversas formas, ya sean orales, escritas o gestuales. Esta capacidad de comunicación es clave para la transmisión de conocimientos, la creación de vínculos sociales y la evolución cultural, destacando el papel esencial que tienen la lengua y el lenguaje en la construcción y el progreso de nuestras comunidades.

Referencias

Referencias

  1. Lengua y Comunicación: Fundación del Español Urgente (Fundéu).
  2. La Evolución del Español: Real Academia Española (RAE).
  3. Neurociencia del Lenguaje: Centro Auditivo Valencia.
  4. Lenguaje en Humanos: Stanford Encyclopedia of Philosophy.
  5. Tipos de Lenguaje: Lingua Franca.

Efectos negativos de Internet sobre el castellano

El mal uso de las expresiones ‘A ver’ y ‘haber’. El uso abusivo de los puntos suspensivos. La falta de comas. Cuando parecía que habíamos superado a los SMS, Internet nos trajo algunas sorpresas adicionales.

Las tecnologías de comunicación y su influencia en los idiomas

Las tecnologías de información e comunicación han producido un fuerte impacto en la forma como se emplea el idioma

Hay contenidos en la Red que no son aptos para menores de edad y otros que pueden herir la sensibilidad de la audiencia, pero comienza a resultar imprescindible un tercer tipo de advertencia: aquella que informa al internauta de que está a punto de presenciar la violación sistemática de la ortografía y la gramática castellanas. Un espectáculo snuff nada agradable para estómagos sensibles y cerebros educados con los cuadernillos Rubio, y que, en el caso de profesionales y amantes de la lengua, puede desembocar en patologías.

Dirijamos el dedo acusador hacia nosotros mismos. Internet es así porque nosotros lo hemos hecho así. Y aunque también ha hecho evolucionar la lengua incorporando nuevos términos a nuestro vocabulario (la RAE ya admite tuit; guasap, el siguiente eres tú) y no todos gustan de sodomizar el idioma, lo cierto es que un número cada vez mayor de estas perversiones online empieza a trasladarse al mundo analógico, como asegura Carmen Galán, Catedrática de Lingüística General de la Universidad de Extremadura.

Es la ciudad sin ley gramatical. El imperio del todo vale. El apocalipsis ortográfico. Y estas son sus plagas:

Signos de puntuación negativa. Galán asegura que sus alumnos de la Universidad de Extremadura más que utilizar las comas, las lanzan sobre el texto como quien vierte un puñado de fideos en la sopa. “Es cierto que cuando hablamos no decimos: ‘Te quiero, punto y aparte’. Pero sí hacemos pausas reflexivas que cada vez se reflejan menos en los textos. Puntuar bien es fundamental para entender todo el sentido de las oraciones”, apunta la catedrática. Ya saben. No es lo mismo responder: ‘No aspiro a un compañero mejor’ que ‘No, aspiro a un compañero mejor’. De entre todos los signos de puntuación, el punto y coma es el que está en peligro de extinción extremo, según Galán. No culparemos a Internet de ello.

Pasamos de poner un punto. Pero si son tres, no hay quien nos pare. Tal cual. Si la excusa para cometer casi todas estas aberraciones es que así ahorramos caracteres, ¿por qué tantos tuits, entradas de Facebook y mensajes están plagados de puntos suspensivos como si una epidemia de varicela hubiese inundado la Red? “Se supone que los mensajes se transmiten entre gente conocida con la que compartes ciertos presupuestos y códigos, así que tienden a ser más emotivos que descriptivos. En ellos predomina el contenido afectivo y se emplean mucho los puntos suspensivos para cerrar una secuencia sin acabar, porque sabemos que la otra persona es capaz de completarla”, trata de argumentar Galán

Interrogación interrumpida. La catedrática Carmen Galán no cree que el hecho de que la práctica desaparición de los signos iniciales de interrogación y exclamación se deba únicamente a la influencia anglosajona. En su opinión, se trata de otra cuestión de vagancia. Aunque tiene poco sentido mostrarnos tan rácanos [miserables,  mezquinos] al principio de una frase, cuando pocas veces bajamos de los tres signos al final de la misma. “Solo se ponen al final y están empezando a cambiar de función. La exclamación se utiliza fundamentalmente para marcar el énfasis”.

A-K-Báramos: Si lo piensan bien, como invita a hacer Galán, no tiene mucho sentido. “Es cierto que cuando aparecieron los SMS tenía su lógica abreviar las palabras porque se pagaba por caracteres. Y puede entenderse, incluso, que en Twitter, a veces, necesitemos rascar dos letras. Pero, ¿por qué k? Que no empieza por k y la k suena ka no ke”. ¿Es un acto de rebeldía? ¿Una reivindicación anarquista, punk? En el teclado de los móviles y de los ordenadores, la q es la primera letra de todas (si seguimos el orden tradicional, derecha-izquierda, arriba-abajo). Solo existe un misterio más inexplicable que el de la k: ¿por qué no existe un emoticono que reproduzca el gesto de vomitar?

