Proyecciones matemáticas del español en Brasil

Se espera que la influencia del idioma español seguirá creciendo en Brasil. Teniendo esto en cuenta, las demandas del mercado nacional podrían fomentar la competencia, obligando a los profesionales a demostrar su nivel de preparación para satisfacer las necesidades del mercado.

Según estimaciones de años atrás del gobierno brasileño, «cerca de 30 millones de personas hablarán el español como segundo idioma en 2025» (https://www.universia.net, 2016). Creemos que este cálculo es exagerado, pero no deja de haber margen para que esta posibilidad se concrete en el futuro.

Para proyectar el crecimiento del idioma español en Brasil en los próximos 50 años, es posible emplear ciertas herramientas y fórmulas matemáticas. Estas nos facilitarán la creación de modelos relativamente fiables, a partir de los cuales podremos derivar patrones matemáticos que nos brinden una aproximación de la realidad social del país.

Proyecciones matemáticas del español en Brasil

Proponemos un modelo matemático que servirá como guía para estimar la cantidad de hablantes del idioma español en los años venideros. Tomemos (P0 = 10) como la población inicial de hablantes de español en Brasil en el año 2025, donde (r) representa la tasa o razón de crecimiento anual y (t) el tiempo en años. La fórmula para el crecimiento poblacional se puede expresar como una función exponencial de la siguiente manera:

P(t) = P0 . er.t

Si tomamos en cuenta que (P0 = 10) representa 10 millones de personas y proyectamos este número para los próximos 50 años, considerando un porcentaje de crecimiento (r) que aún está por determinarse, obtendremos el resultado siguiente:

P(50) = 10 . er.50

Para estimar (r), necesitaríamos de algunos datos históricos o proyecciones confiables sobre el crecimiento del idioma español en Brasil. Sin esos datos, no podremos calcular el valor exacto para (r). Ahora bien, asumiendo teóricamente un porcentaje de crecimiento modesto, supongamos de un 2% al año, esto proporcionaría una estimación del número de hablantes de español en Brasil para el año 2075. La fórmula quedaría de la siguiente forma:

P(50) = 10 . e0,02.50

Por ejemplo, si se aplica la fórmula exponencial aquí transcrita, partiendo de la suposición de que el número de hablantes de español en Brasil, en 2025, sea de 10 millones de personas, tendríamos el siguiente resultado: P(50) = 10 x e 0,02.50 = 27,18 millones de personas. O sea, en el año 2075, en condiciones normales, el número de personas que hablaría español en Brasil sería de 27,18 millones de personas o, aproximadamente, 27 millones de personas.

Parece una cifra exagerada, pero es solo una suposición. Es decir, cabe destacar que esto es una simplificación y que el crecimiento real podría verse afectado por numerosos factores. Esto incluye, por ejemplo, políticas educativas, migración poblacional y cambios culturales internos del país. También es importante recordar que Brasil podría experimentar efectos directos e indirectos de otros países, incluyendo a los vecinos hispanohablantes, dado que se encuentra rodeado por ellos.

Al modelar el crecimiento de la población hispanohablante en Brasil para los próximos cincuenta años, consideremos que el interés por el español se incrementó recientemente en un 40%, y que gran parte de este interés se debe a la cercanía entre el español y el portugués. Estas circunstancias se vinculan con aspectos económicos y culturales, tales como el turismo, el comercio y la educación.

Evidentemente, no estamos afirmando que esta situación sea real con este ejemplo. Es simplemente una situación hipotética que podría ser confirmada o descartada, especialmente si hay modelos matemáticos más precisos y fiables. Tampoco podemos ignorar la influencia de factores internos, principalmente políticos, que pueden disminuir o aumentar el interés de la población, como explicaremos mejor más adelante.

