Simón Díaz, «Tío Simón», vivirás para siempre en nuestros corazones

Simón Díaz, Tío Simón, el maestro de maestros, falleció a los 85 años de edad y nos dejó una marca imborrable de amor y cariño por las artes, la música, las letras y la educación.

SIMÓN DÍAZ

Simón Díaz, Tío Simón, con tu sonrisa amplia y cariñosa nos acompañaste durante 85 años, y siempre nos trajiste felicidad. No solo felicidad para tus familiares y amigos próximos. Nos legaste un mundo de felicidad y amor por todos. Tú formas parte de nuestra familia, tú eres de nuestra familia. Nos sentimos orgullosos por eso.

Tu forma cariñosa de tratarnos cuando te comunicabas con nosotros los telespectadores a través de las ondas electromagnéticas, llegando a millones de hogares, te hacían distinto de cualquier otro individuo. Eras un tío que nos hacía sentir, cuando niños, protegidos y amados, muy amados.

Simón Díaz, tienes un histórico maravilloso. Fuiste comediante, animador, actor, un extraordinario poeta y compositor; una fuente de inspiración para hombres y mujeres de diferentes latitudes del planeta. Grandes artistas te convidaron, te copiaron, te pidieron consejo y siempre las obras de ellos fueron y serán exitosas, porque ellos supieron escogerte a ti, un hombre de grandes virtudes, que conocía el ser humano a perfección, no por la apariencia y sí por su esencia misma.

Sí, tu corazón físico paró; dejó de latir. Pero tu corazón figurativo para siempre estará latiendo, inundando el cuerpo de la sociedad con tu sangre vital que inspira el diario andar. Tu enorme corazón te llevó a crear varias de las piezas musicales más extraordinarias que te dieron renombre a ti y a tu país amado, Venezuela. Aun más, tus inspiraciones viajaron por el mundo, por los cuatro cantos de la Tierra, porque tus melodías van más allá de la simplicidad.

Tu chispa, tu alegría y tu habilidad para dibujar hacía la alegría de los niños. Tu participación en la televisión fue para bien, nunca para mal. Nada podemos criticar de ti, porque todo lo que hacías era enseñarnos, y enseñarnos cosas buenas, como lo hace un verdadero maestro  y como pocos lo hacen en la actualidad. Tu deseo era ayudar, educar, disciplinar, edificar. Eso lo conseguiste en todo momento. Lo hiciste de forma genial, perfecta.

Tu carisma, Tío Simón, era tal que el mundo sólo podía hacer una cosa: levantarse de los asientos y aplaudirte hasta que los ángeles escuchasen en el cielo cómo es que se aplaude a un verdadero hombre, sin que se le idolatre, porque tú odiabas eso. Fuiste aclamado en escenarios glamorosos como el Carnegie Hall de Nueva York. Aún así, no adelantaba que te regalaran diamantes u oro, porque tú preferías la simplicidad del campo, del chinchorro y de la tinaja, como dijeron algunos de ti. Por eso es que fue correctísima la idea de otorgarte el Grammy Latíno Honorífico, en 2008, dado tus aportes en pro de la humanidad.

Fuiste un fiel defensor del género llanero, y lo llevaste en tus venas hasta tu último suspiro. Fuiste un  hijo prolífero, genial. Tus obras son autenticas, originales. Nada de plagio o copia. Todo lo tuyo fue original en esencia y uso. No es por nada que tu alma llanera llegó a convertirse en una figura de calibre universal. Tu caballo viejo andará por los llanos de tu tierra, de tu patria y recorrerá el mundo como ningún otro. Tus obras fueron copiadas por grandes artistas y cantautores, como Plácido Domingos, Julio Iglesia, Celia Cruz, Ray Connif, Alfredo Sadel, Oscar D’León, Caetano Veloso, Franco de Vita, Ilan Chester, Julio Drextler, Natalia Lafourcade, Pina Bausch, Win Wnders y hasta por el cineasta Pedro Almodóvar.

Tus trabajos en la televisión, como: La quinta de Simón, Mi llanero favorito, Reina por un día, Muy bellas noches, Joselo y Simón, sólo hicieron bien a la sociedad y al mundo. Una de tus obras más maravillosas, Contesta Tío Simón, hicieron que tu nombre quedara grabado perpetuamente en la memoria de una generación que te será grata por siempre. ¿Cuántos de nosotros no vimos tus programas fielmente y entonamos músicas contigo, Tío Simón? ¿Cuántos no pidieron para que les diseñaras una carita feliz, partiendo de un simple trazo marcado por algunos de nosotros en un pedazo de papel? Solo aprendíamos cosas buenas de ti, Tío. Por eso es que te tenemos cariño, porque tú nos enseñaste a sentir cariño y respeto por los demás. Tú ejemplo es un modelo que debería ser imitado por aquellos que pretenden educarnos y gobernarnos.

