Cómo dar respuestas excelentes y opinar magistralmente

Proporcionar respuestas excelentes y emitir opiniones magistrales es un arte de la comunicación que se desarrolla con la práctica y el tiempo. Una buena respuesta puede considerarse como un perfume de exquisita calidad almacenado en un pequeño frasco. Lamentablemente, algunos, por diversas razones, no logran dar buenas respuestas. Aprovechando que estamos aqui, exploremos algunas formas que nos ayudarán a ser comunicadores destacados.

pexels-gustavoraton-2528241

Una mujer hablando con alguien a través del celular. Foto: Gustavo Peres, https://www.pexels.com

Una de las principales tendencias de nuestra sociedad es la pérdida del uso de expresiones como: “buenos días”, “por favor”, “gracias”, “le agradezco”. Ese orgullo distorsionado que nos ha enseñado esta sociedad narcisista y anarquista nos está empujando al precipicio idiomático. Si continuamos por ese camino, en breve seremos testigos de la eliminación de esas palabras, por ser consideradas primitivas y anticuadas. Gracias a Dios, aún perviven en los diccionarios de nuestros días, pero resta poco, si no tomamos cuidado.

Parece mismo que muchas personas solo están inclinadas a dar respuestas negativas, sea para hacer hervir la cabeza del otro, o por broma. Esto no debería ser así, pero es. Algunos sienten placer en provocar el habla de los otros solo para entrar en una disputa verbal, como si fuesen gallos de pelea. Llamaríamos eso de “comunicación smog”.

Mantener el equilibrio siempre es necesario. Si nos detuviésemos a reflexionar, notaríamos que la cantidad de expresiones negativas tales como “no”, “nada”, “no me interesa”, “no es mi problema”, “no me importa” se usa de modo excesiva y su frecuencia es abrumadora. Tal exceso de negatividad no beneficia al alma, ya que refleja una actitud egoísta. 

Por eso, nuestra habla siempre debe ser agradable. Para conseguir eso, es necesario que aprendamos a usar palabras y expresiones positivas. Nuestra habla debe ser como cuando se prepara una comida. Ninguno de nosotros colocaría un exceso de sal y condimentos en los alimentos que están siendo preparados, ni abusaríamos del uso del agua.

El habla tiene que ser así… equilibrada. Ni mucha sal, ni mucha agua. Las respuestas excelentes son producto de un proceso reflexivo que pretende conducir el pensamiento del interlocutor. Si queremos que nuestra escucha preste atención a lo que decimos, y acepte nuestros conceptos, debemos buscar formas que puedan ejercer una influencia positiva en la mente y en la forma como nuestro amigo deba entender nuestra conversa.

Punto de vista de quien escucha

No siempre lo que nosotros decimos es correcto. No es nada humilde insistir en una idea que sabemos que no es verdadera, no es edificante y no construye. No debemos ser como que “abogados” en todo tiempo de ideales equivocados, ni estar defendiendo egoístamente conceptos, cuando sabemos que esos conceptos no tienen fundamento alguno. Si está en la hora de reconocer que el otro tiene razón, está en la hora de flexibilizar nuestro punto de vista.

Así que, debemos ver los motivos de la otra persona. Ser simpático es ser empático, no antipático, aunque no necesariamente toda persona que aparenta ser antipática sea egoísta. No podemos confundirnos ni dejarnos llevar por meras apariencias. Si pensábamos que la Tierra es cuadrada, y se nos ha demostrado científicamente que no, que es redonda, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a insistir en que es cuadrada?

Para saber cómo responder a los otros, debemos conocer el punto de vista de los otros, las preocupaciones de quien formula la pregunta. Es bueno preguntarse: ¿Cuál es el motivo de la pregunta? ¿Es necesario responder ahora? ¿La respuesta puede causar polémica? ¿Estoy interesado en polemizar? ¿Es una pregunta de punto de vista o una pregunta que exija una respuesta única, direccionada? Las respuestas sencillas, directas y bien intencionadas generalmente producen resultados excelentes. Pero debemos tener cuidado de lo que hablamos, porque lo que decimos puede ser usado en nuestra contra, dependiendo de la importancia del asunto, claro. Así que, ser discreto es la ‘fórmula mágica’.