Otra fórmula

A continuación, presentaremos otro método para calcular el crecimiento de personas que hablarán español en Brasil, proyectado para los próximos 50 años. Suponiendo (P0) representa la población inicial de hablantes de español en Brasil, (r) es la tasa, razón o porcentaje de crecimiento anual de esa población, y (t) equivale al tiempo medido en años, entonces, la fórmula para el crecimiento poblacional de hablantes de español en Brasil puede ser expresada de la siguiente forma:

P(t) = P0 . (1 + r)t

Supongamos que el número actual de hablantes de español en Brasil es (P0) y que la tasa de crecimiento anual es del 2% (es decir, 0,02), según la tendencia actual. Por lo tanto, para un período de 50 años, la fórmula matemática se expresaría de la siguiente manera:

P(50) = P0 . (1 + 0,02)50

Por ejemplo, semejante al modelo anterior, podemos decir que, si se aplica la fórmula exponencial aquí transcrita, partiendo de la suposición de que el número de hablantes de español en Brasil, en 2025, sea de 10 millones de personas, tendríamos el siguiente resultado: P(50) = 10 . (1 + 0,02)50 = 26,92 millones de personas. O sea, en el año 2075, en condiciones normales, el número de personas que hablaría español en Brasil sería de 26,92 millones de personas o, aproximadamente, 27 millones de personas.

Esta fórmula no proporciona una proyección exacta del número de hablantes en Brasil para el año 2075, suponiendo que la tasa de crecimiento se mantenga constante. Es crucial reconocer que esto es una simplificación, como explicado antes, y que el crecimiento real podría verse influenciado por varios factores, incluyendo las políticas educativas, la migración y los cambios culturales.

Cabe aclarar que, sin un valor preciso para (P0), no es posible calcular con exactitud o aproximadamente el número de hablantes en el futuro. No obstante, esta fórmula ofrece una visión general y teórica sobre la tendencia de crecimiento del español en Brasil.

Una fórmula adicional

Vamos a desarrollar una tercera fórmula. Esta ecuación matemática nos permitirá calcular el crecimiento del idioma español en Brasil, tomando en cuenta una serie de factores concurrentes que influyen en dicho crecimiento.

Basándonos en la información disponible, algunos de los factores a considerar incluyen: las oportunidades del mercado internacional, el turismo, el intercambio cultural y la seguridad en el proceso educativo. Además, la influencia histórica de España en Brasil, la relación comercial con los países del Mercosur y la obligatoriedad de enseñar el idioma español en la red pública de educación básica en Brasil.

Podemos representar el crecimiento del idioma español (G) como una función del tiempo (t), teniendo en cuenta los factores mencionados (F), donde cada factor cuenta con un peso específico (wi). La fórmula podría expresarse de la siguiente manera:

Donde:

  • (c) representa una constante que indica el crecimiento inicial del idioma español en el país (Brasil).
  • (wi) corresponde a los pesos atribuídos a cada factor (Fi), que pueden ser determinados por análisis de los datos históricos o los estudios específicos sobre la influencia de cada factor.
  • (Fi(t)) significa las funciones que representan la evolución de cada factor a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, si queremos evaluar la influencia del Mercosur en la expansión del idioma español, podríamos considerar un factor (F1(t) que aumenta durante los años de mayor integración comercial.

Es importante notar que esa es una representación simplificada y que el modelo real de crecimiento del idioma español en Brasil exigiría un análisis detallado de un conjunto de datos y la contribuición de especialistas en sociolingüística y educación.

Además de esto, la fórmula mencionada anteriormente no considera las posibles interacciones entre los factores, que podrían ser ajustadas por términos de complementariedad en un análisis más detallado. Por lo tanto, este tercer enfoque para el análisis del idioma en el país resulta ser mucho más complejo de analizar y requiere una serie de elementos de difícil manejo científico.

Perspectivas y realidades a considerar

El crecimiento del idioma español en Brasil puede verse afectado por varios factores que deben ser considerados (políticos, económicos, sociales, educativos y tecnológicos).

