Aunque no siempre es así

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Sobre la exclusión de los signos «ch» y «ll» del abecedario español

Dígrafo. [Del griego δίς (transliterado como dís: doble) y γράφω (grafō, gráphō): escribir] es un grupo de dos letras que representan un solo sonido, o uno doble pero africado. Algunos de estos dígrafos corresponden a sonidos no representados por una sola letra en el idioma correspondiente. En español se emplean cinco dígrafos para representar diversos fonemas: ch, ll, rr, gu y qu. 

DígrafosConsiderando esto, la Academia de la Lengua Española, después de estudios profundos, excluyó definitivamente los signos ch y ll del abecedario, porque en realidad no son letras, sino dígrafos. Los dígrafos son la conjunción de dos letras o grafemas que representan un solo fonema, como indicado antes. De esta forma, el abededario del español quedó reducidos a veintisiete letras: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

Esto no singnifica que el idioma esté siendo perjudicado. Al contrario, el idioma español se perfecciona y se actualiza de tal forma que los beneficios son evidentes, facilitando también el trabajo de aprendizaje de nuestro idioma por parte de personas extranjeras que quieren conocer mejor el español o castellano.

Como indica la Academia: «El español se asimila con ello al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas». Igualmente, la eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no significa su abolición del sistema gráfico español. Al contario, estos signos duplos continuarán siendo usados como ha sido durante todo ese tiempo: «el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye])», dice la Academia.

Estos dígrafos, dentro de la estructura del diccionario, por ejemplo, son agrupados en sus respectivos lugares, tal como siempre ha sido. Así que los efectos negativos de este cambio son relativamente insignificantes, si acaso existe.

La decisión de excluir los signos ch y ll del abecedario fue adoptada en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994 y es válido desde entonces.

Ref. RAE: Exclusión de ch y ll del abecedario (http://www.rae.es/consultas/exclusion-de-ch-y-ll-del-abecedario)
Nota:

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española (2010), tapa rústica, primera edición impresa en México, Editorial Planeta Mexicana, S. A. de C. V., bajo el sello editorial ESPASA M.R., México D.F., marzo de 2011, páginas 64 y 65, dice:

Letras y dígrafos: el estatus de ch y ll

Como ya se ha explicado (v. § 5.2), solo son propiamente letras los grafemas, esto es, los signos gráficos simples. Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas.
En español, además de las veintisiete letras arriba indicadas, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas:
a) El dígrafo ch representa el fonema /ch/: chapa, abochornar.
b) El dígrafo ll representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en hablantes yeístas): lluvia, rollo.
c) El dígrafo gu representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño.
d) El dígrafo qu representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina.
e) El dígrafo rr representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroz, tierra.
Desde la segunda edición de la ortografía académica, publicada en 1754, venían considerándose letras del abecedario español los dígrafos ch y ll (con los nombres respectivos de che y elle), seguramente porque cada uno de ellos se usaba para representar de forma exclusiva y unívoca un fonema del español (antes que la extensión del yeísmo alcanzara los niveles actuales y diera lugar a que hoy el dígrafo ll represente dos fonemas distintos, según que el hablante sea o no yeísta). Es cierto que se diferenciaban en esto de los demás dígrafos, que nunca han representado en exclusiva sus respectivos fonemas: el fonema /g/ lo representa también la letra g ante a, o, u (gato, goma, gula); el fonema /k/ se escribe además con c ante a, o, u y con k (cama, cola, cuento, kilo, Irak); y el fonema /rr/ se representa con r en posición inicial de palabra o detrás de consonante con la que no forma sílaba (rama, alrededor, enredo).
Sin embargo, este argumento no es válido desde la moderna consideración de las letras o grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico, con independencia de que representen o no por sí solas una unidad del sistema fonológico. Por lo tanto, a partir de este momento, los dígrafos ch y ll dejan de ser considerados letras del abecedario español, lo cual no significa, naturalmente, que desaparezcan de su sistema gráfico; es decir, estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. El cambio consiste, simplemente, en reducir el alfabeto a sus componentes básicos, ya que los dígrafos no son sino combinaciones de dos letras, ya incluidas de manera individual en el inventario. Con ello, el español se asimila al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

Dígrafos en otros idiomas

albanês: dh, gj, ll, nj, rr, sh, th, xh, zh.

alemán: ie, ei, eu, äu, ch, ck, ph, th (trígrafo sch; los cuadrígrafos tsch e dsch)

bieloruso (alfabeto Łacinka): dz, dź, dž.

catalán: ll, ny, l•l, rr, ss, dz, tz, ig, ix, gu, qu, nc.

checo: ch.

eslovenio: ch, dz, dž.

español: ch, ll, rr, qu, gu.

flamengo: ae, ch, dj, ea, jh, oe, oi, sh, xh (los trígrafos oen, sch, tch).