Este tipo de situación la enfrentamos en el trabajo con cierta frecuencia. Por ejemplo, si necesito pedir permiso en el empleo para atender algún asunto particular, ¿cómo hago para convencer mi jefe? Y si no me concede el permiso, ¿cómo puedo negociar? ¿Será que me voy a poner a discutir, reclamar, patalear o faltar al trabajo? Bien, cada caso es cada caso. Ahora, veamos otro ángulo. Supongamos que fuera el jefe que necesita que yo trabaje horas extras, ¿cuál será mi reacción? Bien, algunas veces tenemos que saber escuchar un “no” y otras veces tenemos que saber decir “no”.

Según algunos estudiosos del tema, muchos de nosotros no sabemos decir “no” en el momento apropiado. No siempre un “sí” es bueno. También, algunas veces saber decir “no” es bueno cuando corresponda. Por ejemplo, si mi jefe me pide hacer horas extras con excesiva frecuencia y descuido mi mujer, mis hijos y mi familia, está en la hora de decir un “no” a la empresa, porque la familia es principal, no la empresa. La célula fundamental de la sociedad es la familia, no la empresa, mucho menos el jefe.

Igual, un joven puede tener una idea que es contraria a la de su padre o profesor, y para él poder imponerla tiene que saber ser discreto, inteligente y firme. En la hora que sea cuestionado, una respuesta apropiada y convincente puede producir los resultados esperados por él. Por eso, mantener integridad de nuestras propuestas e ideas depende de varios factores, sean internos, sean externos. La firmeza es un don que no todo el mundo tiene.

Cuestiones personales y de conciencia

Algunas respuestas tienen que ver con cuestiones morales, con principios, con creencias, etc., lo que significa que las soluciones pueden ser múltiples, ya que es una cuestión moral, y las cuestiones morales tienen varios ángulos.

Respetar el punto de vista del oyente es muy importante para poder convencerlo de nuestra visión. De nuevo, si el punto de vista del otro parece ser razonable, es bueno darle el debido valor. Si nuestro punto de vista es razonable, puede que sea bueno defender esa propuesta. Pero, ante todo, debemos evitar ser fanáticos, sustentando ideas y propuestas que no tienen lógica, no son razonables ni benefician a nadie.

Lo mejor de todo es siempre buscar una forma que pueda resultar en beneficio de todos. Al final de cuentas, somos ciudadanos y como ciudadanos todos tenemos derechos y obligaciones. Es como se dice en el mundo de las leyes: ‘mis derechos terminan cuando comienzan los del otro’.

Opinando en una reunión

Comentar en una reunión es algo diferente a cuando conversamos con un único individuo. Aquí ya estamos frente a un grupo, cuyos integrantes tiene ideas diferentes a las nuestras. Puede ser que sean partidarios de nuestros conceptos filosóficos, pero esto ni siempre acontece. Así que está en la hora de calcular los costos y determinar nuevas estrategias para que nuestras propuestas sean consideradas y aceptadas. Dependiendo del tipo de reunión, vamos a compartir con los demás nuestra concepción de vida.

Procuremos entonces que nuestras ideas sean expuestas de forma clara, directa e impactante. Nuestras respuestas deben ser favorables y cuidadosas. Si pudiésemos determinar anticipadamente el contenido de la reunión, entonces tendremos una pauta para seguir. Podríamos entonces preparar algunas respuestas que serán expuestas en el momento en que estemos reunidos.

De nuevo, es bueno preguntarse: ¿Cuál es el propósito de la reunión? ¿Se espera que yo comente alguna cosa, que responda alguna pregunta? ¿Da para opinar libremente? ¿En qué momento de la reunión yo debo comentar? ¿Cuál es el punto que me favorece y cuál me desfavorece? Para que nuestros comentarios sean aceptados por la mayoría, ellos deben estar repletos de términos que sean atrayentes, que permitan cautivar el interés de los presentes. Para tanto, no debe faltar la convicción, la motivación, la aplicabilidad de nuestras propuestas.

Sugerencias para dar respuestas excelentes

Es verdad que la comunicación constructiva es importante en nuestra sociedad. También es verdad que la tecnología nos comunica virtualmente, pero también sabemos que la tecnologia suela distanciarnos como seres humanos. Ese distanciamiento físico puede perjudicar nuestra salud física, mental y emocional. Poco cuidado es poco en este sentido. Por eso, vale la pena algunas reflexiones:

  1. Escuche de forma activa: Preste atención a lo que dicen los demás. Escuchar activamente implica comprender y mostrar interés genuino en sus palabras, pero cuidado también con lo que escucha, cómo escucha y cuál es su deseo de escuchar sobre esto o sobre aquello.

