Latinoamérica, Hispanoamérica o Iberoamérica, ¿cuál?

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

Imagen

No poca confusión, uso incorrecto o escasamente apropiado ha suscitado el empleo de Latinoamérica, Hispanoamérica e Iberoamérica por parte de políticos, dirigentes, intelectuales y la sociedad en general, como sinónimo para nombrar un área de influencia o ámbito geográfico del nuevo continente.

Los conflictos geo-estratégicos, la pugna entre países europeos por figurar en escenarios coloniales emergentes, de indudable interés comercial y cultural, subyace en el acuñado y fortuna de la expresión «América Latina» y su derivada «Latinoamérica», concebida como unarma lingüística para socavar la huella española.

El término «América Latina» se usa por primera vez, a mediados del siglo XIX, en la Francia de Napoleón III como «una operación del imperialismo cultural francés ante la evidente decadencia española y la desmembración de su imperio, luego de la independencia de la mayoría de los países hispanoamericanos del primer tercio de siglo».

Quien así se expresa es el lingüista, humanista y ya fallecido profesor universitario Santiago de los Mozos (1922-2001), a través de una de las numerosas conversaciones transcritas por el escritor Agustín García Simón en el último libro de éste, titulado «Retrato de un hombre libre» (Renacimiento), que presenta hoy en Valladolid.

«Pero como aquí somos los primeros que jaleamos con saña nuestras propias miserias y denostamos sin piedad nuestra historia y nuestra cultura -eso sí, sin conocerlas-, no es de extrañar que la andanada francesa saliera adelante en el siglo pasado y en éste», añade el viejo profesor, autor en 1984 del estudio «La norma castellana del español».

Una andanada francesa

La nueva denominación («América Latina») pretendía, «y al final lo consiguió», arrinconar el concepto de Hispanoamérica con la excusa de «una mayor precisión» en la denominación de aquellos países americanos que, fuera del ámbito anglosajón, hablaban lenguas romances, entre ellas el francés a pesar de que este idioma era allí insignificante en comparación con el español y el portugués.

El filólogo Santiago de los Mozos reflexionó así en una de las numerosas conversaciones, charlas de café que compartió en Valladolid con García Simón -editor y desde 1986 jefe de la unidad de publicaciones de la Junta de Castilla y León- desde mediados de los ochenta hasta 2000, ahora glosadas y anotadas en «Retrato de don Santiago. Memoria de un hombre libre».

La consagración definitiva y posterior hegemonía del término «América Latina» «coincide con los movimientos de liberación marxistas e indigenistas de mediados de siglo (XX), dentro del proceso mundial de descolonización de los países del llamado Tercer Mundo», añadió entonces el lingüista, catedrático de las universidades de Granada y de Valladolid.

El profesor, a lo largo de su trayectoria docente y su faceta como conferenciante, tanto en Venezuela (1954-1964) como en España, nunca usó, «muy poco o nada», la palabra «Latinoamérica» o su variante de «América Latina», al parecerle «menos rigurosa histórica y culturalmente» y porque, aparte su patente francesa, no le gustaba «seguir las consignas de nadie».

Iberoamérica, la «más precisa»

Siempre se decantó por «Hispanoamérica», incluso para referirse al área lusófona de Brasil porque, al menos hasta 1640 -año en que los portugueses se separaron política y administrativamente de sus hermanos peninsulares-, siempre se consideraron españoles.

Como término medio, por otra parte, si se refería a Brasil, también solía apostar por la denominación de «Iberoamérica» como una fórmula todavía«más precisa».

Esos diálogos, según ha dicho a Efe García Simón, «se convirtieron en un ensayo sobre la cultura española y sus demonios, un repaso general a cuestiones candentes y obsesivas» de esa época y de otras, con las reflexiones de quien fue «un sabio de una inteligencia portentosa, un maestro a la antigua, un personaje excepcional que no trascendió por su falta de ambición, y para quien, por encima de todo, la enseñanza era una cosa muy seria».

Tomado de:

http://www.abc.es/cultura/20121219/abci-latinoamerica-hispanoamerica-iberoamerica-201212191312.html

Reglas de la letra «w»

Letra W

La letra w recibe varios nombres: uve doble, ve doble, doble uve, doble ve y doble u (este último es una copia del inglés double u). Debe darse preferencia a la denominación uve doble o doble uve por ser uve el nombre común recomendado para la letra y por ser más natural en español la colocación pospuesta de los adjetivos.