Veamos, a continuación, algunos factores que pueden interferir directa e indirectamente en el crecimiento del idioma español en Brasil:

  1. Políticas educativas y culturales: Las políticas gubernamentales y educativas pueden influir en la promoción y enseñanza del español en las escuelas y universidades. Inversiones en programas de enseñanza, recursos didácticos y capacitación de docentes pueden fomentar el aprendizaje del idioma.
  2. Migración y movilidad: La inmigración y la movilidad de personas entre países pueden afectar la cantidad de hablantes de español. Si Brasil recibe más inmigrantes de países hispanohablantes, esto podría aumentar el número de personas que hablan español.
  3. Relaciones comerciales y turismos: El comercio internacional y el turismo también desempeñan un papel importante. Si las relaciones comerciales con países de habla hispana se fortalecen, la demanda de profesionales que hablen español podría aumentar.
  4. Globalización y medios de comunicación: La globalización y la presencia de medios de comunicación en español (como películas, series, música y redes sociales) pueden influir en la percepción y el interés por aprender el idioma.
  5. Demografía y crecimiento poblacional: El crecimiento demográfico y la distribución geográfica de la población también son factores clave. Si la población crece en áreas donde el español es más relevante, esto podría impulsar su adopción.
  6. Evolución tecnológica: Las plataformas digitales y las aplicaciones de aprendizaje de idiomas pueden facilitar el acceso al español y motivar a más personas a estudiarlo.

En resumen, una combinación de factores culturales, económicos, educativos y sociales afectará el crecimiento del español en Brasil en los próximos años. Es importante considerar estos elementos para comprender mejor la evolución del idioma español en este importante país.

Referencias:

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¡Qué riñones!

En la facultad de Medicina, cierto profesor se dirigió a uno de sus alumnos y le preguntó:

— ¿Cuántos riñones tenemos?

— ¡Cuatro, profesor!, respondió con suspicacia el alumno.

—¿Cuatro?, replicó el arrogante profesor, uno de esos que sienten placer en pisotear la honra de sus alumnos por los errores o falta de conocimiento que ellos tienen de alguna manera.

— Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un burro en la sala, ordena el profesor a su auxiliar.

— ¡Y, para mí, un cafecito, por favor!, agregó el alumno al pedido hecho al auxiliar del profesor, mientras se divertía con la situación.

El profesor se enojó por tal «impertinencia» y expulsó al alumno de la sala. Al terminar su aula y salir de la sala, el alumno todavía tuvo la audacia de corregir al furioso profesor:

— Usted me preguntó cuántos riñones tenemos, mi querido profesor. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. La palabra ‘tenemos’ es una expresión derivada del verbo «tener», que es usada para el plural, no para el singular. Que tenga un buen provecho y disfrute de su delicioso pasto.

La vida exige mucha más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento, se cree muy sabio y se siente en el derecho de humillar a los otros. Es necesario escoger entre la arrogancia y la humildad. Aunque el sistema exige de las personas actuar con presunción y altivez, la humildad siempre supera las otras características imperfectas de la persona.

(Historia adaptada).

Apparício Fernando de Brinkerhoff Torelly (Río Grande, Río Grande del Sur, 29 de enero de 1895-Río de Janeiro, 27 de noviembre de 1971), también conocido como Apporelly y el falso título de nobleza Barón de Itararé, fue un periodista, escritor y pionero en el humor político brasileño.
WIKIPEDIA CONTRIBUTORS. Barão de Itararé. Disponível em: <https://pt.wikipedia.org/w/index.php?title=Bar%C3%A3o_de_Itarar%C3%A9&oldid=67359187>. Consultado: 08/06/2024.

Foto de capa: https://www.lecturio.com

Los avioncitos de papel

Los idiomas son como los aviones, ¿a ver cuál es más rápido? ¿Cuál llega más lejos?

La belleza lingüística de las expresiones matemáticas en español

Las matemáticas son un lenguaje universal y, cuando son combinadas con el idioma español, terminan resaltando la belleza lingüística del idioma, transformándolo en una sinfonía de números y letras. En este artículo, exploraremos cómo las matemáticas se manifiestan a través del español y cómo el idioma enriquece nuestra comprensión de los conceptos matemáticos.

La famosa fórmula de la energía de Einstein: E=mc², en una pizarra llena de ecuaciones matemáticas. Foto: Artury Jalli, en https://unsplash.com

La poesía de los números y las expresiones algebraicas

En español, los números no son solo cifras; son palabras que fluyen como versos de un poema. Veamos el caso del número (11), el cual se pronuncia “once”. Este número rima con “doce” (12), “trece” (13), y así sucesivamente, creando una cadencia natural al contar, que parece poesía.