  2. Muestre empatía: Intente ponerse en el lugar de la otra persona. La empatía nos ayuda a comprender mejor sus sentimientos y perspectivas de las personas y nos da una marjen de seguridad y de comparación justa.

  3. Use un lenguaje positivo: En vez de enfocarse en ideas negativas, sustituya las ideas que transmiten conceptos negativos, los cuales pueden perjudicar su reputación y que pueden producir un efecto negativo sobre la forma como los otros deben verlo. Portanto, expresiones de gratitud, amabilidad y aprecio son elogiables, agradables y atraentes. Al final de cuentas, ¿quién se agrada con una persona «cascarrabia»? Eso no significa que debemos ser fingidos o hipócritas, porque ese tipo de actitud puede ser detectado facilmente y pueden alejar las personas de nuestro entorno.

  4. Evite el lenguaje soez: Las redes sociales son un ejemplo de un mundo inundado por lenguajes de baja categoría, calumniosas y de pésima reputación. Por eso, vea cómo está comunicándose a través de los sistemas electrónicos de comunicación y preste atención a los elementos que puedan estar afectando prograsivamente su lenguaje técnico, profesional y personal. Evite caer en provocaciones. Usted puede tener una vida repleta de buena imagen pública. Puede ser que le conozcan como una persona muy respetuosa y amable, pero el día en que cometer un error personal, o talvez caiga en una trampa, su reputación va para el piso y nadie estará allí para ayudarle en su destino.

  5. Esmérece por usar siempre expresiones corteses: No piense que las frase: “buenos días”, “por favor” y “gracias” están fuera de moda. Eso no es verdad. Vea el brillo de los ojos de las personas con quienes interactua, aquellas con las que cruza palabras agradables y de buena reputación. Perciba el toque grandioso de aquellas palabras que levantan el ánimo y la autoestima del que está deprimido o confundido. 

  6. Muestre equilibrio: Como mostrado en este artículo, el equilibrio en el uso de las frases es esencial para la transmisión correcta de las ideas. No exagere con expresiones negativas ni se muestre indiferente. El equilibrio emocional es el puente que conecta la comunicación correcta con la comprensión exacta.

  7. Construya puentes de comunicación: En lugar de entrar en disputas verbales, busque puntos en común y construya puentes de comunicación e interacción entre las personas.

En resumen, una comunicación positiva y constructiva puede marcar la diferencia en nuestras relaciones y en la sociedad en general. Al considerar estos aspectos, nuestra comunicación será fluida, agradable y constructiva. De esa forma atraeremos la atención, el cariño y el respeto de aquellos que nos escuhan.

Referencias

  1. Gil-Diaz, Liliana; Martínez-Prats, Germán; Rodríguez Garza, Carlos Alberto. “Estilos de comunicación: Una revisión teórica hacia las habilidades directivas en las organizaciones”. Disponible en: http://scielo.iics.una.py/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2409-87522022000300085. Este artículo analiza los estilos de comunicación como elemento estratégico de las habilidades directivas en las organizaciones. Destaca la importancia de tratar la comunicación de manera estratégica en los niveles directivos para mejorar las organizaciones. 
  2. Mitjans Herrero, Saturnino. “La Comunicación Incomunicada”, por Saturnino Mitjans Herrero. Disponible en: Resumen: Este artículo analiza los estilos de comunicación como elemento estratégico de las habilidades directivas en las organizaciones. Destaca la importancia de tratar la comunicación de manera estratégica en los niveles directivos para mejorar las organizaciones. 
  3. Orosa García, Berta. “Gabinetes de Comunicación Online”. Disponible en: https://www.rrppnet.com.ar/bibliografiacomunicacion.htm.

Otras Referencias

MITJANS HERRERO SATURNINO.: La Comunicación Incomunicada», Ed. Temas Grupo editorial,

Vaamonde, L.M., Técnicas de comunicación hoy 1, Ed. MacGraw-Hill, Madrid 1993 Delmar, Ken; «Comunicación Corporal», Editorial Selector, México, México, 1990.