La puede representar dos fonemas diferentes: el labial sonoro, común en palabras como wagnerismo y el fonema que corresponde a en palabras como washingtoniano. La letra se emplea en el caso de palabras de origen germánico. Veamos los siguientes ejemplos: 

  1. Determinados nombres propios de origen visigodo: Wanda, Witiza.
  2. Algunos derivados de nombres propios de origen alemán: wagneriano, weimarés.
  3. Algunas palabras de origen inglés: wattwashingtoniano, whisky.

Como podemos ver, en los dos primeros casos, la llega a representar el fonema labial sonoro. Por otro lado, en las palabras cuyo origen es el inglés, la pronunciación corresponde a la de u. En el caso de aquellas palabras que fueron incorporadas al idioma español, la grafía es reemplazada por simple: vagón, vals, vatio; o por b, como acontece con la palabra bismuto. 

El idioma español actual cuenta con 27 letras, todas ellas con pronuncia femenina (ejemplo: la a, la b, la c…). Antes, el número de letras del alfabeto llegaba a 29, porque los dígrafos ch y ll eran reconocidas como letras únicas (más por cuestiones fonéticas que por otra cosa), pero ese entendimiento fue actualizado. Es decir, los dígrafos mencionados fueron retirados de la lista oficial de letras del alfabeto.

Por otro lado, la y, que antes era conocida como «i griega» (por causa de la influencia de la cultura griega), ahora es denominada «ye». Consecuentemente, la letra i, que antes se llamaba «i latina» (en honor al idioma de los romanos, el latín), ahora se llama simplemente de i. Estos ajustes en los entendimientos llevaron a que la letra b (conocida popularmente como «be alta» o «be larga», sea denominada de «be» y la v (conocida normalmente de «ve baja» o «ve corta») ahora es la «v = uve».

El Diccionario panhispánico de dudas indica:

w. 1. Vigesimosexta letra del abecedario español y vigesimotercera del orden latino internacional. Su nombre es femenino: la uve doble. En América existen otras denominaciones, como ve doble, doble ve y, en México y algunos países de Centroamérica, doble u, por calco del nombre inglés de esta letra (double u). Su plural es, según los casos, uves dobles, ves dobles, dobles ves o dobles úes. Puesto que el nombre recomendado para la letra v es uve, la denominación más recomendable para la letra w es uve doble.

2. Aparece en palabras de origen germánico, principalmente inglesas y alemanas, y en transcripciones al alfabeto latino de palabras procedentes de lenguas orientales. Representa dos sonidos diferentes, según los casos:

a) el sonido bilabial sonoro /b/ ( b). La w se pronuncia como /b/ en determinados nombres propios de origen visigodo: Wamba [bámba], Witiza [bitísa, bitíza]; y en voces de origen alemán o derivadas de nombres propios alemanes: wolframio [bolfrámio], wagneriano [bagneriáno], weimarés [beimarés]. En los nombres propios alemanes puede pronunciarse, como en alemán, con sonido labiodental fricativo, pero lo normal es hacerlo con el sonido bilabial /b/, ya que el sonido labiodental no existe en español: Wagner [bágner o vágner], Weimar [béimar o véimar].

b) el sonido /u/ ( u1). La w se pronuncia como /u/ —o como /gu/, cuando forma diptongo con la vocal siguiente ( u12)— en la mayoría de las palabras de origen inglés que conservan esta letra: waterpolo [guaterpólo], hawaiano [jaguaiáno, haguaiáno], newton [niúton], así como en las transcripciones de voces orientales, muchas de ellas incorporadas al español a través del inglés: Taiwán [taiguán].

3. En muchas palabras incorporadas desde hace tiempo al español, la w etimológica ha sido reemplazada por v: vagón, vals, vatio; en otras, alternan las dos grafías, como en wolframio/volframio, o existen dos variantes, una más próxima a la palabra de origen y otra adaptada, como wellingtonia/velintonia.