Consideremos la siguiente expresión algebraica: f(x)=x2+2x+1. En español, podríamos describir esta ecuación de la siguiente forma: “La función efe de equis, o la función de la variable, es igual al cuadrado de la variable, más el doble de la variable, más uno” o, de forma más sencilla: “La función efe de equis es igual a equis al cuadrado, más dos equis, más uno”.

Es decir, existen diversas maneras de expresar la misma idea. La descripción no solo transmite la fórmula, sino que también posee un ritmo “musical” inherente que resulta agradable al oído. Hasta podría inspirar la creación de un poema o una canción que refleje ese contenido.

¿Qué se puede decir de la célebre fórmula de la energía de Albert Einstein: E=m.c2? Significa que: “La energía es directamente proporcional a la masa y al cuadrado de la velocidad de la luz”. Esto implica que la luz es considerada la única constante universal, lo que quiere decir que en el vacío ella siempre será constante o la misma, no importando el sistema de referencia que se quiera usar para medirla. Se sabe que la velocidad de la luz es de aproximadamente 300 mil kilómetros por segundo (km/s), o 300 millones de metros por segundo (m/s), de acuerdo con las unidades del Sistema Internacional de Unidades.

Puede parecer algo obvio, pero no estamos hablando solo de lo que es evidente, sino de significados y comprensiones más profundos. Si las expresiones matemáticas fueran tan “obvias”, entonces las matemáticas serían elementales, lo cual no son. De hecho, es probable que algunos lectores de este texto estén erizando el cabello, pensando que “odian las matemáticas”.

La geometría y su vocabulario melodioso

La geometría también se beneficia del español y viceversa. Tomemos como ejemplo la palabra “triángulo”. En inglés, es simplemente “triangule”. Existe una fluidez en ese idioma, pero pareciera que faltara algo de profundidad en la palabra inglesa. En cambio, en español, la palabra “triángulo” (“tres ángulos”) evoca intrínsecamente en su nombre la figura con sus tres lados y tres ángulos al mismo tiempo, lo que refuerza el concepto geométrico.

En términos matemáticos, un triángulo es entendido como una figura plana formada por tres segmentos de línea que se interceptan en tres vértices. Los triángulos se clasifican según sus lados (equiláteros, isósceles o escalenos) y según sus ángulos (acutángulos, obtusángulos o rectángulos). ¡Difícil de pronunciar eses términos técnicos! El triángulo equilátero, por ejemplo, tiene tres lados iguales y tres ángulos de 60 grados cada uno.

Vea cómo el idioma cervantino presenta una riqueza lingüística que, a menudo, añade capas de significado a las palabras, a pesar de la dificultad de pronunciar algunos términos matemáticos. Es fascinante cómo los idiomas influyen en nuestra percepción del mundo.

En este sentido, Anand Jagatia, en su artículo «Matemáticas: cómo nuestra lengua materna afecta a nuestra habilidad para contar y aprender», en BBC Future, escribió:

Los sistemas de conteo más lógicos usan palabras que reflejan la estructura de este sistema y tienen reglas regulares y directas, pero muchos idiomas usan convenciones complicadas y desordenadas.

Por ejemplo, en francés, 92 es quatre-vingtdouze o «cuatro veintes y doce». Y en danés, la palabra para 92 es tooghalvfems, donde halvfems, que significa 90, es una abreviatura de la antigua palabra nórdica halvfemsindstyve, o «cuatro veces y medio veinte».

En inglés, palabras como eleven (11) o twelve (12) no dan muchas pistas sobre la estructura del número en sí (estos nombres en realidad provienen de las palabras sajonas ellevan y twelif. El primero significa que queda uno cuando se restan 10 y el segundo que quedan dos.

En el caso del español, los nombres de los números 11 y 12 provienen del latín: undecim, que es diez y uno y duodecim, que es diez y dos, respectivamente.

El idioma español, como cualquier otro, tiene su propia terminología matemática. Palabras como “suma”, “resta”, “multiplicación” y “división” se utilizan en español para describir las operaciones matemáticas básicas. Claro, cada idioma tiene su estilo y formulación matemática. Además, existen terminologías específicas en español para conceptos matemáticos más avanzados, como “derivada” (en cálculo) o “matriz” (en álgebra lineal).