Bomba H. “En esa urgencia que nos hemos autoimpuesto por comunicar constantemente todo lo que nos sucede, hemos terminado aceptando la siguiente excusa: como me van a entender igual, puedo escribir como me dé la gana. Además, como el castellano tiene la ventaja de que puede leerse fonéticamente y las h son mudas ¿Para qué las necesito?” ¿Y para qué necesitamos el ‘por favor’ y el ‘gracias’? ¿Y el ‘hola’? ¿De verdad, suprimir las h supone un ahorro energético tan relevante en nuestras vidas? ¿El tiempo que empleamos en teclear esta letra nos daría para aprender un nuevo idioma, conseguir unos abdominales como los de Ronaldo o sacarnos el carné [licencia] de conducir? ¿En un mundo sin h seríamos más listos y más guapos (y ya no necesitaríamos el transporte público)?

A ver ese haber. El número de tuits en los que alguien escribe a ver, cuando en realidad se refiere al sinónimo del verbo existir, resulta espeluznante. Prueben a hacer la búsqueda. “Es cierto que, en muchos casos y desgraciadamente, pueden ser faltas de ortografía inintencionadas. Pero hemos aceptado que en las redes sociales se escribe como se habla: a ver y haber suenan igual, así que no nos importa cómo se escriban, porque es el contexto del mensaje el que determina si nos referimos a mirar o existir, y así lo van a interpretar nuestros interlocutores. Lo mismo está sucediendo con porqué o por qué y haya o halla o allá, señala Galán.

Ref.: Carmen Mañana (elpaís.com, España) – Adaptado.

http://elpais.com/elpais/2014/09/24/icon/1411572454_252899.html

Gramática de la Lengua Española

La Gramática de la Lengua Española es una obra magistral producida por los hombres y mujeres más eminentes del área del idioma, que rescata el habla cotidiana del pueblo, que es la verdadera fuente del uso de la lengua.

Para el colmo de nuestra felicidad… la lengua

Para el colmo de nuestra felicidad

«[…] Para el colmo de nuestra felicidad y cumplimiento de todos los bienes, ninguna otra cosa nos falta sino el conocimiento de la lengua […]».

Elio Antonio de Nebrija, en Introductiones latinae

 

El pecado de usar la lengua española

Según el periódico La Gaceta, el juez José María Magán Perales, de Lérida, España, está siendo víctima de una campaña de acoso sencillamente intolerable, por usar el idioma castellano. Vea la nota. 

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Hoy La Gaceta recoge el calvario que está viviendo el juez de Lérida, José María Magán Perales, un magistrado sin duda singular, quizá no siempre acertado, pero cuyo drama personal no tiene tanto que ver con sus aciertos o errores profesionales como con otro elemento puramente ideológico: su obstinada defensa de su derecho a emplear la lengua española y, aún más, a exigir a la Administración que la emplee. Algo que debería ser de sentido común –¿acaso la Administración, en España, no debe hablar en español?–, pero que en el caso de Cataluña es pecado mortal. Y así el juez Magán está siendo víctima de una campaña de acoso sencillamente intolerable.

La Constitución española de 1978 dice textualmente en su tercer artículo: “1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Ahora bien, en la práctica la realidad del artículo 3 de la Constitución está siendo esta otra: 1. El castellano es la lengua oficial del Estado sólo allá donde el poder autonómico no decide otra cosa. El derecho de los ciudadanos a usarlo depende del arbitrio del poder. 2. En las Comunidades Autónomas con lengua singular, el castellano es sistemáticamente marginado. 3. La defensa de la riqueza lingüística de España no rige en el caso del castellano”. Si a los españoles se les hubiera sometido a votación en 1978 esta segunda versión del artículo 3, todo el mundo habría pensado que estábamos ante el desbarre de un orate. Y sin embargo, este disparate demencial está siendo la realidad de hecho en España. Contra la letra y el espíritu de la ley, pero a favor de los intereses del poder político.

Cuando desde numerosas instancias se pide al Gobierno que plante al cara al separatismo, muchos preguntan: “¿y eso cómo se hace?”. La respuesta es sólo una: eso se hace, ante todo, velando por el cumplimiento de la ley. Todos sabemos que no es tarea fácil porque treinta y cinco años de prácticas abusivas han creado auténticos océanos de ilegalidad en materia de libertad lingüística. Pero los recursos del Estado están para eso: para que se cumpla la ley y se protejan los derechos ciudadanos. Y no hay tiempo que perder.

Tomado de: http://www.intereconomia.com/columna/pecado-usar-lengua-espanola