Sobre la evolución del fonema «w»

  • El fonema /w/ del latín se transformó en /v/ en las lenguas romances; por esta razón la V dejó de ser apropiada para representar el sonido /w/ de las lenguas germánicas.
  • En neerlandés, W es una aproximante labiodental (salvo las palabras que contienen el diptongo eeuw, que se pronuncia /eːw/), o cualquier otro diptongo que contenga –uw).
  • En alemán, al igual que sucedió en las lenguas romances, el fonema /w/ terminó siendo /v/ (esta es la razón por la cual la W alemana representa tal sonido).
  • En algunas lenguas eslavas que utilizan el alfabeto latino, la letra W tiene el fonema /v/, como en Wojtyła, apellido polaco del Papa Juan Pablo II.

Fuente: Diccionario panhispánico de dudas © 2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados – 
http://lema.rae.es

Vea también: Esa linda letra «W» Evolución de la Letra W

Siga este link para ver otras reglas: https://cse.google.com/cse?cx=005053095451413799011:alg8dd3pluq&q=w

VI Congreso Internacional de la Lengua Española

Ciudad de PanamáVI Congreso Internacional de la Lengua Española: Ciudad de Panamá, Panamá, de  20 a 23 de octubre de 2013.

El VI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) es un acontecimiento de carácter universal, inscrito en la serie de congresos internacionales promovidos por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española y, en esta edición, coorganizado con el Gobierno de Panamá.

El VI Congreso Internacional de la Lengua Española de Panamá lleva como lema «El español en el libro: del Atlántico al Mar del Sur». Se propone analizar el pasado, el presente y el futuro del libro escrito y publicado en lengua española. Este evento coincide con el quinto centenario del descubrimiento del Mar del Sur.

En consonancia con las necesidades que plantean las culturas globalizadas y con el desarrollo de las tecnologías, el congreso atenderá a la presencia del libro en la educación y la comunicación social, en todas sus modalidades y manifestaciones, así como al surgimiento y la consolidación de nuevos públicos lectores, considerando las formas que el mercado y el comercio editorial adoptan en las sociedades contemporáneas. Asimismo se dará una particular relevancia a cuestiones vinculadas a los procesos creativos y la propiedad intelectual en los medios digitales.

Las ponencias del VI Congreso Internacional de la Lengua Española corren a cargo de 200 eminentes expertos y creadores procedentes de todo el ámbito hispanohablante, incluidas Guinea Ecuatorial y Filipinas, y de otros países como los Estados Unidos, Brasil, Japón, Francia, Italia, Portugal o Reino Unido. Todos los ponentes son invitados expresamente por los organizadores.

Las sesiones del VI CILE, tanto plenarias como paneles simultáneos, están abiertas al público interesado, que debe inscribirse previamente.

El VI Congreso Internacional de la Lengua Española contará con las siguientes secciones y paneles:

I. El libro entre el Atlántico y el Pacífico

  • Lenguas y manuscritos del Atlántico al Mar del Sur
  • Libros, libreros y mercados tradicionales
  • Una república de las letras: autores de ambos mundos
  • Bibliotecas históricas y esfera pública
  • Bibliofilias: coleccionismo de libros y edición
  • La RAE y las Academias de la Lengua Española (1713-2013): tres siglos de diccionarios, gramáticas y ortografías

II. La industria del libro

  • Escribir un libro
  • Propiedad intelectual y derechos de autor
  • La cadena del libro
  • Edición digital y libro electrónico
  • Edición y canales de distribución
  • Abrir lectores al idioma

III. Libro, lectura y educación

  • El libro y la educación en la sociedad de la información
  • Alfabetización en contextos multiculturales
  • La formación de profesores de español/LSE en Iberoamérica
  • Educación y divulgación científica
  • Las Bibliotecas Nacionales en la era digital
  • Fomento de la lectura y bibliotecas escolares

IV. El libro entre la creación y la comunicación

  • Literatura hispánica y redes transatlánticas
  • Creación, comunicación y traducción
  • La crítica literaria: del papel al blog
  • Creadores, permanencias y exilios
  • Medios de comunicación: de la prensa a los recursos digitales
  • Libro y lenguaje gráfico

VI Congreso Internacional de la Lengua Española: Ciudad de Panamá, Panamá, de  20 a 23 de octubre de 2013.

Para más información, consulte la siguiente dirección: http://congresosdelalengua.es/noticia_panama.htm