El Fichero General de la Real Academia Española consta de más de diez millones de papeletas, léxicas y lexicográficas, ordenadas alfabéticamente en gavetas que contienen, cada una, unas dos mil cédulas. Este fichero se ha ido formando desde una fecha muy temprana, si bien su período de máxima expansión se sitúa entre 1930 y 1996, años en que la Academia afrontó la redacción del «Diccionario histórico» en sus dos ediciones.
Según el etimólogo español Joan Corominas¹, la expresión «gringo» deriva de la palabra española «griego», refiriéndose a un lenguaje que no se puede entender y, por extensión, a aquellas personas que hablan cualquier otro idioma diferente del español. Este fenómeno también aconteció en la antigüedad, cuando los griegos llamaban a los extranjeros de «bárbaros» (βάρβαρος), en griego clásico.
Una versión dice que durante la Batalla de El Álamo, Texas, en 1836, los mexicanos gritaban a los hombres de Estados Unidos, «Greens, go!» (verdes, váyanse), debido a que el ejército estadounidense vestía uniforme verde. «Green, go!» (pron. /gringou/) forma parte del lenguaje mexicano. Existen varias teorías, sin embargo, no hay consenso total sobre este término.
Otra vesión indica que durante ese perído de guerra entre Estados Unidos y México, los batallones de Estados Unidos eran identificados por medio de colores. Así que allí estaba el batallón «blue» (azul), el «red» (rojo) y el «green» (verde), etc. Parece que en el campo de batalla, el comandante del batallón verde gritaba: «Green, go!» (Verdes. Adelante!). De allí que los mexicanos copiaron la frase y la transformaron en una vesión burlesca, apareciendo de esta forma la palabra «gringo». Bueno, esas son algunas historias.
Nota:
Joan Coromines i Vigneaux (Barcelona, 21 de marzo de 1905– Pineda de Mar, Barcelona, 2 de enero de 1997) fue un filólogo y etimólogo español, autor del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Hizo grandes aportaciones al estudio del catalán, castellano y otras lenguas romances.