Vaamonde, L.M., Técnicas de comunicación hoy 2, Ed. MacGraw-Hill, Madrid 1994 Descamps

Francois, Frederic. El lenguaje, la comunicación. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1973 Devers, Thomas; «Aprenda a Comunicarse Mejor – Expresión no verbal, actitudes y comportamientos», Editorial Grijalbo, Buenos Aires, Argentina, 1990.

Ribeiro, Lair; «La Comunicación Eficaz», Editorial Urano, Barcelona, España, 1996. PASQUALI, A. (1990): Comprender la comunicación. Caracas: Monte Avila.

WASTZLAWICK, Bavelas y Jackson. Teoría de la Comunicación Humana. Herder. Barcelona . 1997.

Cómo enfrentar la tartamudez

La tartamudez es definida como “un trastorno o alteración del habla caracterizado por el entrecortamiento involuntario de la fluidez y la repetición de sílabas o elementos lingüísticos”. (WordReference.com)

La tartamudez se da como consecuencia de diversos factores, algunos de ellos físicos, otros puede que tengan que ver con aspectos psicológicos. Por esa razón, las terapias ni siempre dan resultados iguales en individuos diferentes. Eso no significa necesariamente que una terapia sea efectiva y la otra no. Por ese motivo, cuando la tartamudez está siendo atendida, es necesario ser paciente y consultar un especialista en el área de fonoaudiología o cualquier otro especialista que pueda ayudar a contornar esta debilidad.

Sólo imaginar las dificultades que enfrenta una persona tartamuda causa tristeza en algunos, mientras que para otros es motivo de bromas. De hecho, la misma palabra «tartamudez» es tan grande que hasta una persona que se dice ‘normal’ tiene dificultades de pronunciarla. Un tartamudo puede sufrir preconcepto social y ser discriminado por los otros. En una sociedad moderna, del siglo XXI, no se admite ese tipo de comportamiento y tratamiento. La persona que tiene problema de tartamudez enfrenta una gran dificultad para comunicarse. Es una lucha interna, personal, que el individuo tiene que enfrentar, que le puede causar vergüenza.

Por tanto, discriminar el tartamudo es discriminarse a sí mismo, porque todos tenemos la posibilidad de sufrir algún día un mal físico o accidente que nos puede dejar en condiciones precarias. ¡Dios nos libre! Así que, vamos respetando.

Algunas instituciones, escuelas y clínicas especializadas ofrecen la oportunidad de tratar este problema, lo que permite que el tartamudo cree métodos prácticos que le pueden ayudar a enfrentar su prueba personal. Algunas terapias de grupo ofrecen la oportunidad de desarrollar la oratoria pública. Esto consume tiempo y esfuerzo, pero vale la pena. Existen muchos casos de hombre que hicieron historia y que superaron los traumas causados por la tartamudez. Así que si usted tiene este problema, no se desanime. Su ejemplo puede transformarse en una fuente de inspiración para los otros.

Uno de los mayores secretos para superar la tartamudez es desarrollar la autoconfianza. Para ello, es bueno hacer amistad con alguien que le pueda ofrecer la oportunidad de superarse; alguien que le escuche pacientemente. Si se matricula en alguna escuela o curso y llega a tener la oportunidad de presentar discursos o hacer presentaciones, aunque sean breves, prepárese, y prepárese bien. Sea meticuloso, consistente, dedicado, persistente. No olvide los sentimientos, transmitir calor en sus presentaciones. No se concentre en que el público va a humillarlo por causa de su problema. Considere que su problema no es un problema, que sólo es un reto para superarse. Siéntase orgulloso de su potencial y dígase que puede superar los retos y que usted tiene tanta capacidad como para saltar el muro.

En la hora de presentar sus discursos, trate de relajarse y relajar los músculos de todo el cuerpo, en especial de las cuerdas vocales. Si comienza a tartamudear en la presentación, pare. Pause por algunos segundos, pero no deje que se conviertan en minutos. Olvídese de esa cuestión de estar pidiendo disculpas a cada minuto. Eso es feo. ¡Relaje! !Quédese tranquilo! Nadie lo está amenazando de muerte! Tome distancia del micrófono, si está usando micrófono. Respire, respire y respire. Concéntrese. Olvídese momentáneamente del auditorio. Piense en usted y dígase que sí puede, que va a hacer su presentación. Nada de apretar la cabeza, como si estuviera sufriendo dolor de cabeza.