Es decir, cuando combinamos las matemáticas (en plural) con el idioma español, los dos lados se complementan mutuamente, ofreciendo una perspectiva rica y completa. Por lo tanto, un extranjero que esté interesado en el idioma español debe apartar un espacio de tiempo para ver la belleza escondida atrás de las fórmulas matemáticas.


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Referencias

  1. Cirre, F.J. Matemática discreta. Anaya, 2004.
  2. Fernández Laguna, V. Teoría básica de conjuntos. Anaya, 2004.
  3. Gomez Pérez, J. F. La musa aprende a contar: apuntes para una aproximación al simbolismo numérico de la Ilíada. Nova Tellus. Anuario del Centro de Estudios Clásicos, v. 42, n. 1, p. 93–108, 2024. Disponible en: https://revistas-filologicas.unam.mx/nouatellus/index.php/nt/article/view/1142. Acceso: 02/06/2024.
  4. Guzmán, M. Cómo hablar, demostrar y resolver en Matemáticas. Anaya, 2004.
  5. Hernández, L. El arte de expresar ecuaciones en español. Actas del Congreso Internacional de Matemáticas y Lenguaje, 2017.
  6. Jagatia, Anand. BBC Mundo. Matemáticas: cómo nuestra lengua materna afecta a nuestra habilidad para contar y aprender. 2 de enero de 2020. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-50763223. Acceso: 02 de jun. 2024.
  7. López, J. El lenguaje matemático en español. Editorial Universitaria, 2010.
  8. Maor, E. (2018). La música y los números. De Pitágoras a Schoenberg. Madrid: Turner, 182 pp. ISBN: 978-84-17141-73-8. Disponible en: https://www.academia.edu/99460189/Maor_E_2018_La_m%C3%BAsica_y_los_n%C3%BAmeros_De_Pit%C3%A1goras_a_Schoenberg_Madrid_Turner_182_pp_ISBN_978_84_17141_73_8. Acceso: 02/06/2024.
  9. Pérez, E. La música de los números: una aproximación poética a las matemáticas. Universidad Nacional de España, 2012.
  10. Ramos, A.M. y Rey, J.M. Matemáticas básicas para el acceso a la universidad.
  11. Rodríguez, A. La poesía de los números: una exploración lingüística. Revista de Matemáticas y Lengua, 2015.
  12. Sánchez, P. El español como herramienta para la enseñanza de las matemáticas. Ediciones Didácticas, 2018.
  13. Vargas, R. La geometría en la literatura: un análisis desde la perspectiva lingüística. Revista de Estudios Matemáticos y Lingüísticos, 2019.

Otras referencias

El uso de las comillas en los textos en español

Algunas veces, cuando escribimos — si realmente necesitamos reproducir directamente palabras o pensamientos ajenos—, debemos usar las comillas, y usarlas correctamente. El mal uso de las comillas puede crear conflictos y desentendimientos. Si estamos citando las palabras de otra persona o entidad, necesitamos mostrar «visualmente» para los otros que esas palabras no son nuestras. Esa es la norma. Y, si es el caso, debemos agregar las referencias de donde extraemos aquellas palabras o frases.

Ahora bien, si pretendemos llamar la atención acerca de una palabra o expresión específica del texto original, que pertenece a otro registro, a otra lengua o a otra persona, e que se desea usar con algún sentido especial y mostrar que dicha idea no es necesariamente nuestra, entonces es posible usar comillas, sean simples o duplas. Sí, es importante usar alguna herramienta visual que demuestre eso y que sirva de orientación para el lector, porque queremos llamar la atención para aquella frase o palabra que no forma parte de nuestro pensamiento. En otros casos, podemos colocar la palabra o frase en cursiva.