francés: gn, ll, eu, ai, ou, qu, gu, ch, en, au, em, ie, th (los trígrafos eau, aux; el cuadrígrafo eaux).

galés: ch, dd, ff, ng, ll, ph, rh, th.

húngaro: cs, dz, gy, ly, ny, sz, ty, zs (el trígrafo dzs).

inglés: ch, gh, th, sh, rh, ph, wh, ow, ea, ee, oo, qu, gu, ck, kn, dg, si , ss, ti (los trígrafos tch y ssi).

italiano: ch, gh, gn, sc, ci, gi (los trígrafos sci y gli).

lituano: ch, dz, dž, ie, uo.

maltés: għ.

polaco: ch, cz, dż, dź, sz, rz.

Efectos negativos de Internet sobre el castellano

El mal uso de las expresiones ‘A ver’ y ‘haber’. El uso abusivo de los puntos suspensivos. La falta de comas. Cuando parecía que habíamos superado a los SMS, Internet nos trajo algunas sorpresas adicionales.

Las tecnologías de comunicación y su influencia en los idiomas

Las tecnologías de información e comunicación han producido un fuerte impacto en la forma como se emplea el idioma

Hay contenidos en la Red que no son aptos para menores de edad y otros que pueden herir la sensibilidad de la audiencia, pero comienza a resultar imprescindible un tercer tipo de advertencia: aquella que informa al internauta de que está a punto de presenciar la violación sistemática de la ortografía y la gramática castellanas. Un espectáculo snuff nada agradable para estómagos sensibles y cerebros educados con los cuadernillos Rubio, y que, en el caso de profesionales y amantes de la lengua, puede desembocar en patologías.

Dirijamos el dedo acusador hacia nosotros mismos. Internet es así porque nosotros lo hemos hecho así. Y aunque también ha hecho evolucionar la lengua incorporando nuevos términos a nuestro vocabulario (la RAE ya admite tuit; guasap, el siguiente eres tú) y no todos gustan de sodomizar el idioma, lo cierto es que un número cada vez mayor de estas perversiones online empieza a trasladarse al mundo analógico, como asegura Carmen Galán, Catedrática de Lingüística General de la Universidad de Extremadura.

Es la ciudad sin ley gramatical. El imperio del todo vale. El apocalipsis ortográfico. Y estas son sus plagas:

Signos de puntuación negativa. Galán asegura que sus alumnos de la Universidad de Extremadura más que utilizar las comas, las lanzan sobre el texto como quien vierte un puñado de fideos en la sopa. “Es cierto que cuando hablamos no decimos: ‘Te quiero, punto y aparte’. Pero sí hacemos pausas reflexivas que cada vez se reflejan menos en los textos. Puntuar bien es fundamental para entender todo el sentido de las oraciones”, apunta la catedrática. Ya saben. No es lo mismo responder: ‘No aspiro a un compañero mejor’ que ‘No, aspiro a un compañero mejor’. De entre todos los signos de puntuación, el punto y coma es el que está en peligro de extinción extremo, según Galán. No culparemos a Internet de ello.

Pasamos de poner un punto. Pero si son tres, no hay quien nos pare. Tal cual. Si la excusa para cometer casi todas estas aberraciones es que así ahorramos caracteres, ¿por qué tantos tuits, entradas de Facebook y mensajes están plagados de puntos suspensivos como si una epidemia de varicela hubiese inundado la Red? “Se supone que los mensajes se transmiten entre gente conocida con la que compartes ciertos presupuestos y códigos, así que tienden a ser más emotivos que descriptivos. En ellos predomina el contenido afectivo y se emplean mucho los puntos suspensivos para cerrar una secuencia sin acabar, porque sabemos que la otra persona es capaz de completarla”, trata de argumentar Galán

Interrogación interrumpida. La catedrática Carmen Galán no cree que el hecho de que la práctica desaparición de los signos iniciales de interrogación y exclamación se deba únicamente a la influencia anglosajona. En su opinión, se trata de otra cuestión de vagancia. Aunque tiene poco sentido mostrarnos tan rácanos [miserables,  mezquinos] al principio de una frase, cuando pocas veces bajamos de los tres signos al final de la misma. “Solo se ponen al final y están empezando a cambiar de función. La exclamación se utiliza fundamentalmente para marcar el énfasis”.

A-K-Báramos: Si lo piensan bien, como invita a hacer Galán, no tiene mucho sentido. “Es cierto que cuando aparecieron los SMS tenía su lógica abreviar las palabras porque se pagaba por caracteres. Y puede entenderse, incluso, que en Twitter, a veces, necesitemos rascar dos letras. Pero, ¿por qué k? Que no empieza por k y la k suena ka no ke”. ¿Es un acto de rebeldía? ¿Una reivindicación anarquista, punk? En el teclado de los móviles y de los ordenadores, la q es la primera letra de todas (si seguimos el orden tradicional, derecha-izquierda, arriba-abajo). Solo existe un misterio más inexplicable que el de la k: ¿por qué no existe un emoticono que reproduzca el gesto de vomitar?