Tu tierra natal, Barbacoas, en Aragua, te vio nacer el 8 de agosto de 1928. Parece que tu naturaleza gustaba del número 8. Te dio vida, pero también te llevó consigo, porque nos dejaste un 18 de febrero de 2014. Está bien, Tío Simón. Descansa, por favor. Te lo mereces. Algún día te acompañaremos también y nos encontraremos de nuevo. Esto nos duele decirlo. Es la ley de la vida. ¿Qué podemos hacer? Tú sabes que te queremos. Siempre estarás en nuestros corazones. Te amamos y te amaremos por siempre.

Aunque tú, Tío Simón, nos has dejado temporariamente, tu espíritu, tu “caballo viejo” nos acompañará por la eternidad.

Lectura recomendada

Gerardo Guarache Ocque

(http://www.el-nacional.com/escenas/corazon-venezolano-volvio-universal_0_358764315.html).

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El viejo y su lindo caballo

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Había en una aldea un señor de cierta edad avanzada, muy pobre, pero feliz y sabio, que solo tenía un lindo caballo y su hijo amado. Cierta mañana, él descubrió que el caballo no estaba en la caballeriza. Los amigos le dijeron:

Caballo viejo, puente viejo: todos viejos, pero vivos y en… | Flickr

 Pero viejo, ¡qué desgracia, su caballo fue robado!

El viejo, que de viejo ni de tonto tenía nada, respondió:

Calma, por favor, no lleguen a tanto. Simplemente, digan que el caballo no está más en la cochera. Ustedes están juzgando precipitadamente.

Los vecinos comenzaron a reírse del señor.

Quince días después, de repente, el caballo regresó. Él había escapado para la sabana. Y no solo eso; cuando volvió, trajo consigo una docena de caballos salvajes. Nuevamente, las personas se reunieron alrededor del viejo y le dijeron:

— Viejo, usted tenía razón. No era, en verdad, una desgracia, y sí una bendición.

El Mundo del Caballo: ¿Qué necesita un caballo salvaje para ...


 El señor les dice, en respuesta:

— De nuevo, ustedes se están precipitando. ¿Quién puede decir si es una bendición o no? Apenas digan que el caballo regresó.

Todos se quedaron impresionados con la sabiduría del viejo.

El viejo tenía un hijo único que comenzó a entrenar los caballos salvajes. Apenas una semana después, él se accidentó. Cuando cayó de uno de los caballos, se fracturó las dos piernas.  

Hermosas imágenes del caballo (con imágenes) | Caballos, Animales ...

Los vecinos se reunieron de nuevo con el señor y se pusieron a juzgar, mostrando insensibilidad y falta de empatía, diciendo:

— ¿Pues, no era mismo cierto, por acaso, lo que usted había dicho, viejo? Fue una desgracia para su hijo único haber perdido sus dos piernas.

El señor, sintiendo un fuerte impacto en su corazón, les responde:

— ¡Caramba! ¡Es increíble ver cómo ustedes están obsesionados con esa cuestión de estar juzgando a los demás, ¿no es? No se precipiten, señores – agregó el señor. Digan, apenas, que mi hijo se fracturó las dos piernas. Nadie sabe aun si eso es una desgracia o una bendición.

Ante tal respuesta, los vecinos se quedaron pensativos y meditabundos, intrigados por tan sabia respuesta.

Aconteció, que unos meses más tarde, el país entró en guerra y todos los jóvenes de la aldea fueron obligados a alistarse, menos el hijo del viejito.  

 Y todos los jóvenes que fueron para la guerra… murieron, menos el hijo del viejo.

Filme sobre soldado cristão vence dois prêmios no Oscar 2017

Versión adaptada. Y, ¿qué tal una versión cantada? Reinaldo Armas: «Caballo viejo».

Mi caballo indomable

El Mundo del Caballo: ¿Qué necesita un caballo salvaje para ...
Foto: https://www.shutterstock.com

Mi caballo es indomable,

indócil como el mar,

grandioso por su belleza,

glorioso en su andar.

Su paso es redoblado,

su paso es magistral.

El campo se queda corto,

el horizonte alcanzará.

Mi caballo es bonito,

las yeguas y los potros le acompañarán.

Apreciado por su fuerza,

querido por demás.

Para él no existe cerca,

y nada lo hará parar.

Mi caballo en veloz carrera,

por el campo va a andar.

Su espíritu es fuerte e invencible,

nadie lo restringirá.

Eleazar J. Isava