¿Es realmente extraño que estas «voces especiales» aparezcan en el interior de un discurso, que pretendemos transcribir literalmente? No, no es extraño, porque en la vida es usual que nos expresemos de esa forma, o sea, que citemos las palabras de otra persona. Lo difícil es representar eso en la escritura. Ahora, ¿qué sucede cuando hay que citar un fragmento que, a su vez, contiene otra cita en cuyo interior aparece alguna de estas voces peculiares? En fin, parece que estamos recitando un trabalenguas. Pero, en la comunicación hablada, eso es más común de lo que imaginamos. En esos casos, entran en juego los tres tipos de comillas del español.

Orientaciones sobre el uso de las comillas

Las siguientes recomendaciones están fundamentadas en las orientaciones de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). A pesar de que algunos critican las reglas establecidas por la Academia de la Lengua, eso no nos autoriza a usar esta o aquella regla gramatical de la forma que mejor nos parezca personalmente, porque, al final de cuentas, podría producir resultados desastrosos sobre la obra que estamos produciendo para el público.

En español, lo recomendado por la Ortografía académica es emplear las comillas latinas y reservar los otros tipos para cuando haya que entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado.

Esta es la práctica mayoritaria en los textos impresos de países como España o Argentina. Sin embargo, el uso de las inglesas en textos en español no es incorrecto y de hecho estas se usan desde hace tiempo en libros y revistas, y son, además, las normales cuando se escribe a mano.

Otras lenguas, como el francés y el ruso usan también las angulares, que en idiomas como el alemán, se invierten, de modo que las puntas de las comillas están hacia adentro del texto entrecomillado y no hacia afuera (» «).

En inglés, en cambio, se emplean las que tienen forma de comas dobles, que es la principal razón por la que en español las llamamos, precisamente, comillas inglesas. Las comillas latinas, en cambio, son insólitas en textos en inglés.- Fundéu RAE.

Sobre este asunto, el idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Cuando escribimos un texto manualmente, generalmente usamos las de tipo inglesa. Para los textos digitales, mecánicos o impresos, cuando se está haciendo una citación directa, se recomienda que se usen primero las comillas españolas (« »).

El idioma español permite el empleo de tres clases de comillas: las angulares, también llamadas de latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’).

Imagen base: Karolina Grabowska https://www.pexels.com

En segundo lugar, vendrían las comillas inglesas (“ ”), como que formando parte de una citación de citación, es decir, una frase que está dentro de otra frase. Y, en tercer lugar, las comillas simples estarían, en ese caso, dentro de la citación secundaria, o será usada para destacar algo simple y específico dentro del texto. Esa es básicamente la regla.

Veamos los siguientes ejemplos. Imagine que estamos citando un fragmento que, a su vez, contiene otra cita:

Ejemplo 1

Como podemos ver, en este estilo de conversación, usamos las tres clases de comillas. Alguien podría simplificar más el texto y usar solo dos tipos de comillas (ver: Ejemplo 2) o, talvez, hasta un único tipo. Va a depender de la historia que se está contando, de las reglas gramaticales que se están siguiendo y de la idea que el escritor quiere transmitir. Usar los tres tipos de comillas en un mismo texto requiere de habilidad, destreza y cuidado, para no errar o exagerar su uso.

Ejemplo 2

La señora Antonia estaba preocupada con su querido gato, porque desapareció de casa. Le decía a su esposo: “El gato se escapó y se perdió por tu culpa. María me había advertido: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho, hacia la casa del vecino de enfrente. ¡Ese ‘Miu Miu’ está buscando problemas!’”. A lo que su esposo contestó: “No sé nada de ese gato. Lo único que sé es que María te avisó: ‘Ten cuidado con tu gato que se está alejando mucho’, ‘ten cuidado con tu Miu Miu’. La misma cosa que me acabas de decir”.

En este ejemplo, podemos notar que el uso de las comillas fue simplificado y se está usando el tipo de comillas inglesas y las simples, que son las más comunes en los textos disponibles. De hecho, consideramos que hasta la transmisión de la información queda más atractiva a la vista y hace que la lectura sea más fácil. No se pierde la idea principal y la comprensión de la interacción que existe entre los participantes del diálogo. Claro, este es un punto de vista personal. Alguien puede opinar lo contrario. Al final, la culpa es del pobre gato. Es muy seguro que salió corriendo atrás de la gata del vecino, que debe ser muy atractiva para él, ja, ja, ja (es una broma).

