En un movimiento inesperado, las embajadas de Francia, Italia y Alemania han intervenido activamente para evitar que el español se convierta en materia obligatoria en las escuelas secundarias de Brasil.
Esta intervención ha generado un debate significativo sobre la importancia del idioma español en Brasil y los esfuerzos de las potencias europeas para mudar las políticas educativas del país.
El Senado brasileño había aprobado en junio de 2024 la reforma del sistema educativo que establecía el idioma español como obligatorio en la escuela secundaria, junto con el inglés, durante los últimos tres años de educación secundaria. (https://www.eldebate.com/)
El idioma español cuenta con una enorme aceptación del público brasileño y dentro de la comunidad académica. Sin embargo, la embajada de Francia, con el apoyo de las representaciones diplomáticas de Italia y Alemania, ha trabajado intensamente en el Congreso Nacional para eliminar la obligatoriedad del español y frenar el crecimiento del idioma cervantino en este país continental y multicultural.
Como vemos, estas explicaciones son leves e insignificantes y dejan escondida, entre telones, la gran preocupación de esas potencias europeas por el poder del español en América Latina y el mundo. La idea es evitar que el idioma español ejerza influencia en Brasil, frenando, por tanto, su expansión, influencia cultural y económica.
Estos esfuerzos mancomunados han surtido efecto, por lo menos hasta ahora. Sin embargo, debemos reconocer que la expansión del idioma español en Brasil es algo que se está consiguiendo de forma natural. Mientras el francés, el alemán y el italiano van quedando relegados a una condición de tercera categoría, el español se presenta como una valiosísima herramienta de comunicación y difusión cultural en Brasil.
Hélène Ducret, agregada de cooperación educativa de la embajada de Francia en Brasil, expresó su preocupación por los efectos negativos del español sobre el idioma francés. Argumenta que la obligatoriedad de la lengua española podría tener repercusiones muy negativas sobre el francés y otros idiomas. Ella reconoce que la lengua española es la preferida del 95% de los brasileños que desean aprender un segundo idioma.
Ducret dice que ‘imponer el español como obligatorio perjudicaría’, supuestamente, el “plurilingüismo”. Ese mismo argumento no es usado con respecto al inglés, que es impuesto a los estudiantes por una cultura distante y dominante, siendo que el inglés no cuenta con la aceptación y asimilación del público brasileño, como ocurre con el español.
La asociación Hablamos Español, que defiende los derechos lingüísticos de los hispanohablantes, ha mostrado su “profunda preocupación y pena” por la intervención de estos países contra el español. Respaldamos esta preocupación. En una carta dirigida al ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, la asociación denunció que la eliminación de la obligatoriedad del español en las escuelas brasileñas es «un golpe» para la promoción y difusión del idioma en la región.
Inicialmente, el Congreso brasileño había dado un paso al frente, favoreciendo el idioma español y tratándolo como obligatorio, pero en una decisión posterior, los congresistas prefirieron rebajar la categoría del idioma de Cervantes, mientras favorecían la obligatoriedad del inglés.
El español ya es la opción del 95 % de los brasileños que van a aprender una segunda lengua. Un mandato gubernamental para la educación secundaria sería catastrófico para otras lenguas. Estamos a favor del plurilingüismo, dijo Hélène Ducret, agregada de cooperación educativa de la embajada de Francia en Brasil. (https://www.vozpopuli.com)
Desde nuestra visión, como defensores de la divulgación del idioma español en Brasil, consideramos que esta marcha atrás representa un gravísimo atraso para Brasil y una subordinación inaceptable y reprochable a potencias extranjeras. Igualmente, sería muy triste que Brasil deje de reconocer sus raíces latinas.
Esta influencia contra el idioma español es contra el propio Brasil. Quien pierde es Brasil, sus estudiantes, sus ciudadanos. Si Brasil se deja llevar por estas ideas, dejaría de reconocer la realidad que vive: los aspectos geográficos, culturales e históricos del idioma español en el país y su relación con los países vecinos. Especialmente porque Brasil está rodeado por países de habla hispánica por los cuatro costados.
Creemos que transformar la enseñanza del idioma español en no obligatoria significa más pérdidas económicas, culturales y políticas para Brasil que beneficios. Por ejemplo, la nación dejaría de hablar un idioma que sus estudiantes podrían aprender en pocos meses o años, mientras que pierde muchos al obligar a millones de estudiantes a aprender un idioma que nunca van a asimilar con facilidad: el inglés. Llamamos la atención de las autoridades competentes para cuidar de esta materia en defensa del idioma español en Brasil.