Cuando prepare su presentación, evite aquellas palabras y frases que pueden producir cacofonía, palabras muy grandes y difíciles de pronunciar. Si no consigue pronunciar una palabra, use sinónimos. Un buen diccionario no debe faltar en casa. Al final, sus oyentes solo necesitan de ideas resumidas, concretas, claras y contundentes que puedan quedar en sus mentes permanentemente.

Hasta los estudios indican que la mayor parte de la información de un discurso se pierde en los próximos minutos y días. Nada de estar con aquella manía de decir: ‘¡Eeehhh!’ ‘¡Aaahhh!’ ‘¡Esteeee!’ Eso es ridículo, es feo e incómodo al oído del oyente. Son los llamados vicios del discurso.

Por otra parte, si usted tiene que comunicarse con otro y entablar una conversa, no desista del habla. Su interlocutor tiene que entender que él tiene que hacer un esfuerzo para entenderle, así como todos nos esforzamos por entender un extranjero que trata de hablar nuestro idioma. Si el problema es persistente y necesita transmitir una información, una nota escrita no hará mal, al contrario, puede ser de gran ayuda para usted.

Bien, estas son algunas sugerencias para enfrentar la tartamudez. Esperamos que le haya sido de utilidad. Finalmente, recuerde, deje para atrás eso de estar hablando ‘tar-tar-tar-mu-mu-dez’, es ‘tartamudez’.

Ref.: http://www.abc.es/20110305/sociedad/abcp-otros-tartamudos-ilustres-20110305.html

Para entender este problema, recomendamos ver la película: El Discurso del Rey.

La importancia de una buena lectura pública

La buena lectura puede ser comparada con la selección de frutas. Cuando usted va a escoger una fruta para comer, ¿qué prefiere: una fruta vieja, sin vida y desgastada, o una fruta nueva, jugosa y sabrosa? Es lógico que usted va a optar por una fruta que esté en buenas condiciones, si es para su consumo. Si fuera por un otro motivo, por ejemplo para realizar un estudio científico, usted podría escoger una fruta dañada, ya que usted, tal vez, está haciendo una investigación científica para descubrir algún elemento o fenómeno relacionado con aquella fruta dañada.

Mujer lectora
La lectura pública debe ser atrayente y agradable

 De igual forma, una buena lectura hace que la vida sea más agradable, diríamos, deliciosa. Ejemplo de esto lo vemos cuando escuchamos un locutor de radio cuya voz es potente, con una tonalidad agradable al oído y bien proyectada. ¡Ese ahí merece ser escuchado y seguido! Pero un locutor cuya voz es desagradable, nunca va a atraer seguidores. Al contrario, puede llevar al fracaso del programa que está representando, hasta de la emisora.

Entonces, si en nuestro caso somos exigentes con los otros, a la hora de escuchar un locutor, digamos, o cuando vamos a consumir un fruto, ¿por qué no reparar en que los otros también exigen eso de nosotros mismos? Es decir, si nuestra lectura pública es agradable, bien intercalada, donde son observados y respetados los signos de puntuación y donde se dan las pausas necesarias y obligatorias que requiere la lectura, conseguiremos, por lo menos, el respeto y admiración de nuestros interlocutores.

Ser un buen lector público no es un fenómeno instantáneo. Es consecuencia de un proceso diligente y disciplinado, donde nosotros nos esforzamos diariamente por mejorar nuestro estilo y nuestra capacidad de lectura. Para conseguir estos pasos, debemos mostrar la suficiente humildad como para aceptar las críticas de los otros, aunque la crítica generalmente nos irrita. Es increíble, pero parece ser natural que entre mejor lectura pública tengamos, más exigen las personas de nosotros. Pero esto tiene un lado positivo. Las personas no dejan de reconocer que nuestra lectura pública es buena, fluida, clara, potente y bien proyectada, aún más cuando nos ganamos el público.

Tal vez ni digan nada, pero, ¿qué es mejor: que digan cosas feas sobre nuestra lectura, o que no digan nada? La lógica indica que es mejor que nadie nos critique, porque tenemos una lectura regular, aunque no excelente, a que digan que nuestra lectura es pésima, desagradable. Esto último sí que sería triste. Claro, el silencio también es motivo de preocupación. Aun así, existe un buen remedio, y puede ser que la crítica sea ese santo remedio. En general, la crítica es mejor que la adulación, porque ella nos descubre y nos permite tener una visión más objetiva de nosotros mismos.