Bomba H. “En esa urgencia que nos hemos autoimpuesto por comunicar constantemente todo lo que nos sucede, hemos terminado aceptando la siguiente excusa: como me van a entender igual, puedo escribir como me dé la gana. Además, como el castellano tiene la ventaja de que puede leerse fonéticamente y las h son mudas ¿Para qué las necesito?” ¿Y para qué necesitamos el ‘por favor’ y el ‘gracias’? ¿Y el ‘hola’? ¿De verdad, suprimir las h supone un ahorro energético tan relevante en nuestras vidas? ¿El tiempo que empleamos en teclear esta letra nos daría para aprender un nuevo idioma, conseguir unos abdominales como los de Ronaldo o sacarnos el carné [licencia] de conducir? ¿En un mundo sin h seríamos más listos y más guapos (y ya no necesitaríamos el transporte público)?

A ver ese haber. El número de tuits en los que alguien escribe a ver, cuando en realidad se refiere al sinónimo del verbo existir, resulta espeluznante. Prueben a hacer la búsqueda. “Es cierto que, en muchos casos y desgraciadamente, pueden ser faltas de ortografía inintencionadas. Pero hemos aceptado que en las redes sociales se escribe como se habla: a ver y haber suenan igual, así que no nos importa cómo se escriban, porque es el contexto del mensaje el que determina si nos referimos a mirar o existir, y así lo van a interpretar nuestros interlocutores. Lo mismo está sucediendo con porqué o por qué y haya o halla o allá, señala Galán.

Ref.: Carmen Mañana (elpaís.com, España) – Adaptado.

http://elpais.com/elpais/2014/09/24/icon/1411572454_252899.html

La ortografía de las redes sociales en la mira de los lingüistas

Lingüistas aseguran que el fin del buen escribir en las aplicaciones de mensajería puede penetrar otros escenarios de la vida diaria.
 Redes SocialesEscribir hoy en día es una acción recurrente en el uso de aplicaciones, nuevas tecnologías e internet y podría plantearse dependiendo del contexto y del tipo de ejercicio que se haga, por ejemplo, en un chat o en Twitter.

Para el profesor Daniel Cassany, docente español y referente internacional de lingüística, esta es una dinámica que depende también del tipo de programa que se utilice para escribir.

El experto participa en el “XXVIII Congreso Nacional de Lingüística, Semiótica y Literatura y II Congreso Internacional de Lingüística”, organizado por la Universidad Nacional en el marco de los 30 años del Departamento de Lingüística.

El investigador pone de ejemplo las conversaciones hechas en plataformas de chat como WhatsApp o Facebook, en las que no existe ortografía para las palabras y estas pueden combinarse con abreviaciones para darse a entender. Por ejemplo, en lugar de escribir “por qué” o “porque” se escribe “pq” o «xq».

En este caso, se podría hablar del fin de una lengua estándar y de la ausencia de reglamentación del buen escribir, fenómenos que pueden generar que los errores ortográficos se conviertan en constantes en otro tipo de espacios.

No obstante, hay ejemplos de autores que no ven con ojos negativos esta forma de expresarse a través de mensajes escritos. El profesor Cassany toma como modelo el libro Txtng, the Gr8 Deb8, de David Crystal, en el que se plantea un “reciclaje” de formas de escritura antiquísimas, poniendo como ejemplo a los griegos, quienes utilizaban abreviaturas.

También hay otros trabajos como el de las investigadoras Clare Wood y Beverly Plester, mencionadas por el investigador, quienes demostraron que el uso de dispositivos móviles por parte de niños y jóvenes, durante 3 o 4 años, mejora su lectura, ortografía y vocabulario e incrementa la práctica de la escritura.

Sin embargo, hay que tener cuidado, pues no todos los programas en red admiten formas originales de escribir.

“Esto ocurre, por ejemplo, en Twitter, donde te lee todo el mundo y un error de ortografía sería imperdonable, tus seguidores te lo recriminarían. No sucede como en Facebook, donde tú escoges quién puede ver tus publicaciones”, señaló el investigador español.

Tomado de: El Espectador Whatsapp en el ojo del huracán. Vea también: Juez brasileño decidió bloquear Whatsapp

¿Qué palabra es esa?

