En 1993, Umberto Eco publicaba La búsqueda de la lengua perfecta, en la que recorría las motivaciones que habían llevado a los europeos a perseguir desde la Edad Media una lengua única y universal, destinada a cubrir las necesidades consideradas en cada época como imperiosas o relevantes. El interés por las lenguas internacionales no es asunto del último siglo, sino que viene de lejos y con algunos rasgos no tan ajenos al presente, cabe una mínima reflexión sobre el concepto de “lengua global” en relación con las lenguas inglesa y española. ¿Qué es una lengua global? ¿Es realmente el inglés una lengua global? ¿Puede ser considerado el español una lengua global?

Para no provocar intriga alguna, me apresuro a explicitar mi premisa mayor, que no es otra que la siguiente: en la historia de la humanidad nunca ha existido una lengua global y resultará difícil que llegue a haberla. Esto supone afirmar que el inglés no es una lengua global y, por supuesto, que tampoco lo es el español.
Vea: https://youtu.be/I_EfZ0Hbof0
En las caracterizaciones propuestas en diferentes medios, a menudo se comentan rasgos como los siguientes para aplicar a una lengua el adjetivo de “global”:
- disponer de una gran comunidad nativa;
- servir de vehículo de comunicación a realidades etnoculturales diferentes;
- utilizarse para la comunicación internacional en el ámbito del comercio y las finanzas;
- servir para las relaciones internacionales;
- y ser utilizada en medios de comunicación de gran alcance; manejarse para la comunicación científica y tecnológica.
Ahora bien, estas características, presentadas como propias de una “lengua global”, también pueden identificarse en muchas de las lenguas llamadas internacionales, como el francés, el ruso o el español. Las lenguas globales deberían caracterizarse con referencia al proceso genérico de la globalización.
Thomas Eriksen distinguió una serie de factores con capacidad de proyectarse sobre las lenguas. Según esos criterios, una lengua global:
- no estaría necesariamente anclada a un territorio;
- sería objeto de una estandarización derivada de acuerdos internacionales;
- facilitaría la conexión de múltiples agentes por canales y medios diversos;
- se vería implicada en desplazamientos humanos debidos a migraciones, placer o negocios;
- experimentaría mezclas en su forma y en sus usos;
- resultaría más vulnerable a procesos de cambios externos;
- y admitiría también su interpretación como instrumento de identidad local o regional.
Todos esos factores de globalización, aunque en distinto grado, se manifiestan en el español, como lo hacen en inglés. ¿Por qué negar, por tanto, la existencia de las lenguas globales?
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