Seguir leyendo «La importancia de una buena lectura pública»

Efectos negativos de Internet sobre el castellano

El mal uso de las expresiones ‘A ver’ y ‘haber’. El uso abusivo de los puntos suspensivos. La falta de comas. Cuando parecía que habíamos superado a los SMS, Internet nos trajo algunas sorpresas adicionales.

Las tecnologías de comunicación y su influencia en los idiomas

Las tecnologías de información e comunicación han producido un fuerte impacto en la forma como se emplea el idioma

Hay contenidos en la Red que no son aptos para menores de edad y otros que pueden herir la sensibilidad de la audiencia, pero comienza a resultar imprescindible un tercer tipo de advertencia: aquella que informa al internauta de que está a punto de presenciar la violación sistemática de la ortografía y la gramática castellanas. Un espectáculo snuff nada agradable para estómagos sensibles y cerebros educados con los cuadernillos Rubio, y que, en el caso de profesionales y amantes de la lengua, puede desembocar en patologías.

Dirijamos el dedo acusador hacia nosotros mismos. Internet es así porque nosotros lo hemos hecho así. Y aunque también ha hecho evolucionar la lengua incorporando nuevos términos a nuestro vocabulario (la RAE ya admite tuit; guasap, el siguiente eres tú) y no todos gustan de sodomizar el idioma, lo cierto es que un número cada vez mayor de estas perversiones online empieza a trasladarse al mundo analógico, como asegura Carmen Galán, Catedrática de Lingüística General de la Universidad de Extremadura.

Es la ciudad sin ley gramatical. El imperio del todo vale. El apocalipsis ortográfico. Y estas son sus plagas:

Signos de puntuación negativa. Galán asegura que sus alumnos de la Universidad de Extremadura más que utilizar las comas, las lanzan sobre el texto como quien vierte un puñado de fideos en la sopa. “Es cierto que cuando hablamos no decimos: ‘Te quiero, punto y aparte’. Pero sí hacemos pausas reflexivas que cada vez se reflejan menos en los textos. Puntuar bien es fundamental para entender todo el sentido de las oraciones”, apunta la catedrática. Ya saben. No es lo mismo responder: ‘No aspiro a un compañero mejor’ que ‘No, aspiro a un compañero mejor’. De entre todos los signos de puntuación, el punto y coma es el que está en peligro de extinción extremo, según Galán. No culparemos a Internet de ello.

Pasamos de poner un punto. Pero si son tres, no hay quien nos pare. Tal cual. Si la excusa para cometer casi todas estas aberraciones es que así ahorramos caracteres, ¿por qué tantos tuits, entradas de Facebook y mensajes están plagados de puntos suspensivos como si una epidemia de varicela hubiese inundado la Red? “Se supone que los mensajes se transmiten entre gente conocida con la que compartes ciertos presupuestos y códigos, así que tienden a ser más emotivos que descriptivos. En ellos predomina el contenido afectivo y se emplean mucho los puntos suspensivos para cerrar una secuencia sin acabar, porque sabemos que la otra persona es capaz de completarla”, trata de argumentar Galán

Interrogación interrumpida. La catedrática Carmen Galán no cree que el hecho de que la práctica desaparición de los signos iniciales de interrogación y exclamación se deba únicamente a la influencia anglosajona. En su opinión, se trata de otra cuestión de vagancia. Aunque tiene poco sentido mostrarnos tan rácanos [miserables,  mezquinos] al principio de una frase, cuando pocas veces bajamos de los tres signos al final de la misma. “Solo se ponen al final y están empezando a cambiar de función. La exclamación se utiliza fundamentalmente para marcar el énfasis”.

A-K-Báramos: Si lo piensan bien, como invita a hacer Galán, no tiene mucho sentido. “Es cierto que cuando aparecieron los SMS tenía su lógica abreviar las palabras porque se pagaba por caracteres. Y puede entenderse, incluso, que en Twitter, a veces, necesitemos rascar dos letras. Pero, ¿por qué k? Que no empieza por k y la k suena ka no ke”. ¿Es un acto de rebeldía? ¿Una reivindicación anarquista, punk? En el teclado de los móviles y de los ordenadores, la q es la primera letra de todas (si seguimos el orden tradicional, derecha-izquierda, arriba-abajo). Solo existe un misterio más inexplicable que el de la k: ¿por qué no existe un emoticono que reproduzca el gesto de vomitar?