Existen algunas palabras tan poco usadas que muchos piensan que ni existen, si da para pensar en algo que no existe, a no ser que se hable de tal. Así vemos que cuando alguien nos habla sobre una palabra que suena extraña a nuestros oídos, lo primero que nos viene a la mente es: “¿Qué palabra es esa?”
Odorante & Desodorante
Odorante & Desodorante

Sin embargo, cuando nos adentramos en una conversa con la gente del pueblo, nos quedamos maravillados ante tamaña creatividad. Sí, el populacho tiene una habilidad increíble de crear nuevas palabras, algunas de las cuales pueden ser tan populares, que con el tiempo llegan a formar parte del argot popular. De esa forma, obligan a los estudiosos a ver la necesidad de definirlas mediante normas gramaticales y regimentales. 

La lengua es eso: una eterna evolución de la palabra y del pensamiento, quién sabe. Ya reconocen esto los grandes estudiosos del fenómeno lingüístico. 

Por ejemplo, ¿ya escuchó hablar sobre la palabra “odorante”? ¿Y “desodorante”? El Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe define la palabra “desodorante” de la siguiente forma: “adj. y m. [Producto] que destruye los olores, especialmente los corporales, molestos y desagradables”.

 Odorante:

Pronunciación:  [ o.ðoˈɾan̪.te ] (AFI)

Etimología: del latín odōrans, odōrantis.

Adjetivo

  Singular Plural
Masculino odorante odornates
Femenino odorante odorantes

Que produce olor, aroma, fragancia.

  • Uso: se emplea también como sustantivo (sustancia para producir aroma).
  • Sinónimos: fragante, oloroso.
  • Relacionados: aromatizante, desodorante.

Cognados:  odorable, odorante, odorato, odorífero, odorífico, oler, oledero, oledor, olfatear, olfateo, olfativo, olfato, olfatorio, oliente, olor, olorizar, oloroso, desodorizar, desodorante, desodorizante, inodoro, maloliente.

VV. AA. (1914). «odorante», en Real Academia Española: Diccionario de la lengua castellana, decimocuarta edición, Madrid: Sucesores de Hernando, pág. 728.

Número y Números

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Imprimido, Impreso, Freído, Frito

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Selfie, Selfie

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Las siete plagas del idioma español

Después de hacer una lectura del texto del escritor Amando de Miguel, nos parecieron interesantes los consejos que expone en su escrito «Las siete plagas de Egipto», publicados en la página Libertad Digital y que reproducimos a continuación, no sin antes habernos tomado el abuso bienintencionado de mudar el título del artículo:

Obras LiterariasHa quedado el número siete para las famosas plagas que asolaron a Egipto, quizá porque en hebreo el siete significa mucho. La Biblia enumera diez plagas. Es igual. A título práctico, resumo aquí siete desvíos sistemáticos en los escritos contemporáneos, para empezar, en los míos. Se trata de corregirlos todo lo que se pueda, al menos tenerlos en cuenta.

Seguir leyendo «Las siete plagas del idioma español»

Uso de los vocativos… con comas

Cuando aparece un vocativo después de palabras como gracias, felicidades, hola, adiós o bienvenido, se escribe siempre entre comas: «Gracias, maestro», en vez de «Gracias maestro».

VocativoEn los medios de comunicación es común que nos encontremos con frases en las que el vocativo no está entre comas: «Felicidades campeón», o «Adiós libro de papel; sé bienvenido libro electrónico», donde campeón, libro de papel y libro electrónico son vocativos.

La Ortografía de la lengua española señala que vocativo es «la palabra o grupo de palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita». Con respecto a la puntuación, señala esta obra que los vocativos «se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo No, señor; Sí, mujer».

«Los vocativos se caracterizan en la oralidad por una curva de entonación descendente y frecuentemente, aunque no siempre, por pronunciarce entre pausa. Con independencia de sus características prosódicas, los vocativos se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves», dice la obra de la ASALE. Así tenemos que, en los ejemplos anteriores, lo apropiado habría sido escribir: «Felicidades, campeón» y «Adiós, libro de papel; sé bienvenido, libro electrónico». Esta regla se aplica también a los encabezamientos de cartas o mensajes electrónicos, donde lo correcto sería escribir «Hola, Ana:», «Buenos días, compañero:», en lugar de «Hola Ana:», o «Buenos días compañero:», pues Ana y compañero son, en estos casos, vocativos.

Frases como «Felicidades al campeón» y «Adiós al libro de papel; sé bienvenido libro electrónico» son diferentes, ya que en estas el hablante no se refiere directamente al campeón ni al libro, sino que los menciona en tercera persona. En estos casos, cuando quitamos la coma, las palabras dejan de ser vocativos y pasan a formar parte de otra categoría.

 

Tomado de: Fundación del Español Urgente (Adaptado)

http://www.fundeu.es/recomendacion/vocativos-entre-comas/

Vea también:

http://aplica.rae.es/orweb/cgi-bin/v.cgi?i=huIdDyNszlDiyRID

http://lema.rae.es/dpd/?key=punto%2520y%2520coma&origen=RAE&lema=punto%2520y%2520coma