El «boom» de los escritores latinoamericanos

Grandes escritores latinoamericanos le han rendido un gran homenage al idioma español, lo han enriquecido y fortalecido como nunca antes.

A partir de la década de 1960, fueron agrupados, bajo la designación de «boom latinoamericano», una serie de escritores hispanoamericanos, la mayor parte de ellos narradores. Estos autores se caracterizan por alcanzar gran difusión y por trascender las fronteras de América Latina, aunque poseen tendencias estilísticas variadas.

Entre los principales exponentes de este boom, puede mencionarse a los argentinos Julio Cortázar (1916-1984) y Ernesto Sabato (n. en 1911), al mexicano Carlos Fuentes (n. 1936), al peruano Mario Vargas Llosa (n. 1936), al paraguayo Augusto Roa Bastos (1917-2005), al colombiano Gabriel García Márquez (n. 1928) y a los uruguayos Juan Carlos Onetti (1909-1994) y Mario Benedetti (n.1920).

Otros tantos autores consiguieron difusión mundial, aunque no son mencionados estrictamente como integrantes del mencionado boom, como es el caso de los chilenos Isabel Allende y José Donoso, el peruano Manuel Scorza, los cubanos José Lezama Lima y Guillermo Cabrera Infante, además del argentino Manuel Puig.

No da para dejar de lado otros tantos como: Julio Cortazar, Gabriel Garcia Marquez, Mario Vargas Llosa, Miguel Angel Asturias, Augusto Roa Bastos, José Donoso, Ernesto Sabato, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Manuel Puig, José Lezama Lima, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo.

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El laísmo del leísmo

El laísmo es el uso de los pronombres personales "la" y "las" en función de objeto indirecto para referentes del género femenino, en lugar de las formas estándar "le" y "les". En ciertos dialectos del español, el laísmo es un fenómeno extendido.

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Uso normativo

La lengua castellana mantiene la antigua declinación latina y uso de los casos latinos en los pronombres personales. La evolución de la lengua castellana tiende a la eliminación total de los casos latinos. Las variantes laistas han profundizado en esta tendencia y tienden a neutralizar la diferencia entre el acusativo (completo acusativo) y el dativo (complemento indirecto), en favor de la distinción de género.

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Esto se traduce en el uso de la y las en función de complemento (objeto) indirecto; cuando el referente es femenino, en vez del le y les, usado en las variedades no laistas. Así, en áreas laistas son comunes formas como:

la dolía la cabeza (variedad laísta) (‘[a ella] le dolía la cabeza’)
las dolía la cabeza (variedad laísta) (‘[a ellas] les dolía la cabeza’)

Un caso más interesante es la diferente interpretación que puede hacerse de ciertas oraciones en variedades laistas y no laistas, así en un área laista, una oracióncomo:

La pegué

Al ser oído por un hablante de una variedad no-laista, el pronombre es interpretado como ‘una cosa’ referida fue pegada (con un adhesivo) y no "golpeada", que es lo que el "laísta" quería decir.1

El le indirecto es ambiguo; para quitar la ambigüedad utilizamos un segundo pronombre con preposición:

Dale un beso, a ella (a él).

La Real Academia Española se pronunció en contra del laísmo en el año 1796, por lo que su uso no es normativo y está restringido al uso dialectal en las variedades laistas. Ocasionalmente en los medios, especialmente los que están redicados en la ciudad de Madrid, se observan usos laistas no normativos o "deslices", que indican la presencia de hablantes laistas en esas áreas.

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Variedades laístas

  • El laísmo es frecuente en el dialecto madrileño: A ella, la dolía la cabeza (en lugar de: A ella, le dolía la cabeza) o A ella, la dije que se fuera al cine (en lugar de: A ella, le dije que se fuera al cine).
  • El laísmo también es frecuente en Castilla y León, sobre todo en la provincia de Palencia. Asimismo es utilizado en Santander capital y sus alrededores.

Notas

  1. Aunque la RAE no dice que este uso sea incorrecto (como sí hace con el resto de laísmos), lo desaconseja, basándose en su uso localizado a zonas tradicionalmente laístas.