Bomba H. “En esa urgencia que nos hemos autoimpuesto por comunicar constantemente todo lo que nos sucede, hemos terminado aceptando la siguiente excusa: como me van a entender igual, puedo escribir como me dé la gana. Además, como el castellano tiene la ventaja de que puede leerse fonéticamente y las h son mudas ¿Para qué las necesito?” ¿Y para qué necesitamos el ‘por favor’ y el ‘gracias’? ¿Y el ‘hola’? ¿De verdad, suprimir las h supone un ahorro energético tan relevante en nuestras vidas? ¿El tiempo que empleamos en teclear esta letra nos daría para aprender un nuevo idioma, conseguir unos abdominales como los de Ronaldo o sacarnos el carné [licencia] de conducir? ¿En un mundo sin h seríamos más listos y más guapos (y ya no necesitaríamos el transporte público)?

A ver ese haber. El número de tuits en los que alguien escribe a ver, cuando en realidad se refiere al sinónimo del verbo existir, resulta espeluznante. Prueben a hacer la búsqueda. “Es cierto que, en muchos casos y desgraciadamente, pueden ser faltas de ortografía inintencionadas. Pero hemos aceptado que en las redes sociales se escribe como se habla: a ver y haber suenan igual, así que no nos importa cómo se escriban, porque es el contexto del mensaje el que determina si nos referimos a mirar o existir, y así lo van a interpretar nuestros interlocutores. Lo mismo está sucediendo con porqué o por qué y haya o halla o allá, señala Galán.

Ref.: Carmen Mañana (elpaís.com, España) – Adaptado.

http://elpais.com/elpais/2014/09/24/icon/1411572454_252899.html

https://unsplash.com/pt-br/fotografias/pessoas-perto-do-edificio-durante-o-dia-VXHqJN52K6s

¿Castellano o Español?

¿Castellano o Español?

¿Cómo llamamos a este idioma, “castellano” o “español”? Desde las instancias académicas, ambas opciones son consideradas correctas. Comentamos, siempre desde la cordialidad y el respeto a todas las opiniones, por qué desde aquí solemos utilizar su nombre histórico, el de “castellano”. Y nada mejor para ello que envolvernos con las músicas enraizadas y contemporáneas de los riojanos Tündra y los palentinos de El Naán. (Para escuchar el audio, clique en la imagen).

Español o Castellano

Español. Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas.

Asimismo, la forma “español” es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Por respeto y consideración, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región.

En América Latina existe una alta influencia, en los sistemas educativos, de usar el término castellano. En España se emplea, asimismo, el nombre castellano cuando se alude a la lengua usual del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco. Esas diferentes visiones que se tienen sobre esos dos términos tienden a producir conflictos de intereses o de interpretación. 

Según explica la Real Academia Española (RAE), la palabra “español” procede del provenzal, espaignol, y este del latín medieval, Hispaniolus, que significa “de Hispania”. La expresion en latín HĬSPĀNĬOLUS se relaciona con la denominación latina que se daba a la provincia de HĬSPĀNĬA que incluía a la península ibérica.​ Por cierto, en el latín tardío no se pronunciaba la /H/. Es probable que la abertura de la /Ĭ/ latina breve en /e/ haya dado oriten a la expresión en protorromance: ESPAŇOL(U).

Hispania: En el latín clásico, “Hispania” se refería a la provincia que incluía la península ibérica (la actual España y Portugal). Por lo tanto, “Hispaniolus” se relaciona directamente con esta denominación latina.

Las hipótesis no acaban. Aparte de las ya mencionadas, otra indica que el español procede del occitano espaignon. Otra dice que la forma clásica hispanus hispánicus tomó prestado su estructura final del latín vulgar, incorporando a su cuerpo el sufijo one (ej. borgoñón, bretón, frisón, lapón, sajón, etc.), mientras que de *hispanione se pasó del castellano antiguo a españón, que, al mismo tiempo, sufrió un cambio fonético, al mudar el sufijo on para ol.