La verdad es que nada impide que concurran dos o más tipos de comillas en un texto. Lo importante es comenzar bien y cerrar correctamente la frase con las comillas. Con respecto a los escritores de blogs y páginas en Internet, el sistema que se emplea talvez haga ajustes automáticos para que las comillas de citación mencionadas sean del tipo latinas o españolas, aunque la persona puede pensar que está escribiendo usado las comillas inglesas.

Cuando use las comillas, sea cual sea, recuerde que estas se escriben pegadas a la primera y a la última palabra de la frase que enmarcan, y se separan por un espacio de las palabras o signos que las preceden o siguen. Si lo que sigue a las comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Claro, existen otras reglas para el uso de las comillas. Sugerimos clicar y leer este artículo del Diccionario panhispánico de dudas: «Comillas» 1.

Ahora, el problema al escribir o usar las comillas angulares es que no aparecen en el teclado del computador, 2 a menos que sea un teclado preparado para tal fin. Pero no es común encontrar teclado con estos símbolos. Por tanto, si se pide de quien escribe que use las comillas angulares, las instituciones del gobierno deben comenzar a exigir que las empresas productoras de teclados o computadores entreguen un producto completo y de fácil utilización.

Hasta hoy, si usted desea escribir una frase, usted necesita teclear cuatro letras para colocar un símbolo (Alt + 174, para «; y Alta + 175, para »), lo que es absurdo, especialmente si tiene mucho texto con citaciones y otros detalles.

Referencias y Bibliografías

  1. Real Academia Española. Diccionario panhispánico de dudas. En línea. Consultado el 2 de junio de 2024.
  2. Alarcos Llorach, E. Fonología española. Madrid: Gredos, 1981.
  3. Navarro Tomás, T. Manual de pronunciación española. Madrid: CSIC, 1957.
  4. Quilis, A. Tratado de fonología y fonética española.
  5. Fernández Planas, A. M. El dominio fónico del español: estado de la cuestión. Estudios de Fonética Experimental, 1 (Número especial), 2022.
  6. Gil, J. y Llisterri, J. Fonética y fonología del español en España (1978–2003). Lingüística Española Actual, 26 (2), 5–44, 2004.
  7. Obediente, E. Veinticinco años de estudios fonéticos en Hispanoamérica. Lingüística Española Actual, 26 (2), 45–64, 2004.

Otras referencias a consultar

  1. Alarcos Llorach, E. Fonología española. Madrid: Gredos, 1981. Este libro profundiza en los aspectos fonológicos del español y es una referencia valiosa para estudiantes y lingüistas.
  2. Navarro Tomás, T. Manual de pronunciación española. Madrid: CSIC, 1957. Un recurso clásico que aborda la pronunciación y fonética del español.
  3. Quilis, A. Tratado de fonología y fonética españolas. Un análisis exhaustivo de la fonología y la fonética en español.
  4. Hidalgo Navarro, A., y Quilis Merlín, M. La voz del lenguaje: Fonética y fonología del español. Valencia: Prosopopeya, 2012. Este libro es especialmente útil para estudiantes que se inician en el estudio de la fonología y la fonética.
  5. Clegg, J. H. y Fails, W. C. Manual de fonética y fonología españolas. Routledge, 2018. Un manual moderno que cubre los aspectos fundamentales de la fonética y la fonología en español

Notas:

  1. Vea también: https://www.rae.es/search/node?keys=comillas&op.x=0&op.y=0; https://cse.google.com/cse?cx=005053095451413799011:alg8dd3pluq&q=comillas ↩︎
  2. Como las comillas angulares no figuran en el teclado como una primera opción, somos obligados a insertarlas en el texto usando una serie de combinaciones al escribir: Alt + 174 para las de abrir («) y Alt + 175 para las de cerrar (»). ↩︎

El crecimiento del idioma español en el mundo y su representación matemática

El idioma español, con sus ricas raíces y amplia distribución geográfica, está en una trayectoria de crecimiento exponencial. Veamos en este artículo, en tesis, cómo una fórmula matemática puede ayudarnos a comprender la potencial evolución del idioma español en los próximos 50 años en cualquier parte del mundo, especialmente en los países donde ejerce influencia directa e indirecta.