Referencias

  • Real Academia Española. “Origen de la palabra ‘español’”. RAE, 2021, https://www.rae.es/espanol-espanol.
  • Diccionario panhispánico de dudas © 2005. Real Academia Española © Todos los derechos reservados.
  • Rodríguez, Luis. “La influencia del latín en el español”. Hispanística Internacional, 15(2), 2015, pp. 78-92.
  • Hablemos de Culturas. “El español: historia y evolución”. https://hablemosdeculturas.com/el-espanol/
  • Penny, Ralph. A History of the Spanish Language. Cambridge University Press, 2002.

 

Vea también:

Foto de capa: Harrison Fitts.
Sevilla, España. Publicada el 12/11/2019. Uso gratuito sobre la Licencia de Unsplash. https://unsplash.com/pt-br/fotografias/pessoas-perto-do-edificio-durante-o-dia-VXHqJN52K6s

La ortografía de las redes sociales en la mira de los lingüistas

Lingüistas aseguran que el fin del buen escribir en las aplicaciones de mensajería puede penetrar otros escenarios de la vida diaria.
 Redes SocialesEscribir hoy en día es una acción recurrente en el uso de aplicaciones, nuevas tecnologías e internet y podría plantearse dependiendo del contexto y del tipo de ejercicio que se haga, por ejemplo, en un chat o en Twitter.

Para el profesor Daniel Cassany, docente español y referente internacional de lingüística, esta es una dinámica que depende también del tipo de programa que se utilice para escribir.

El experto participa en el “XXVIII Congreso Nacional de Lingüística, Semiótica y Literatura y II Congreso Internacional de Lingüística”, organizado por la Universidad Nacional en el marco de los 30 años del Departamento de Lingüística.

El investigador pone de ejemplo las conversaciones hechas en plataformas de chat como WhatsApp o Facebook, en las que no existe ortografía para las palabras y estas pueden combinarse con abreviaciones para darse a entender. Por ejemplo, en lugar de escribir “por qué” o “porque” se escribe “pq” o «xq».

En este caso, se podría hablar del fin de una lengua estándar y de la ausencia de reglamentación del buen escribir, fenómenos que pueden generar que los errores ortográficos se conviertan en constantes en otro tipo de espacios.

No obstante, hay ejemplos de autores que no ven con ojos negativos esta forma de expresarse a través de mensajes escritos. El profesor Cassany toma como modelo el libro Txtng, the Gr8 Deb8, de David Crystal, en el que se plantea un “reciclaje” de formas de escritura antiquísimas, poniendo como ejemplo a los griegos, quienes utilizaban abreviaturas.

También hay otros trabajos como el de las investigadoras Clare Wood y Beverly Plester, mencionadas por el investigador, quienes demostraron que el uso de dispositivos móviles por parte de niños y jóvenes, durante 3 o 4 años, mejora su lectura, ortografía y vocabulario e incrementa la práctica de la escritura.

Sin embargo, hay que tener cuidado, pues no todos los programas en red admiten formas originales de escribir.

“Esto ocurre, por ejemplo, en Twitter, donde te lee todo el mundo y un error de ortografía sería imperdonable, tus seguidores te lo recriminarían. No sucede como en Facebook, donde tú escoges quién puede ver tus publicaciones”, señaló el investigador español.

Tomado de: El Espectador Whatsapp en el ojo del huracán. Vea también: Juez brasileño decidió bloquear Whatsapp

Mito de la Caverna, de Platón

Aspectos históricos, sociales y culturales del idioma español

Avatar de BUENOS DÍAS SEÑORMURMUR

Vista_aérea_de_la_Plaza_Altamira_de_CaracasSkyline_Guadalajara

POLÉMICA EN TORNO A ‘ESPAÑOL’ O ‘CASTELLANO’

La polémica en torno a los términos «español» y «castellano» estriba en si resulta más apropiado denominar a la lengua hablada en Hispanoamérica, en España y en otras zonas hispanoparlantes con uno u otro término, o bien si ambas son formas perfectamente sinónimas y aceptables.

Como muchas de las controversias relacionadas con la denominación de una lengua identificable con un determinado territorio (español con España, y castellano con Castilla, el antiguo reino de donde surge el idioma), o que lleva aparejada una ideología o un pasado histórico que provoca rechazo, o que implica una lucha en favor de una denominación única para facilitar su identificación internacional y la localización de las producciones en dicha lengua (por ejemplo, en redes informáticas), la controversia es extralingüística.

Desde el punto de vista estrictamente lingüístico

Ver la entrada original 672 palabras más

RAE: limpia, fija y da esplendor

Vea también:

Microcuento

Microcuento