Unas gafas sobre un mapa antiguo que muestra continentes y océanos.
Unas gafas sobre un mapa que simbolizan la exploración y el crecimiento del idioma español en el mundo. Foto de: Beate Vogl en https://www.pexels.com

La fórmula que utilizaremos para modelar este crecimiento es la función exponencial, definida de la siguiente forma: La función exponencial de x es igual a la relación directa entre a multiplicado por b elevado a la x.

f(x) = a.bx

Donde:

  • ( a ) representa el número inicial de hablantes de español.
  • ( b ) es la tasa de crecimiento anual.
  • ( x ) es el número de años transcurridos.

En otras palabras: Función exponencial [f(x)] que permite determinar el número de hablantes de español en un año específico, considerando la relación directa que existe entre el número inicial de hablantes (a) y la tasa de crecimiento anual de hablantes (b) elevado al número de años estudiados (x).

Entonces, partiendo de la tesis de que el idioma español tiene actualmente unos 500 millones de hablantes y asumimos una tasa de crecimiento constante, podríamos prever un futuro en el que el español no solo se hable más ampliamente, sino que también juegue un papel preponderante en la comunicación global, la cultura y los negocios.

Imaginemos que la tasa de crecimiento anual sea del 1,5%. Entonces, la función exponencial para mostrar el crecimiento mundial del idioma español sería:

f(x) = 500 . 1,015x

En 50 años, el número de hablantes de español podría ser:

f(50) = 500 . 1,01550

Esto nos daría un número estimado de hablantes que superaría significativamente los 500 millones iniciales, reflejando no solo un aumento en la población, sino también la adopción del idioma por parte de nuevos aprendices alrededor del mundo.

Por lo tanto, para una condición normal, el valor de la función para x = 50 (años), la población que hablaría español de aquí a 50 años sería de 827 millones de habitantes, aproximadamente. Debe tomarse en cuenta que esta es una estimación basada en la tasa de crecimiento proporcionada. El número real de hablantes de español puede variar debido a diversos factores a lo largo del tiempo.

Desafíos, causas y efectos

El crecimiento del idioma cervantino implicaría en desafíos y oportunidades. Uno de ellos sería el riesgo de exponer el idioma a la influencia local y propagaría la difusión de dialectos, lo que llevaría a una mayor diversificación cultural. Eso no es necesariamente negativo y es natural que ocurra.

Por otro lado, surgirían necesidades locales que tendrían que ser atendidas por los sistemas gubernamentales de cada región, ya que las exigencias en el área educativa, por ejemplo, aumentaría significativamente. Estamos hablando aquí ya de cuestiones económicas, sociales, culturales, políticas, etc. En todo caso, las autoridades competentes de cada región deberán prepararse para enfrentar esas demandas de la colectividad.

El estado del idioma español en el mundo en la actualidad. Una infografía de J. de Velasco y F. J. Torres para la sección “Enfoque” de ABC. ABC, del 20 de enero de 2013. Vea: El español en el mundo – Anuario 2023. cvc.cervantes.es.

Otro fenómeno que deberá ser cuidado es la promoción de políticas lingüísticas que sean más inclusivas y conectadas con la realidad. Para eso, deberán ser formuladas estrategias de cohesión para evitar la propagación desordenada de variantes del español que podrían tener efectos funestos en el idioma y que podrían representar más gastos que beneficios para el Estado.

Mapa mundial que muestra la distribución de hispanohablantes en diferentes países, indicando el número de hablantes y estados donde el español es idioma oficial o no oficial.
Mapa que ilustra la distribución geográfica de los hispanohablantes en el mundo, destacando el número de hablantes por país. Foto: https://www.abc.es.

En conclusión, el futuro del idioma español parece prometedor y su evolución puede ser descrita y anticipada mediante modelos matemáticos. La fórmula exponencial mostrada anteriormente es un simple modelo que nos permite tener una visión del futuro del idioma, donde el español no solo crece en número de hablantes, sino también en influencia y diversidad.

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Referencias bibliográficas para estudiar el tema:

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